Cerrar

x
Menú
Facebook Facebook
Buscar
Ayuda
"Esto no es un juego"
Ir

"Esto no es un juego"

“Que metan a mi papá a la cárcel lo veo como algo tan cotidiano como ir al supermercado”.
"Se dice ‘pobres los chafas, hombre, ahí están con su clavo’, así decían los empresarios. Después entendieron y dicen: ‘es que no son ellos, somos nosotros’".
redes sidebar
Tipo de Nota: 
Información

Tiempo aproximado de lectura: 17 mins

Es el presidente de la Fundación contra el Terrorismo, la organización que oficiosamente defiende a los militares enjuiciados, y ataca a quienes considera “terroristas”. Méndez Ruiz, empresario, inició su lucha en solitario -con denuncias relacionadas al secuestro que sufrió en los ochenta y a través de sus columnas de opinión en elPeriódico- y, luego, encabezando la fundación que insiste en que es necesario que se sepa “la verdad verdadera”. Esta entrevista se realizó pocos días antes de que se dictara sentencia por genocidio, y también de que ésta se anulara. La fundación continúa activa y Méndez Ruiz también.

En este texto se incluyen preguntas y respuestas que no fueron citadas en el reportaje por el cual se le entrevistó; pero que explican su relación con el conflicto armado, su secuestro, su trayectoria como empresario, el papel de su padre en el destacamento de Cobán, y de su vida en general. Qué le ha llevado a asumir el papel de defensor voluntarioso de los militares. Y, además, de las consecuencias de los juicios a los militares que, asegura, repercutirán en todo el sector privado. Méndez Ruiz ve un peligro inminente.

¿Cuál su interés por conformar una fundación de estas características?

Mi interés es natural, es obvio. Yo viví el conflicto armado desde dentro, desde niño. Incluso una vez estuve en una emboscada en 1981, tenía 21 años, estuve en el intento de asesinato del general Horacio Maldonado Schaad. Yo vi a muchas de las personas que están ahora sindicadas. Me refiero al general Ríos (Efraín Ríos Montt), al general López Fuentes (Héctor Mario), al general Mejía Víctores (Óscar Humberto). Yo los vi a lo largo de su carrera desde que yo era niño, yo los vi envejecer. Y creo que lo que les está sucediendo es algo que no es digno: pelearon como soldados, lo mismo hizo mi padre. Todo eso me motivó a sacar adelante esta lucha. No estoy solo, somos un grupo de personas.

¿Quiénes integran ese grupo?

Estoy yo como presidente. El licenciado Moisés Galindo es el secretario. El vicepresidente es el capitán Óscar Platero Trabanino, el vocal I es el coronel Juan Francisco Escobar Blas, el vocal II es el coronel Carlos Alvarado Palomo. Tenemos que tener gente que esté muy compenetrada en lo que estamos haciendo. Esta es una cosa muy complicada. Hay gente que está hablando ya de violencia, gente que está hablando ya de tomar las armas. Me refiero a Pablo Monsanto, él en su tuiter habló de algo de eso. Es una cosa seria, esto no es un juego.

¿Qué es lo que quiere hacer la fundación?, ¿defender a los militares?

Mire, inicialmente era eso, pero ya transmutó a otras cosas, más allá de eso. Son varios los objetivos, uno de los principales es dar conocer a la gente, especialmente a la gente joven, qué es lo que realmente pasó durante el conflicto armado interno. Usted indudablemente se ha dado cuenta de eso al leer los tres últimos artículos que hemos publicado. Esto es un comienzo, lo que nosotros queremos es que se elabore una comisión el esclarecimiento histórico con la verdad verdadera.

¿Cuál es esa verdad?

Nosotros el año pasado presentamos al MP (Ministerio Público), 64mil casos documentados de violaciones a los derechos humanos cometidos por la guerrilla. Son 10 libros de tres mil y pico páginas cada uno, que elaboró la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) en 1995 y 1996 para presentárselo a la Comisión de Esclarecimiento Histórico, y la comisión no la aceptó. Mi secuestro no lo encuentra ahí, yo traté de presentarlo pero no lo aceptaron.

¿Usted cree que si no lo hubieran secuestrado ahora estaría aquí encabezando la Fundación Contra el Terrorismo?

No hubiera contado yo con el instrumento tan valioso que constituye mi secuestro. Hubiera sido uno más del montón, con mucha ganas de hacer algo, pero sin un instrumento para poder hacerlo. Yo nunca jamás le guardé rencor a nadie. Le voy a decir una cosa, lo que yo sufrí de mi secuestro fue muy fuerte y para mi constituyó un acicate de mi vida en general. Jamás, nunca ha habido algo que me haya puesto un freno o un límite en mi vida. Pero en la firma de los acuerdos de Paz yo también firmé la paz.

¿Qué sucedió después de su secuestro?

Me marché a Chile a tratar de convalidar mis asignaturas de Veterinaria, pero mi esposa se quedó embarazada y regresamos. Tras el golpe al general Ríos ya no tenía sentido que yo estuviera fuera. Lo que pasa es que yo no tuve tiempo para pensar en mi secuestro, porque tenía familia que sacar adelante.

También tiene preparación militar, ¿no es cierto?

Primero hice mi entrenamiento militar como reservista, llegué a ser sargento primero de reserva. Y, además, soy paracaidista, eso lo hice como deporte, tengo unos 210 saltos. Otto Pérez fue mi instructor de paracaidismo en 1988. Él era presidente o secretario de la asociación de paracaidismo deportivo de Guatemala. Mis compañeros de salto…Mauricio López Bonilla (ministro de Gobernación), Ulises Anzueto (ministro de Defensa) que es un paracaidistazo.

¿Cómo se dio el negocio de importar azúcar?

Yo al llegar comencé a llevar negocios de agricultura, me desempeñé en gerencias de ventas de varias empresas grandes. Se dio la oportunidad de importar azúcar, durante el Gobierno de Alfonso Portillo. Entró Portillo y comenzó una pugna con el sector azucarero. Entonces, junto a otro equipo de empresarios dijimos “la traemos nosotros”.

¿Qué relación tenían ustedes con Portillo?

Yo conocí a Alfonso antes, cuando él acaba de venir de México, pero sin haber trabado una amistad. Nunca nos hicimos amigos, aunque él siempre me cayó muy bien. Entonces viene él y libera la importación de 5 mil toneladas métricas libres de aranceles, traemos nosotros el primer barco de Cuba.

Y entonces, ¿estuvieron comerciando con un país comunista?

Sí, con Cuba. Me dio tanta lástima porque vi que es un pueblo con un potencial enorme que no puede desarrollar, y no por Fidel, el comunismo o el socialismo, sino por los Estados Unidos.

¿De dónde obtuvieron el dinero para comenzar el negocio?

Tuvimos que endeudarnos, pero gracias a dios fue un negocio excelente. Nos fue buenísimo, solicitamos créditos, los saldamos, salimos muy bien. Durante cuatro años fuimos dueños de un pequeño ingenio en Cuba, pero el precio del azúcar no se movió en el mercado interno, que era lo que perseguía Alfonso Portillo.

¿De ahí empezó otros negocios?

Siempre relacionados con productos de consumo popular, granos básicos, seguí comerciando con azúcar, con harina de maíz, de trigo, y hasta el día de hoy este ha sido en parte mi giro comercial. Yo puedo decirle a usted cómo me gano yo la vida. Yo le pregunto a la gente que se dedica a manejar las fundaciones de derechos humanos cómo se gana la vida y esa es la parte inmoral de este tema, que estén ganando dinero a través de esto. Y es la parte más interesante. Porque desde la primera vez que nosotros hablamos, que fue en noviembre de 2011, a día de hoy Guatemala ya no es la misma. De un año y medio para acá vemos una Guatemala confrontada

¿Y no cree que ustedes han tenido algo que ver?

Por supuesto. Imagínese que nos hubiéramos dejado llevar como ovejas al matadero, claro que hemos tenido que ver. Para toda tesis hay una antítesis, y nosotros somos la antítesis.

¿Pero siempre como reacción a una acción?

No siempre, tenemos que aclararlo. Ha habido mucho tiempo en que nosotros hemos llevado la iniciativa, cuando comenzamos con las denuncias, y con algunas otras acciones, como los insertos en elPeriódico, que han tenido un impacto innegablemente fuerte. Mire, no sólo queremos que la gente sepa qué pasó, sino que también queremos que ellos sepan que nosotros sabemos.

¿Quieren hacer que las personas a las que mencionan en sus publicaciones sientan miedo?

Las declaraciones de Pablo Monsanto en tuiter, incitando a la gente a tomar las armas, y después en otro tuit dice: “la Constitución de la República autoriza al pueblo a sublevarse”. Qué es eso. Nosotros no hemos hablado de eso. Nosotros estamos diciendo: “fulano de tal hizo tal”; porque yo creo que durante mucho tiempo, según ellos, habían estado cubiertos con el manto del anonimato. Y eso no es así. Y ese es el objetivo de las publicaciones. Que sepan que sabemos.

Estas publicaciones son caras, ¿o tienen algún pacto con José Rubén Zamora (presidente de elPeriódico)?

No, fíjese que no. Me hacen un descuento por ser columnista. Nos cobran alrededor de Q28 mil por inserto.

Y el dinero que tienen, ¿de dónde sale? ¿quiénes son sus financistas?

Básicamente empresarios. Mire, no contamos con ningún narcotraficante, si contáramos con un narcotraficante en nuestros financistas, tendríamos una campaña como la de la izquierda. Nuestra campaña es muy esporádica con un capital pequeño, si contáramos con un narcotraficante, que nunca lo aceptaríamos, pero si contáramos con un capital de ese calibre, o le fuéramos a pedir dinero a Noruega, a Holanda…

Pero pueden estar recibiendo dinero de personas con mucho capital del país…

Hay grandes empresarios que nos están ayudando.

¿Como quienes?

Me abstengo de responder.

Zury Ríos, en una entrevista con elFaro, hablaba de que las condenas no sólo afectarán a los militares sino también al sector privado…

Y lo hemos dicho siempre. Y yo lo he hablado con las Cámaras, con la Cámara del Agro…y ellos saben. Ellos el peligro lo ven, que es inminente, el peligro para los monocultivos, es serio, ahí está, es latente. Han obstaculizado el acceso a varias plantaciones de palma africana. Lo importante aquí no es el condenado, lo importante aquí no es que el general Ríos se vaya 20 años a la cárcel o se vaya tres meses a su casa. Lo que importa aquí es la condena, eso es lo que importa. El día que se condene por genocidio, se pueden quedar esos dos señores sentados ahí que nadie se va a dar cuenta, porque ellos son solo un instrumento para alcanzar un fin.

¿Cuál es el fin?

La reforma agraria, en parte.

¿Y usted estaría en contra de una reforma agraria?

Absolutamente. Guatemala es uno de los pocos países que puede escribir un libro acerca de las reformas negativas de una reforma agraria.

-Y, a usted, que no cuenta con grandes extensiones de terreno, ¿en qué le perjudicaría?

Ese es el problema. Se dice: ‘pobres los chafas, hombre, ahí están con su clavo’, así decían los empresarios. Después entendieron, “es que no son ellos, somos nosotros. El fin no son ellos. Ellos son un medio para llegar a nosotros”. Al día siguiente de dictarse una sentencia por genocidio, al día siguiente, empiezan las invasiones masivas en tierras

Hay personas que dudan sobre su ocupación, aseguran que lo ven todo el día en las audiencias…

Desafortunadamente de 20 audiencias que ha habido yo he podido ir sólo a cuatro. Yo quisiera haber estado en todas porque ha sido una experiencia increíble. Para mí, increíblemente mala. Las universidades y facultades de derecho deberían ir a ver lo que está haciendo la jueza en el juicio por genocidio, para ver cómo se están haciendo las cosas. Porque está haciendo un trabajo arbitrario. Está siendo demasiado evidente, para congratularse con el embajador de Noruega, de Suecia, o con el delegado del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos. Eso ha sido un linchamiento, de cada 10 preguntas que hacía la defensa, la jueza daba con lugar a ocho de las objeciones que hacía el MP. Eso no puede ser. Y están haciendo preguntas que vienen al caso, que son pertinentes, y la jueza no los deja trabajar, quien colmó el vaso creo que fue ella, ella fue la que puso la gota que colmó ese vaso, ella fue la que obligó a los abogados defensores de llegar a esos extremos.

Daba la sensación de que los abogados defensores se la han pasado poniendo amparos y recusaciones porque no tienen argumentos, hablando del caso específico del área ixil, ¿usted reconoce que asesinaron a muchas personas inocentes?

Eso lo he reconocido siempre, tanto la guerrilla como el ejército.

En el destacamento de Cobán van quinientos y pico muertos…

Hubo varios cementerios.

Su padre fue comandante allí. Han encontrado cuerpos maniatados…

Hay un gran problema: la FAFG (Fundación de Antropología Forense de Guatemala) ya se ha pronunciado, un perito no se puede pronunciar, porque si un perito se pronuncia acerca de un caso se descalifica automáticamente, si viene la FAFG y dice, como ya lo dijo, estar de acuerdo con que en Guatemala hubo un genocidio, automáticamente se descalifica.

Pero una cosa es lo que diga el director y subdirector y otra cosa son los peritos que trabajan en terreno. Ellos son lo que han encontrado los cuerpos, las calaveras vendadas…

Mi papá no es un asesino y, que yo sepa, no ha mandado matar gente ahí. Que haya muerto gente en la época que mi padre comandó esa unidad peleando, se murió un montón de gente...

¿Usted no cree que asesinaran a gente dentro del destacamento?

No tenía objetivo, ¿para qué?

Para obtener información, para terminar con la guerrilla.

No le veo objetivo. Y, desde el punto de vista objetivo la FAFG ya se pronunció y eso los descalifica

¿Usted tiene miedo de que juzguen a su padre?

No, eso no. ¿Usted le ha visto miedo en la cara al general Ríos, o al general Rodríguez? Y mi papá lo maneja así, y la posibilidad ahí está. Pero imagínese qué bonito, cómo se manejan las cosas en Guatemala: vengo yo, pongo la denuncia por mi secuestro, sale a luz pública, de cierta manera cobro cierta relevancia, y automáticamente sale lo de Cobán.

Pensaba que si usted está teniendo este papel tan activo es por ese miedo que siente a que su padre sea juzgado. En el destacamento de Cobán hay pruebas, se empiezan a hacer identificaciones de desaparecidos.

Después de que mi padre fuera comandante.

Entonces ¿usted no siente esa angustia por su padre?

Es que mire, yo lo veo como una actividad tan cotidiana como ir al supermercado con mi esposa, el que metan a la cárcel a mi papá. ¿Y sabe por qué? Porque él lo ve así. ¿Sabe qué dice mi padre? Mi padre dice: ‘mi vida, como adulto, la inicié como preso político, y si como preso político la tengo que terminar pues así la voy a terminar’. Mi papá fue uno de los líderes del movimiento del 2 de Agosto, por eso estuvo preso un año en la penitenciaría central. Cuando capturaron a las cabezas del movimiento, que fueron siete cadetes, estuvieron presos un año.

Usted estuvo en el FRG hace uno años, ¿no ha vuelto a entrar en política?

Fíjese que no, no puedo. Si yo me acerco a un partido político desvirtúo esto y le hago daño a mucha gente, incluido a mi papá, porque esto no se puede convertir en política partidista. A nosotros lo que nos interesa que se haga una justicia justa, un juicio justo siempre que algún ciudadano se siente en el banquillo de los acusados. El día de mañana si llego a ver yo que se está juzgando de esa manera a un guerrillero yo voy a ser el primero en reclamar. Y le doy mi palabra de honor.

Autor
Autor
a
a