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La guerra en los libros (segunda parte)

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La guerra en los libros (segunda parte)

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Historia completa Temas clave

Las armas y el escenario han cambiado. No son los fusiles, sino las letras; no es la montaña, sino las estanterías de las librerías: ahí se libra ahora la guerra. Plaza Pública presenta una recopilación de los libros que abordan la guerra que durante 36 años azotó Guatemala. En esta última entrega, hablamos de los textos sobre las negociaciones de paz y la versión militar de los hechos.

 

Dice Ricardo Sáenz de Tejada, autor de Oliverio, el perfil del líder estudiantil asesinado en 1978, que los libros que se han publicado del conflicto armado interno demuestran que la contienda sigue viva.

Cita, por ejemplo, el caso del papel de los indígenas en la guerra. “Para unos, ellos fueron protagonistas y actores decisivos. Mientras que para otros fueron manipulados e instrumentados”. Tampoco hay acuerdo sobre el papel de la iglesia católica, el genocidio o el desenlace de la guerra. “Para unos, la guerrilla fue derrotada, para otros la guerrilla resistió y logró una victoria política sobre el Ejército”.

Aunque hay casi 200 títulos publicados, de diversos autores, para Sáenz todavía hay una gran tarea para los historiadores, que tienen la responsabilidad de “con más distancia crítica” interpretar mejor los eventos del pasado. En los libros hace falta la “historia social”, remarca Sáenz. Porque no hay una interpretación en la que “los procesos políticos, económicos, sociales y culturales no queden separados”. Más bien hay una fuerte presencia “guerrillocéntrica”, asevera.

La Universidad Rafael Landívar, con un grupo liderado por el sociólogo recientemente fallecido, Edelberto Torres Rivas, publicó Los caminos de nuestra historia. Dos tomos que abarcan desde el poblamiento hasta la firma de la paz. Una versión que incluye la visión de historiadores, una arqueóloga y un antropólogo.

En el enlace encontrará la primera parte de este reportaje

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En el listado de libros que presenta Plaza Pública, señala Sáenz, destacan pocos aportes de historiadores. Se destacan Arturo Taracena Arriola, Jorge Lujan y Carlos Sabino. Siguen los antropólogos y sociólogos y politólogos, y por supuesto, los militares.

Cada autor, además, se ha decantado por contar un capítulo de la historia de la guerra interna guatemalteca. No solo se habla del campo de batalla, sino que también cobra interés cómo se negoció la paz. Militares y guerrilleros han contado esa versión, y escritores han surgido para relatar los acontecimientos relevantes que rodearon esa etapa de la vida nacional.

Las negociaciones de paz y la postguerra

La culebra en la corbata es el nombre del libro que publicó Teresa Bolaños de Zarco justo el año en que se firmó la paz, pero con una editorial mexicana. El libro evoca las negociaciones, un evento en el que guerrilleros y militares sonreían y se daban un apretón de manos. En 2013, Miguel Ángel Sandoval revivió esos eventos al publicar una compilación de las negociaciones que iniciaron en Madrid, España a finales de los 80. El libro se titula El sueño de la paz.

De ese cese al fuego, del retorno de los exiliados, de las Comunidades de Población en Resistencia, también se ha escrito. Pero sin duda, el texto más contundente del proceso de paz y la búsqueda de la verdad es el informe publicado por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), en el que se recopilan los testimonios de las víctimas y se ilustran los casos más significativos de hechos violatorios de los derechos humanos.

Esta investigación utilizó como insumos los testimonios recopilados por la Arquidiócesis de Guatemala, en el proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi) que fue publicado en 1998 bajo la dirección de monseñor Juan José Gerardi. Un hombre que hoy es considerado como mártir de la verdad, pues fue asesinado dos días después de presentar el informe. De su intrincada muerte han surgido varios textos. Uno de ellos fue ¿Quién mató al obispo? El arte del asesinato político, de Francisco Goldman.

Goldman no pretendía escribir un libro desde que inició el caso. “Me pidieron un artículo para el New Yorker, sobre este caso y me involucré mucho con esta historia fascinante, pero nunca imaginé que iba a pasar nueve años dándole seguimiento”, cuenta.

La editorial española Anagrama publicó el libro en 2007, a pesar de que su agente literario trató de convencerlo de que esa historia no iba a darle réditos. “Yo siempre voy a agradecer esa oportunidad de estar tan cerca de ese caso, en muchos momentos, vivirlo al lado de los protagonistas” dice. Goldman estaba dedicado a escribir una novela cuando se le atravesó esta oportunidad.

Su agente le advirtió: “Escríbelo si quieres escribirlo, pero no hay un género que venda menos en un mercado gringo y europeo que un género político en Guatemala, con curas”. A lo que Goldman replicó: “Me vale madres”.

Decidió escribirlo hasta que supo que algunos de los autores intelectuales fueron condenados, ya que “no quería contar una derrota más”.

Los medios más prestigiosos, como The New York Times, The Economist y The Washington Post, lo incluyeron en sus listas de libros del año. Goldman no lo sabía, pero para la Feria del Libro en Guatemala, de 2015, su libro estaba de nuevo a la venta e incluía un nuevo epílogo: la columna que publicó en septiembre de ese año en la revista The New Yorker, en la que hablaba del general Otto Pérez Molina, acusado y preso por actos de corrupción, al que conoció mientras indagaba en la muerte de Gerardi.

Este ha sido el único libro de investigación periodística del autor, porque generalmente se ocupa de novelas y vivencias.

Además de él, otros escritores nacionales y extranjeros se han involucrado en la historia fatídica de monseñor Gerardi. La escritora guatemalteca Margarita Carrera publicó En la mirilla del Jaguar, 2002, y en 2005 Maite Rico y Bertrand de la Grange publicaron ¿Quién mató al obispo? Autopsia de un crimen político. En 2012, la periodista Julie López lanzó Muerte en el vecindario de Dios. Los inicios de la postguerra están marcados por este crimen político que sacudió al país.

La versión de los militares

¿Por qué los militares se demoraron en escribir su versión de la guerra? Los veteranos explican que esto se debió a una falta de visión, pero sobre todo a la política “de seguridad” de un Ejército que no quería revelar información y que en cambio, buscaba mantener la “secretividad de sus acciones”. A diferencia, los guerrilleros salieron prontos a publicar sus vivencias y plantaron en la sociedad, o por lo menos en sus lectores de Guatemala y del mundo, una versión que el Ejército no salió a refutar sino hasta mucho después.

En el catálogo de libros que presenta Plaza Pública, hay por lo menos 23 escritos por oficiales, casi todos retirados. La mayoría salieron después de 2010.

Quizá tenga que ver que los miembros activos del Ejército, siempre obedientes y no beligerantes, deben solicitar autorización a sus superiores para publicar cualquier texto. Es decir que los altos mandos pueden editar el contenido. El coronel Edgar Rubio Castañeda no esperó a que concluyera el trámite ante sus superiores para publicar Desde el cuartel, otra visión de Guatemala en 2017. El libro, en el que cuestiona el papel del Ejército como una fuerza armada al servicio del pueblo o de los oligarcas, las transnacionales, la corrupción (en el Fondo de Previsión Militar) o el narcotráfico, le valió un proceso de sanción que no ha concluido. Destacado en Playa Grande, Ixcán, Quiché, lugar que fue uno de los puntos álgidos de la guerra interna, declinó conceder una entrevista porque tiene prohibición de hacerlo, no solo por estar en servicio, sino por los problemas que le acarreó el libro.

No obstante, este título ha sido uno de los mejor vendidos en las librerías. La editorial F&G Editores, va por la quinta reimpresión, es decir se han hecho cinco mil copias. Algo inusual en un ámbito reducido de lectores. ¿Cómo es que el libro consiguió tantos seguidores en tan poco tiempo? El director de la librería Artemis Edinter, Jesús Chico, sabe que los libros no se venden solo por sus títulos. Sino por el interés que suscita quien los escribe. “A los lectores les interesa saber de qué lado está el autor”, asevera.

En este caso, el escritor sembró una pequeña polémica al pronunciar una ligera crítica a una institucióna la que todavía pertenece. Ese fue el éxito de esta empresa.

A diferencia de Rubio Castañeda, el coronel Jorge Ortega Gaytán (kaibil, paracaidista, escritor, exvocero del Ejército y del expresidente Otto Pérez Molina) encontró otro mecanismo para obtener la aprobación para publicar Los paracaidistas, su primer libro. Se acababa de firmar la paz cuando el general Julio Balconi, ministro de la Defensa en tiempos de Álvaro Arzú y negociador de la paz, se acercó a su oficina. La anécdota de Ortega va así:

—Mi general, ¿tiene un minuto para hablar?

—¿Tiene buen café?

A la respuesta afirmativa, una visita a la oficina del coronel Ortega, quien saca del escritorio un manuscrito que llevaba años guardado. Estaba todo escrito a máquina y tenía las fotografías pegadas al papel. Balconi, dice Ortega, se enfocó en las fotos.

–A este sáquelo, porque es traidor, le dijo, señalando a uno de los fotografiados.

Así, en cuestión de minutos, el general le editó el libro y le concedió una cita para hablar de nuevo sobre el tema. Cuando sucedió la reunión, Balconi le firmó la primera hoja del libro y anotó “50 %”. Ese fue el pase para obtener el apoyo financiero para la publicación de su obra. La primera de una serie en la que toma el papel de historiador, para hablar de las fuerzas élite del Ejército: Los kaibiles, Los pilotos aviadores, Los ingenieros militares, y Los marinos. Los otros libros los ha financiado él, aunque ahora tiene una editorial propia para producir sus textos con menos margen de costos, según cuenta.

Declarado como un lector compulsivo, Ortega señala que el Ejército no ha escrito sus triunfos. Cuando preguntó, a un superior, por qué no habían escrito de cuando ganaron la primera fase de la guerra, en los 70, le respondieron que “por seguridad” esas cosas no se decían.

En su libro Los paracaidistas, al igual que en los otros suyos, se encuentran nombres de fundadores, anécdotas de los entrenamientos, de las aventuras y experiencias. Quedan fuera los detalles más cuestionados a la tropa élite del Ejército, como el señalamiento a una patrulla kaibil que en 1982 masacró a más de 100 personas en el parcelamiento Las Dos Erres, en Las Cruces Petén. Los textos de Ortega forman parte de los cursos de instrucción de oficiales.

Los veteranos descubrieron, un poco tarde, que era necesario expresar su postura. Mario Mérida, coronel retirado, docente universitario en temas de seguridad, y escritor de Venganza o juicio histórico, lamenta el silencio del Ejército que terminó por avalar, dice, el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

En su libro, publicado en 2016, cuestiona a quienes coordinaron la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. “Fue una historia sesgada”, asegura, y eso lo expone en el libro. Señala que no se hizo trabajo de campo, sino que se dieron por válidos los testimonios que recopiló la iglesia católica.

“El Ejército está ahí atrincherado, sin opinar sobre temas como esos en los que tiene obligación moral”, afirma Mérida. Este militar retirado, que se negó a entrar a la escuela de kaibiles, se estrenó como columnista el 1 de julio de 1998, al día siguiente de su renuncia al Ejército.

Aunque quería contar parte de la “verdadera historia” de Guatemala, ha quedado desencantado. Dice que a los jóvenes no les interesa saber del pasado y que vender libros es una lucha complicada. Para ahorrar costos, como otros escritores, él mismo se encarga de la edición, del diseño, de buscar la imprenta, y de comercializar sus textos. Demasiado trabajo para tan pocas ganancias.

Quienes siguen con la intención de relatar su propia versión de los hechos son los integrantes de la Asociación de Veteranos Militares (Avemilgua). Su presidente, José Luis Quilo Ayuso, dice que “siempre ha sido una necesidad publicar lo nuestro”.

Quilo Ayuso muestra una colección de 10 tomos anchos que guardan en la sede de la organización. “Son una reliquia” que contienen “los actos terroristas cometidos por la guerrilla y que fueron reivindicados por ellos en los medios de prensa”. De esta documentación se hicieron tres copias. Una se entregó a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), otra se guarda en Avemilgua y una más se la quedó el exjefe de Estado, Óscar Humberto Mejía Víctores, ya fallecido, “porque él la pagó”. El archivo no es público y no pretenden divulgarlo, porque consideran que sería oneroso.

Quilo Ayuso, quien durante la entrevista insiste en la transparencia y apertura a los medios de comunicación, se queja de que en el informe de la CEH solo se incluyeron dos párrafos de lo que ellos presentaron.

Avemilgua se fundó en 1994, pero fue hasta 2012 que decidieron lanzar dos textos al público. Guatemala bajo asedio se llama la serie. El primer tomo lleva el subtítulo de Lo que nunca se ha contado, el segundo Cómo se manipuló la paz y el tercero está en desarrollo y abordará la postguerra, desde la reorganización de las fuerzas armadas hasta los juicios contra los militares.

Ayuso asegura que la redacción del libro fue colectiva. Alguien dijo que tenía un documento y lo aportó a la causa. Otra persona se ofreció para redactar algún capítulo, y a través de la intervención de varios autores nacieron estos textos.

“Tenemos que dejar anotado todo eso para la historia”, afirma. “Esperamos que la sociedad guatemalteca reconozca nuestro esfuerzo”, refuerza quien una vez fungió como jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, de 1993 a 1994.

El primer tomo de esta serie se ha publicado sin el respaldo de una editorial, mientras que el segundo se hizo a través de Magna Terra.

Los libros que Plaza Pública incluye en esta selección pueden encontrarse, la mayoría, en las bibliotecas, la nacional y las universitarias. Otros, están disponibles en internet de forma gratuita y a la venta a través de las librerías privadas, que también ofrecen los textos en formato físico.

De esta forma, la guerra que vivió Guatemala sigue como un capítulo abierto en la historia nacional. El pasado, aunque parece lejano, todavía no se ha contado en su totalidad.

 

 

En la siguiente aplicación encontrará la lista completa, puede filtrarla por nombre de autor, título o por visión, en esta última categoría encontrará los libros que han escrito militares, revolucionarios o académicos.