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La Revolución de las Gallinas
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Opinión

La Revolución de las Gallinas

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Conocí a Reginaldo (Regi) Haslett-Marroquín unos años después de mi llegada a Minnesota.

Regi nació y creció en el Petén, en una familia pobre de 13 hermanos, como relata en su libro En la sombra del duende verde: mi jornada de la pobreza y el hambre a la seguridad alimentaria y la esperanza[1]. Con privaciones, y a la sombra del conflicto armado, su historia de persistencia y resiliencia es sumamente asombrosa. Frente al hambre, a las cosechas irregulares y a los escasos recursos, una forma de sobrevivencia de su familia de agricultores era contar historias y leyendas populares y transmitir el conocimiento y las prácticas ancestrales de sus cultivos.

Sus raíces, su fortaleza, su adaptabilidad y su capacidad intelectual lo convirtieron con el tiempo en agrónomo. Una vez en Minnesota, estudió administración de empresas en el área internacional y comunicaciones. Su experiencia vital y profesional incluye proyectos de desarrollo económico en Guatemala, la cual ha aplicado en Minnesota al promover iniciativas de innovación e inversión social en el área rural entre familias inmigrantes.

Entonces, no es coincidencia que Regi sea uno de los ponentes en la Cumbre de Migrantes y Retornados, que se celebrará los días 20 y 21 de octubre en Quetzaltenango, lugar y fechas que simbolizan cambio social en el país. Antes de su partida a Guate charlé con él para conocer mejor su trabajo y el propósito de la cumbre.

¿Cómo se concibió la Cumbre de Migrantes y Retornados?

En los últimos dos años entré en contacto con un grupo de jóvenes guatemaltecos muy dedicados a buscar soluciones a los problemas de siempre, pero totalmente convencidos de que las tal llamadas soluciones de siempre nunca han funcionado y ni siquiera persiguen soluciones realmente, sino, más que todo, la continuación de los problemas de siempre. Me refiero a la pobreza rural, a la emigración a Estados Unidos por falta de oportunidades en el país, al deterioro político y al cinismo que ha venido a dominar a la sociedad en general producto de las actitudes, los poderes y los controles de siempre.

Este grupo se consolidó bajo el movimiento Socialab y se ha dedicado a la búsqueda de proyectos productivos y estratégicos nuevos y diferentes, pero puntuales y escalables, para estos problemas de siempre. Fue en este contexto donde entré en contacto con el grupo como parte de nuestra búsqueda de contrapartes para mi trabajo de desarrollo de agricultura regenerativa en Guatemala.

La cumbre es una de tres iniciativas fundamentales de mi trabajo como parte de Regeneración Internacional, una organización fundada en 2015 en Costa Rica para ofrecer soluciones nuevas a los problemas de siempre, especialmente en asuntos de cambio climático. La cumbre se enfoca en el papel de los migrantes en Estados Unidos, de los que han retornado, de familiares y vecinos aquí y allá. Su objetivo es unificar las aspiraciones comunes y crear comunidad y fuerza social, política y económica para impactar nuestro medio y las condiciones de vida.

Las otras dos iniciativas que estamos promoviendo son la Revolución de las Gallinas y el Movimiento Global Regenerativo, este último enfocado en el programa 4x1000, una iniciativa global fundada en Francia y dedicada a recapturar cuatro partes por cada mil del dióxido de carbono en la atmósfera mediante la agricultura regenerativa y devolver este carbono al suelo para mejorar la productividad agrícola, la rentabilidad y la salud de la tierra y de las comunidades que dependen de ella.

¿En qué consistirá tu ponencia durante la cumbre? ¿Por qué la Revolución de las Gallinas? ¿Cómo se puede articular este proyecto con otros proyectos de la diáspora?

La ponencia se centra en la producción aviar, ya que hemos diseñado todo un sistema de desarrollo rural por medio de la agricultura regenerativa centrado en aves de campo. En Guatemala, a diferencia de los países desarrollados, las huertas familiares son parte de la cultura, aun en los asentamientos alrededor de la capital y en áreas urbanas. Pero, más que esto, las aves de patio son clave en esta cultura de seguridad alimentaria.

La Revolución de las Gallinas se enfoca en unificar a los agricultores con medianas y pequeñas operaciones agrícolas (de una a diez hectáreas) por medio de la introducción de un nuevo diseño para relanzar la producción aviar a escala, pero a campo abierto. No hablamos de unas cuantas gallinitas, pero tampoco de edificios con animales confinados, apestosos y degenerados. Hablamos de un sistema limpio, integrado con una multitud de cultivos perennes y anuales, y de otros diseños agronómicos encaminados a causar un cambio a escala mientras se regeneran la economía familiar y la seguridad alimentaria y se lanza una nueva industria, una nueva forma de trabajar con aves. La ponencia durante la cumbre se enfocará en proveer los detalles de este diseño de sistema que, es conveniente mencionarlo, fue diseñado y probado aquí mismo, en el área de Northfield, Minnesota, aunque sus raíces vienen de Guatemala.

La Revolución de las Gallinas es posible porque son una opción universal de los agricultores. Los animales son el punto de inicio y de inoculación biológica de cualquier sistema agrícola regenerativo. Sin animales no hay regeneración. Pero, a diferencia de otros animales, la gallina y el pollo pueden ser criados en todas las operaciones agrícolas medianas y pequeñas en el mundo entero. Realmente es una oportunidad de revolucionar un sector industrial, de reemplazarlo con uno mejor, más saludable y regenerativo.

La diáspora puede articular su papel en la agricultura en Estados Unidos o en otros países desarrollados donde nos hayamos instalado. Aquí en Minnesota tenemos ejemplos ya en el campo de cómo las familias con experiencia agrícola en sus países de origen pueden agregarse a este sistema. También tenemos operaciones en San Miguel de Allende, Guanajuato, México, y estaremos lanzando módulos de entrenamiento y demostrativos en Guatemala para apoyar el lanzamiento de este sistema por región.

Lo importante es que este sistema no tiene fronteras ni barreras. No importa dónde esté la familia o el grupo de agricultores que adopten el sistema. Todos son parte del mismo sistema global. En Europa, por ejemplo, el mercado está mucho más interesado en este tipo de sistemas y hemos hecho contactos permanentes para apoyar a la diáspora en otros países que quieran unificarse y formar parte de esta revolución agrícola.

Este concepto de producción avícola puede ser visto con ojos de sospecha por parte de las empresas que monopolizan el pollo en el país. ¿Cómo romper con ese modelo y de qué forma puede beneficiar a las familias en el campo? ¿Qué impacto puede lograr para reducir la emigración del campo a la ciudad? ¿O de esas comunidades a Estados Unidos?

No se habla suficientemente del hecho de que, en asuntos de migración y de cambios en las regiones rurales del mundo, no toma mucho que una familia cambie de idea. El fundamento de la inmigración es desesperación debido a la pobreza y al hambre. Con un poco de esperanza que se logre crear, esa desesperación se atenúa. Si la gente puede implementar soluciones en sus mismas comunidades con los recursos y el conocimiento que ya tienen, podemos cambiar esta dinámica. Nuestro diseño está ideado para crear precisamente estas condiciones de cambio, al menos en el sector agrícola, elevando el conocimiento tradicional. El sistema de aves de campo nos permite presentar una nueva plataforma en una producción y economía a escala. Este es nuestro objetivo: interrumpir el dominio del sistema convencional y transformar el aspecto de propiedad y de control hacia las comunidades rurales. Si proponemos un cambio con una revolución económica, el sector tradicional lo puede ver como una amenaza de que la propiedad se transfiera a áreas rurales con estabilidad económica y esperanza. Pero estamos platicando con la industria, pues se trata de crear oportunidades para todos. La industria tiene que aflojar el puño en este acaparamiento sin medida y sin principios del flujo económico de las comunidades rurales. Solamente de esta forma podremos reducir la emigración del campo a la ciudad y fuera del país.

¿Cuáles son los próximos pasos después de la cumbre?

Seguir construyendo esa comunidad aquí y allá identificando bien de dónde vienen los familiares, cómo se conectan e involucran aquí y allá. Lanzar el sistema aquí y allá, conectar esas familias y crear regeneración rural. Se puede lograr creando una comunidad concreta con un área de especialización. Además, se comparte conocimiento y se crean soluciones cuando alguien se ve obligado a regresar a sus comunidades o decide hacerlo. La Revolución de las Gallinas comienza con revolucionar el impacto de las remesas. Hay que pasar de gastar ese grandioso capital a invertirlo en empresas e iniciativas productivas que desarrollen las comunidades. La agricultura regenerativa les apunta a los dos núcleos psicológicos del origen de la migración y la inestabilidad, que son la pobreza y el hambre.

Finalmente, ¿de dónde te sentís más: de aquí o de allá?

Depende de cuándo me preguntés. Cuando estoy deprimido, me siento más de allá. Cuando aquí se siente el apoyo, me siento muy de aquí. La ventaja es que, operativamente, yo soy de aquí. Esa decisión la tomé en el 2007. Me hice de aquí. Me hice ciudadano y opero aquí. Pero soy de donde hay más respuesta a escala, de donde se siente que hay más revolución.

 

[1] Haslett-Marroquin, R., y Andreassen, P. (2017). In the Shadow of Green Man. My Journey from Poverty and Hunger to Food Security and Hope. Estados Unidos: Acres U.S.A.

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