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«La gobernadora»
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«La gobernadora»

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Tipo de Nota: 
Opinión
23 07 18

Read time: 4 mins

Relacionar dos siglos a través de terribles sucesos que acontecieron y se vuelven a repetir, tanto así que se pueden asumir como omnipresentes en América Central, es el propósito de la novela La gobernadora, de Mirta González Suárez.

La autora es profesora emérita de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, «y su interés por el tema surgió cuando encontró en la biblioteca el Libro viejo de la fundación de Guatemala y papeles relativos a don Pedro de Alvarado, en el que se hablaba de una mujer que fue nombrada gobernadora de Guatemala en 1541. González quiso saber más sobre el personaje de Beatriz de la Cueva, por lo que, después de averiguar sobre su vida, la incluyó en su novela como punto de anclaje entre los dos espacios temporales».

En orden al entramado, podemos darnos cuenta de que Mirta González ve con ojos nuevos los odres viejos de la historia. Se desmarca de esa rutina que Mariano Picón Salas llamó «un amasijo de datos ordenados cronológicamente». Ella va poniendo banderas que hacen la diferencia. Por ejemplo, denuncia el statu quo de la época, trasladado también al siglo XX. Sin lugar a dudas, Valeria Roldán es el personaje del siglo XX en quien impactó fatídicamente ese enigma iterativo del mal que sentó reales en nuestros territorios a partir de la invasión española.

Pareciera que la autora se hace eco de la denuncia que don Mariano Picón Salas (padre del ensayo latinoamericano) imputó a los académicos del siglo XX en relación con el manejo de la historia de la cultura hispanoamericana. Decía el ensayista: «La historia de la cultura hispanoamericana en su integridad y complejidad, en aquella como alta intuición poética que reclama toda historia para que sea algo más que un amasijo de datos ordenados cronológicamente, aún está por escribirse, y no es mucha vanidad reclamar en este campo de estudios un modesto sitio de rastreador» [1].

Más allá de rastreadora de la historia, la autora se constituyó en una hábil investigadora cuyo estudio bibliográfico y de campo le permitió analizar e interpretar hechos similares en dos siglos diferentes. En el caso de La gobernadora, a través de técnicas y de un minucioso estudio de textos y documentos que son fuentes primarias, escribió mucho de lo que faltaba por escribirse. De tal manera, se puede aseverar que Mirta desentrañó datos que, hasta la publicación de su obra, solo estaban ordenados cronológicamente. De eso se trata el estudio de la historia aunada a la historiografía.

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Un ejemplo de ello es el capítulo 16. Como una perla para los historiadores, Mirta González inicia en la página 101 el relato de la Pesquisa contra don Pedro de Alvarado, fechada en México en el año de 1529. Y los numerales de la pesquisa van descorriendo a lo largo de varios capítulos intercalados con las observaciones de Valeria Roldán (personaje del siglo XX) en cuanto a que nada ha cambiado (a raíz de los intríngulis que ella vive). Esos numerales describen a Pedro de Alvarado como lo que fue, un verdadero felón. Y, por supuesto, de los juicios sin respuesta o hábilmente manipulados a través del tráfico de influencias.

Excepción hecha de la descripción en el Libro viejo, Mirta expone a cabalidad todo el interrogatorio a los testigos como ningún otro autor lo había hecho, con la habilidad de intercalar capítulos donde los sucesos corresponden al siglo XX no para contrastar, sino para cotejar terribles sucesos que siguen quedando sin respuesta. Ayer, domingo 22, Julie Abbot y yo tuvimos la oportunidad de comentar la novela de tan egregia académica en el marco del cierre de la Filgua 2018.

Invito a los lectores a degustar La gobernadora. Como un pequeño anzuelo, cierro este artículo con un fragmento de una carta de Pedro de Alvarado fechada en Puerto Caballos el 4 de abril de 1539 y dirigida al Ayuntamiento de la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Dice: «Solamente me queda decir cómo vengo casado, y doña Beatriz está muy buena; trae veinte doncellas muy gentiles mujeres, hijas de caballeros y de muy buenos linajes; bien creo que es mercadería, que no se quedará en la tienda nada, pagándole bien, que de otra manera excusado es hablar de ello» [2].

Así era el felón a quienes muchos en Guatemala consideran un héroe.

 


[1] Alcibíades, Mirla (2004). La heroica aventura de construir una república. Familia-nación en el ochocientos venezolano (1830-1865). Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

[2] Alvarado, Pedro de (1539). «Carta de Pedro de Alvarado al cabildo de Guatemala del 4 de abril de 1539». En: González, Mirta. (2016). La gobernadora. Costa Rica: UNA.

Mirta González ve con ojos nuevos los odres viejos de la historia. Se desmarca de esa rutina que Mariano Picón Salas llamó «un amasijo de datos ordenados cronológicamente».
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