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La indignación se transforma en esperanza

“España se mueve, el mundo se mueve “, gritaron en Sol al finalizar una tertulia.
Algunas frases dicen así: “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”, “me gustas democracia, porque estás como ausente”.
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La indignación se transforma en esperanza

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El movimiento 15M toma fuerza en toda España y en el extranjero y lucha por transformar el modelo político y financiero actual.

Redes-lateral

23.58 horas, 20 de mayo. La Puerta del Sol está abarrotada de gente, como nunca antes lo ha estado: 28 mil personas, según la Policía. No es fin de año, pero se esperan también las campanadas. Todos miran nerviosos hacia el famoso reloj; se observan rostros contentos, felices, saben que están haciendo historia. Por una vez, los miles de ciudadanos que han salido a las calles sienten que son escuchados, tenidos en cuenta.

De manera increíble, y gracias a la convocatoria en las redes sociales, la mayoría ha traído esparadrapos –los que no tienen se tapan la boca con las manos- y en cuanto son las 23.59  se produce, en toda la Puerta del Sol y sus calles aledañas, un silencio sepulcral, un grito mudo. Se alzan las manos y se mueven, es el aplauso en el lenguaje de señas. Pasan unos 30 segundos, no se aguanta el minuto completo, y Sol explota en un mar de lágrimas emocionadas, en una voz al unísono. Es un momento mágico. Se da inicio la jornada de reflexión con los gritos de “el pueblo unido jamás será vencido”, “la voz del pueblo no es ilegal” o “oé, oé, oé, lo llaman democracia y no lo es”.

Horas antes en la Asamblea 15M se preparaba la estrategia en caso de que la Policía quisiera desalojar a los manifestantes, pues las concentraciones habían sido declaradas ilegales por la Junta Electoral Central debido a que consideraban que podían influir en las elecciones municipales y autonómicas que se celebraban en España el domingo 22 de mayo. Sin embargo, tanto el sindicato de Policía, como el vicepresidente y ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba -quien se vio obligado a suspender la campaña con el Partido Socialista Obrero Español, PSOE- habían rechazado desalojar a los protestantes, “salvo que haya altercados”.

Y no los hubo. La noche transcurrió de forma pacífica y festiva, como en las veces anteriores, pues esta fue la sexta jornada de un movimiento que ha surgido de forma espontánea, pero que ha crecido tanto que ha sorprendido a todos: medios de comunicación, clase política y ciudadanía.

Historia

Como su propio nombre indica, su origen se remonta al 15 de mayo cuando, según los organizadores de la manifestación Democracia Real Ya (DRY) alrededor de 130,000 personas de todas las edades, ideologías, religiones, razas o clases sociales, salieron a las calles en más de 60 ciudades de España bajo el lema: “Por una Democracia Real Ya. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”.

Al modus operandi de las revueltas árabes, la convocatoria surgió en las redes sociales en marzo de 2011, aunque ya llevaban fraguándola sus fundadores desde diciembre del año pasado. La fecha del 15 de mayo fue elegida debido a la cercanía de las elecciones, un momento en el que la población está más interesada en la política.

Aunque haya sorprendido a la mayoría, nada se dejó a la improvisación y durante todos esos meses, los de DRY se prepararon concienzudamente para despertar a la sociedad dormida: convocaron asambleas populares, pegaron carteles por las calles, repartieron folletos en el metro y Renfe, representaron obras de teatro, realizaron charlas en universidades y colegios. Junto a las redes sociales, el boca a boca también funcionó más y mejor que nunca.

Pronto se unieron a DRY multitud de asociaciones como Juventud sin Futuro o No les votes; sin embargo, comunicaron que “para garantizar la neutralidad política de este movimiento ciudadano no se aceptará la adhesión directa de ningún partido político o sindicato”.

La situación llevaba tiempo siendo insostenible. Más de 20% de paro, niveles desconocidos en el mundo occidental, solo comparables al de países como Mozambique, Irak o Sudán; 40% de desempleo juvenil, el triple de la media mundial; pero no solo eso. Los que trabajan, a pesar de sentirse unos privilegiados, también lo están pasando mal, los salarios cada vez son más bajos: el 63% de los trabajadores cobra al mes 1,000 euros o menos y el 77% de las pensiones de jubilación no alcanzan ni siquiera dicha cifra. La pobreza aumenta a pasos descomunales.

Por el contrario, los directivos españoles son los mejores pagados de toda Europa, y cada año siguen aumentando sus honorarios. Por ejemplo, en España, está el entrenador de fútbol mejor pagado del mundo, José Mourinho, del Real Madrid, que recibe 10 millones de euros al año.

A pesar de la crisis financiera mundial las empresas españolas han seguido creciendo en los últimos años, pero sin embargo, no han querido mejorar las condiciones laborales de sus empleados, sino más bien, todo lo contrario. Un ejemplo es el caso de Telefónica, que obtuvo el año pasado el mejor beneficio jamás conocido por una empresa española (10,167 millones de euros), pero que, de forma paradójica, unas horas después del anuncio de sus espectaculares resultados, publicaban la reducción de parte de su plantilla en España.

Pero además el Estado tampoco percibe mucho de estos beneficios porque, según el informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, publicado en 2011, todas las empresas del Ibex 35 tienen vinculaciones con otras domiciliadas en paraísos fiscales.

La crispación hacia políticos y bancos tenía que catalizarse de alguna manera. Se notaba la desesperanza en la gente, que no paraba de quejarse en los bares, en las reuniones familiares, con los amigos, pero aún nadie había salido a la calle a mostrar su indignación.  Mientras en el último año en Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Portugal o Grecia realizaban continuas protestas logrando casi el colapso de sus países, en España solo se convocó una huelga general, con un escaso resultado de participación. Mientras los islandeses habían conseguido la dimisión de su gobierno, no ser ellos mismos los que pagaran la deuda de los bancos y meter en la cárcel a los dirigentes de estas entidades, aquí se creía que la única opción posible era que el gobierno diera avales de miles de millones de euros para salvar a bancos y cajas de ahorro a costa de considerables recortes aplicados a los ciudadanos.

Parecía que a nadie le importaba lo que estaba pasando, que nadie se sentía capaz de hacerse escuchar. Los jóvenes, sobre todo, permanecían impasibles, indiferentes, carentes de interés por la pérdida de derechos ciudadanos.

¡Indignaos!

Hasta que se dijo ¡Basta ya!

El despertar también tuvo que ver con un héroe de la resistencia francesa de 93 años, Stéphan Hessel, el único redactor vivo de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Hessel, en un panfleto de apenas 30 páginas denominado ¡Indignaos!, apelaba a la juventud europea a defender los derechos que sus abuelos y padres habían conseguido con mucho esfuerzo. Para ello, el primer paso, decía, era indignarse. Así nacieron más iniciativas. Se publicó el libro Reacciona, donde diferentes especialistas españoles recalcaban las “razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social actual”. También, varios ciudadanos, al ejemplo de Democracia Real Ya, se ponían en marcha. Fue el caso de un grupo de amigos que crearon una cadena de indignación bajo el nombre de Yo también estoy indignad@. Según una de las creadoras, Elena Martínez, “queremos que cada persona se sienta partícipe de la democracia y ante la crisis que estamos viviendo muestre su indignación a través de videos en youtube con un formato establecido para generar la idea de cadena”. Ya unas 50 personas se han colocado un folio con la palabra de indignad@, han dicho sus motivos y han terminado preguntando a los demás: “¿Y tú?”. Los temas son de lo más dispares, aunque predominan los mensajes contra la clase política y económica, además de muchas referencias a la “generación perdida”, como la denomina el FMI, ya que son los jóvenes mejor preparados de la historia de España, pero que se ven obligados a emigrar al no encontrar salidas profesionales en su país.

Esperanza

Desde el 15M el descontento se ha transformado en esperanza. Tras la multitudinaria manifestación, unas 40 personas -que no pertenecían a Democracia Real Ya, ni a ningún grupo- de forma espontánea decidieron acampar en Sol en busca de soluciones. El lunes de madrugada fueron desalojados. Fue el elemento necesario para que se multiplicara la convocatoria. Esa noche del martes volvieron y durmieron en la plaza alrededor de 400 personas. “Esto ya no hay quien lo pare. Ha tomado una dinámica que va a generar un caldo de cultivo crítico muy grande. La ciudadanía está harta, se va a seguir movilizando cada vez más”, opinaba uno de los fundadores de Democracia Real Ya, Jon Aguirre.  Y efectivamente, así fue.

Poco a poco “ciudad Sol” empezó a hacerse tan gigante que salió de Madrid y las acampadas se expandieron a otros lugares del país. Los “hashtag” #spanishrevolution y #acampadasol se convertían en “trending topic” (temas del momento) a nivel mundial en la red social de Twitter. Por fin, los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales se hacían eco también de la particular protesta pacífica que se producía en todo el país. La Asamblea se encontraba literalmente desbordada y era incapaz de responder a las demandas de los periodistas, lo que ha propiciado varias equivocaciones o manipulaciones en las informaciones dadas. Por ejemplo, en numerosas ocasiones se les ha vincularlo con grupos antisistema o de izquierda extrema. Además, según estos periodistas, los del 15M pedían el voto en blanco, nulo o la abstención, algo que nunca fue cierto. Por eso, desde el inicio, repartieron una nota aclaratoria en la que explicaban qué implicaba cada una de las opciones y aconsejaban el voto “reflexivo” y la consideración, para ello, de las candidaturas de partidos pequeños.

En las salidas de metro cambiaron el nombre de Sol por el de Solución y colgaron cientos de pancartas sobre los edificios aledaños, las farolas o incluso las emblemáticas estatuas del Oso y el madroño y la de Carlos III.

Algunas frases dicen así: “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”,  “me gustas democracia, porque estás como ausente”, “Sol nunca había brillado tanto”, “no te quedes desolado, enSOLate”, “lo conseguimos porque no sabíamos que era imposible”, “gracias, me habéis devuelto la fe en el ser humano”, “es mejor arriesgar y perder que perder por no haber arriesgado”, “La solución al 50% de los problemas en el país, es 20 años de cárcel para los políticos corruptos”, “estamos en paro, pero no nos pararéis” o “banqueros y políticos es igual a Mafia Legal”.

Entre las tiendas de campaña levantaron pequeños habitáculos con lonas, separados con cuerdas, muebles o carteles reivindicativos. Se han formado pequeñas calles, donde la gente pasea mirando asombrada el movimiento. “Es increíble cómo están tan organizados”, era una frase repetida por muchos. “Es como un ágora”, repetía Ignacio Velasco. También algún despistado se acercaba por allí: “¿Ustedes representan al PP?”, preguntaba una señora. Mientras, el cocinero del movimiento preparaba una fabada para unas 300 personas.

No son solo jóvenes los que asisten al espectáculo, también muchas personas mayores, como Esperanza Ares, de 61 años, que comparaba el movimiento con mayo del 68, “fue un cambio en las conciencias muy importante. Se empezó a soñar con un mundo mejor, como ahora”. Pero también, los niños participan en las reivindicaciones de forma muy activa. En la noche mágica del 20 de mayo dos niñas desde el techo de una furgoneta lanzaban aviones de papel con lemas de la protesta. También, los hay que opinan que esto no sirve para nada. Luis Sánchez, uno de los manifestantes, estaba triste porque varios de sus amigos permanecían ajenos a la corriente del 15M: “lo ven inútil”.

Pero, los que acuden a Sol, a pesar del cansancio acumulado, están entusiasmados. Algunos de los que estudian, van a clases y después regresan al campamento a pasar la noche; y ninguno se queja por ello. Están trabajando por lo que creen, por su futuro.

La mayoría lleva un brazalete con la palabra “respeto” y todos tienen las cosas muy claras: no quieren adhesiones de ningún grupo, ni siquiera de los que convocaron la manifestación del 15M, para evitar el riesgo de ser manejados con fines políticos y tampoco aceptan donaciones de dinero, solo lo que estrictamente necesitan y que van apuntando en una pizarra y difunden por Internet; o lo que los ciudadanos particulares quieren llevar como chapitas con lemas dispares o la bandera de Islandia.

El mapa, a fecha del lunes 23, indicaba ya 26 espacios diferenciados, sin incluir la huerta que han plantado en una fuente con el título “La plaza echa raíces”. Además, han creado los departamentos de Acción, Artes gráficas y plásticas, Legal, Feminismo, Extensión, Respeto, Inmigración, Coordinación interna, Comunicación, Voluntariado; pero también hay enfermería, limpieza, cocina, guardería, archivo audiovisual, buzones para recoger propuestas…

El ambiente imperante es muy festivo y se llevan a cabo representaciones teatrales, shows de payasos, conciertos improvisados de música y danza. Los organizadores siempre recalcan, sobre todo en el fin de semana, que no se beba alcohol durante las concentraciones y que se respete a los vecinos de la zona. Un quiosquero de la plaza reconoce que se han reducido sus ventas, porque no se acercan tantos turistas, pero que todos los chicos del movimiento son “encantadores” y añade, “en cuanto hay cualquier problema vienen a ayudarme”. Antonio, de 19 años, voluntario de la Comisión de Acción, comenta que “la reacción de la gente en Sol está siendo muy buena”. Y es que hasta allí se han acercado muchos vecinos con comida, mantas, cartones, sofás, juguetes...

A pesar del ambiente de fiesta, desde que se han alojado en Sol no han parado de trabajar. Como si del metro se tratara se anuncian las siguientes reuniones por megafonía hasta en tres idiomas y durante las mismas normalmente se traducen al lenguaje de señas. Así es como se ha llegado a la elaboración de un manifiesto provisional con varias propuestas como la reforma de la Ley Electoral, la Ley Hipotecaria o la de Extranjería, el derecho a una sanidad y  educación pública, a una vivienda digna, la condena de la corrupción, el mayor control sobre las entidades financieras, la desvinculación de la iglesia y el Estado, el cierre de las centrales nucleares,  la reducción del gasto militar y la transparencia en la financiación de partidos, entre otras.

Todas estas medidas se han decidido en las denominadas Asambleas, donde cualquiera puede tomar la palabra. Primero se explica a los asistentes cómo expresarse mediante gestos para mostrar su opinión en silencio. “Levantad las manos y moverlas si estáis de acuerdo, chocad los brazos en forma de X, si no lo estáis y por último, si hay algún momento tenso, démonos las manos todos simbolizando un abrazo”. En las de las mañanas se reparten paraguas para que la gente se proteja del tremendo sol, cremas solares y agua para beber o refrescarse. Antes de finalizar, siempre llega el turno de la participación ciudadana, donde a veces se viven momentos tensos, pero estos son aplacados al instante cuando el público se da las manos. También, son comunes los agradecimientos: “Gracias a todos, os quiero mucho”, expresó uno de ellos.

Durante una jornada se producen de forma continua multitud de discusiones y propuestas, lo que constituye para muchos un problema. El periodista Ignacio Escolar manifiesta que “se trata de reivindicar más democracia, no el programa de gobierno que nos gustaría más”. Beatriz Cuesta, afín al movimiento, también opina igual: “Creo que se les está yendo de las manos. Me parece que la idea genuina se está desvirtuando. En vez de centrar el trabajo para un objetivo concreto, hay reuniones hasta de profesores de música”. También el líder de las revueltas de Islandia, Hörður Torfason, explicaba que “el éxito de la protesta está en tener pocas demandas y que sean sencillas y claras. Si el mensaje no es claro, el beneficio es para los políticos, al ver a esas 10,000 personas lo primero que exclaman es: Oh, 10,000 posibles votos”.  Otro hándicap, según Torfason, es que el movimiento sea tan horizontal y que carezca de dirigentes.

Por su parte, Elena Martínez piensa que cuanto antes “hay que centrarse en la recogida de firmas con los objetivos de que cambie el sistema de la ley electoral, principalmente, y también la ley del Consejo General del Poder Judicial, para hacer que la justicia sea verdaderamente independiente,  porque son propuestas que pueden lograrse, ya que tienen  un consenso muy amplio”.

Tras las elecciones

Durante la jornada electoral no se prestó mucha atención a los resultados y se prefirió decidir hasta cuándo permanecía el campamento o la “república de Sol”. Al final, eligieron permanecer hasta el siguiente domingo, 29 de mayo, pero “no nos vamos, seguimos trabajando y expandiéndonos a los barrios”, explicaba una colaboradora, pues el sábado 28 ya han convocado reuniones en plazas de varios distritos madrileños.

Al día siguiente de las Elecciones tampoco se hizo ninguna referencia a la arrasadora victoria del Partido Popular en prácticamente toda España. “No nos influye  qué partido esté en el gobierno”, comunicaron los portavoces a los periodistas.

Sin embargo, en vistas de cómo se desarrolla el movimiento 15M, lo más importante ya está hecho, porque como decía desde Bilbao Alejandro Plans, de 28 años, “lo principal es que la gente, tras las elecciones, no se ha ido de la calle. Todos estamos unidos por la acumulación de rabia. Esto es un mensaje claro a la clase política y financiera. Esto no lo para nadie”. Y además, expresaba su convencimiento de que el “voto financiero vale más que el político”, por lo que advertía tener cuidado de dónde metemos cada uno nuestro dinero “preguntad al banco qué hacen con ello” y concluía recomendando utilizar “bancas éticas”.

“España se mueve, el mundo se mueve “, gritaron en Sol al finalizar una tertulia. Aparte de España, se están produciendo reuniones de protesta en el extranjero como en París, Lyon, Londres, Dublín, Roma, Berlín, Bogotá, Buenos Aires, Tokio, Washington, Distrito Federal de México o Ciudad de Guatemala, entre otras muchas.

Aún hay muchos puntos que aclarar y queda un largo camino por recorrer, pero todos los que están participando en las movilizaciones saben que por fin, han tomado la palabra y que nadie les hará callar. Vivimos una época de cambio, porque –como dice el escritor e intelectual José Luis Sampedro- otro mundo no solo es posible, otro mundo es seguro.

 

Nota: Por error se renombró al escritor José Luis Sampedro como Juan Luis Sampedro. El fallo ya está subsanado.

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