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Tipo de Nota: 
Opinión
14 02 19

Tiempo aproximado de lectura: 2 mins

Los árboles de corcho sangran con la corteza pelada, que muta de un color madera a uno ladrillo.

Pero allí están, parados, estos árboles majestuosos que viven más de 200 años, que florecen cada primavera y cuya sombra puede serenar el calor perpetuo del verano. No sé cómo he terminado dándole vueltas a este recuerdo de hace ratos viendo los árboles de lejos, comprendiendo, acercándome muy lento a uno solo para tocar su corteza raspada. Es como si a la piel se le levantara una superficie con un corte limpio y quedara expuesta la carne. Cada nueve años vuelven a pelarlos. No mueren. No son...

Somos un bosque de árboles de corcho esperando a ser desfigurados de nuevo, dejando cicatrices sobre la tierra.
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