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Griegos muertos y lo político (4): la democracia y el gallo blanco
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Griegos muertos y lo político (4): la democracia y el gallo blanco

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Tipo de Nota: 
Opinión
18 08 15

Tiempo aproximado de lectura: 4 mins

Que Sócrates haya estado dispuesto a obedecer las leyes injustas de la ciudad de los cerdos es uno de los momentos en la historia de las ideas que demarcan, mejor que ninguno, la significación del ideal de ciudadanía. El vínculo que unía al filósofo con la ciudad era tal que incluso antes de morir pidió a su discípulo más amado que sacrificara un gallo en la entrada de esta.

Sacrificar un gallo era la ofrenda ritualista a realizar por la muerte de un inocente, una forma pública de mostrar el descontento por una acción injusta. Hay, por así decirlo, un eje paradigmático en Sócrates. Sus palabras finales son las siguientes: «Critón, le debemos un gallo a Asclepio, así que págaselo y no lo descuides». Es decir, hasta el final de su vida, Sócrates juega con las reglas que regían la vida ciudadana en la democracia griega. Sócrates ironizó las deidades de la ciudad dur...

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