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Hágase la luz… y se hizo a precios muy distintos

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El consumo de energía es sólo uno de los factores que determinan el pago mensual de cada usuario, pero no es el único y muchas veces no es el más determinante. Aspectos que no se escogen como la empresa distribuidora y las disposiciones del concejo municipal pueden llegar a ser más influyentes en el monto que aparecerá en su factura mensual.

Lo lógico es suponer que mientras más kilovatios hora se consuman al mes, más le tocará pagar al usuario. Esta premisa se cumple, pero existen factores que hacen que el número de kilovatios consumidos se conviertan en sólo una pequeña fracción del total de la factura por pagar a las empresas distribuidoras.

Las reglas cambian según el departamento y el municipio. Esto, en parte, se debe a la empresa encargada de distribuir el servicio a la población, pero la diferencia entre empresas es mínima en comparación con las diferencias que se ven entre los municipios debido a las disposiciones de sus autoridades municipales.

Con el objetivo de beneficiar a la población de escasos recursos, las personas que menos energía consumen reciben un subsidio que les ayuda a amortiguar el pago mensual, pero en muchos municipios este beneficio es mínimo en comparación con el pago por alumbrado público ante su municipalidad.

En algunos casos, como el de Ixcán y Joyabaj, en Quiché; Santa Eulalia y Tectitán, en Huehuetenango, y Concepción Tutuapa y Tacaná, en San Marcos, esta tasa no supera los Q15 mensuales. Sin embargo, en los peteneros San José, San Francisco y San Andrés, el usuario debe pagar más de Q90 mensuales sin importar cuál sea su consumo.

En el caso de San José, el monto es de Q98.12, el más elevado para el país. En este municipio un 33.9% de la población vive en condiciones de pobreza y un 7.7% se encuentra en extrema pobreza.

Sin embargo, su situación es mejor que la de San Andrés, donde el índice de pobreza llega al 80% y el de extrema pobreza es de 22.5% y, a pesar de ello, la tasa municipal que deben pagar los usuarios del servicio es de 90.42. Petén es el departamento que más caro paga su alumbrado público.

El cargo fijo por el alumbrado resulta de multiplicar el número de lámparas por el consumo diario (cerca de 12 kilovatios hora) por una tarifa (aproximadamente Q2.2) por el remanente, equivalente a un porcentaje del valor del consumo en kilovatios que la distribuidora cobra al usuario y luego devuelve a la municipalidad. El valor lo decide el concejo municipal. Finalmente, este resultado se divide entre el número de usuarios.

Es esa división entre el número de usuarios la que representa para los municipios de Petén, ya que es el departamento con menos usuarios del país y, por lo tanto, son pocos los que aportan para este costo. Su bajo número de usuarios se debe a que además de tener la más baja densidad de población del país (18.5 h/km2), es el segundo departamento con más bajo índice de cobertura (55.1% de su población), sólo por encima de Alta Verapaz (36.3%).

A pesar de que no hay una relación directa entre los índices de pobreza y el porcentaje de cobertura en cada municipio, es visible una tendencia: una cobertura menor al 85% sólo es visible en municipios con más del 25% de población pobre, y una cobertura menor al 40% únicamente se da en municipios con una población pobre de más del 60%.

Pero no es el número de usuarios la variable que más peso tiene en la ecuación, sino el remanente de las municipalidades.

Fuera de Petén, es el oriente del país el que enfrenta los más altos costos.

La escala de costos del alumbrado público va del blanco, que simboliza los municipios que pagan menos, al amarillo oscuro, que representa a los que pagan más. En la costa sur, los municipios a los que surte la Eegsa y en los que en lugar de un precio fijo, a los usuarios se les cobra un porcentaje de su consumo particular en concepto de alumbrado público, no están representados. Los puntos rojos son municipios cuyos valores no se obtuvieron.
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Los usuarios de San Cristóbal Acasaguastlán y San Agustín Acasaguastlán, El Progreso; Gualán, Zacapa; Agua Blanca, Jutiapa, y San Manuel Chaparrón, Jalapa, son los que más pagan por el alumbrado público, con cifras que superan los Q80 mensuales, gasten o no energía eléctrica.

En el caso de San Agustín Acasaguastlán y Agua Blanca, el principal motivo de la elevada tasa municipal es el alto remanente (44% y 65%). Entre los cinco mencionados, estos dos municipios también son los que muestran los más altos indicadores de pobreza, por encima del 65%, y más de un 18% de su población vive en extrema pobreza.

El desbalance entre las condiciones económicas de los pobladores y lo que les toca pagar cada mes se manifiesta especialmente en Camotán, Chiquimula. Si bien en este municipio el cargo fijo está en un rango medio (Q37.44), el remanente que se le devuelve a la municipalidad equivale al 200% del consumo de energía, en un municipio con un 88.9% de su población que vive en la pobreza y un 38.2% en pobreza extrema. Aunque en Comapa, Jutiapa, y San Juan La Laguna, Sololá, los porcentajes del remanente son menores a los de Camotán (128% y 126%, respectivamente), sus condiciones son similares, ya que sus índices de pobreza son de 89% y 80.9%, mientras que los de pobreza extrema están en 43.5% y 38.1%.

El sistema es diferentenen  los municipios cubiertos por Eegsa. En la mayoría de ellos se le calcula al usuario un porcentaje del consumo mensual para determinar cuánto debe pagar por el alumbrado público. Sus rangos están entre el 3% y el 21% de su consumo. En varios de estos municipios se aplican dos o más tasas porcentuales o fijas, según el consumo mensual. En la medida que el consumo crece, el porcentual disminuye.

Tarifas y subsidios

En relación con la tasa municipal, los otros factores influyen poco para elevar el precio del servicio eléctrico. Además de la tasa municipal, existe un cargo fijo que cobra la empresa para funciones de mantenimiento de la red de distribución. Según cada empresa, este cargo oscila entre Q8.85 y Q13.32.

Además están las tarifas. Estas pueden ser la Baja Tensión Simple (BTS) y la Tarifa Social (TS), que se aplica a los usuarios que consuman menos energía.

Si bien la tarifa social es a veces más alta que la de la Baja Tensión Simple (BTS), debido a fluctuaciones del mercado, los beneficiados por esta tarifa reciben un subsidio que permite quienes no gasten más de 50 kilovatios hora al mes puedan seguir pagando Q0.50 por cada uno de ellos; Q0.75 para quienes no pasen de 100 kilovatios hora, y Q1.55 para quienes queden por debajo de los 300 kilovatios hora. La diferencia se resta de la factura mensual.

Cada distribuidora licita por un lado la energía que distribuirán en como BTS y por otro como tarifa social, y la Comisión Nacional de Energía Eléctrica autoriza las tarifas por períodos trimestrales.

Las tarifas sociales más bajas son las que ofrecen las empresas eléctricas municipales (de Q0.47 a

Q1.634 por kilovatio hora) seguidas por Eegsa (Q1.893 por kilovatio hora) Las tarifas más altas corresponden a las filiales de Energuate: Deorsa y Deocsa (Q1.927 y 2.027 por kilovatio hora).

 

Fuentes: CNEE, Empresas eléctricas municipales, Segeplan, Eegsa, MEM, UNE.

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