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El tranquilo refugio gubernamental de Erwin Sperisen

En los dos años y medio al frente de la PNC, Sperisen no pudo tener peores resultados. Entró a la policía con 4,237 asesinatos en el país en 2003 y la entregó con 5,885 en 2006.
Quizás en la tienda de la otra esquina alguna vez lo habían visto. “¿Uno grande, que parece vikingo?”, dijo la mostradora. El mismo. “Sí, viene a comprar de vez en cuando, en inglés porque no habla francés”.
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El tranquilo refugio gubernamental de Erwin Sperisen

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En la vida europea de los tres reclamados por ejecuciones extrajuidiciales del gobierno de Óscar Berger, Carlos Vielmann, exministro de Gobernación, está en arresto domiciliario y será juzgado en España; Javier Figueroa, exsubdirector de la PNC, pasó del asilo político a la prisión preventiva y a la negativa de extradición la semana pasada en Austria; y Erwin Sperisen, el rubicundo exdirector de la PNC, vive en una de las ciudades más exclusivas del planeta, Ginebra, en la residencia del embajador de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio, su papá. Plaza Pública fue hasta la puerta de este último.

Redes-lateral

Si en el mundo existiera un country club del tamaño de una ciudad, probablemente sería Ginebra. Esta esquina suroeste del lago que comparten Suiza y Francia, de medio millón de personas, fue considerada en 2009 la villa más cara del mundo, es la tercera en el ranking de mejor calidad de vida, y constituye uno de los tres centros financieros europeos, “la metrópolis más pequeña”, la ciudad de la diplomacia. Uno de los lugares en la Tierra más distintos y alejados de la Ciudad de Guatemala.

Erwin Sperisen es aquel pelirrojo de casi dos metros que a sus 34 años recién cumplidos asumió la dirección de la Policía Nacional Civil, en julio de 2004, durante el segundo semestre del gobierno de Óscar Berger Perdomo. Proveniente de una familia acaudalada, cumplió la mayoría de edad y empezó a trabajar como asistente y seguridad del alcalde Álvaro Arzú, fue electo concejal dos veces, se graduó de bombero, fue el encargado del área de Limpia y Verde de la municipalidad y secretario de la juventud del partido unionista antes de llegar, sorpresivamente, a su gran pasión: la seguridad.

“Desde joven siempre me han gustado las armas y por eso he recibido cursos de seguridad ejecutiva y planificación para eventos durante casi seis años. Coordiné la seguridad cuando venían artistas y fue de esta manera como me involucré en el diseño y planificación de operaciones de seguridad”, relataba en una entrevista a Revista D en septiembre de 2005, quince meses después de haber asumido el cargo.

Los detalles pintorescos de su gestión fueron sus patrullajes para supervisar agentes a bordo de su Harley Davidson, su gorra con la S de súperman, pero su apellido en vez del nombre del superhéroe y su convencimiento de que por medio de prédicas neopentecostales acabaría con la corrupción y el crimen dentro de la Policía. También cambió el color de los uniformes de los agentes a negro con amarillo y colocó de un tamaño mayor los números de cada patrulla, inevitablemente marca Toyota porque las bases de la licitación estaban diseñadas a favor la importadora de estos vehículos japoneses.

En los dos años y medio al frente de la PNC, Sperisen Vernon no pudo tener peores resultados. Entró a la policía con 4,237 asesinatos en el país en 2003 y la entregó con 5,885 en 2006. Casi un tercio más de muertes violentas. Y a decir de las demandas en su contra por parte del Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), varias de estas muertes fueron dirigidas por él.

Viaje/escape a Suiza

La familia de Sperisen viene de Suiza. Sus abuelos paternos llegaron procedentes de Zürich a Guatemala hace varias décadas. Su papá, Eduardo Sperisen Yurt, es empresario, de éxito y muy bien conectado. Dirigió la Cámara de Industria y comenzó en el gobierno de Óscar Berger como viceministro de Economía. Siete meses después, en agosto de 2004, fue nombrado representante de la misión de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), en donde se discuten las políticas mundiales sobre aranceles y cuotas comerciales. Desde entonces combina una carrera diplomática con cierto prestigio y una vida en la tierra de sus ancestros.

Durante el tiempo del gobierno de Berger, en Ginebra también trabajaba la esposa de Erwin Sperisen, Ana Elizabeth Valdez. También para una misión diplomática. También del Estado de Guatemala; la que representa al país ante la sede de la ONU en Ginebra. Fungía como secretaria tercera y Sperisen viajó a los Alpes en abril de 2007, por supuestas amenazas en su contra meses después de haber dejado la dirección de la Policía, después de que el Congreso removiera por medio de un voto de desconfianza al ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, después del asesinato de los tres diputados salvadoreño al Parlamento Centroamericano por el partido de derechas Arena.

Un sistema de geo posicionamiento satelital (GPS) instalado en las patrullas durante la administración de Sperisen permitió identificar a los agentes de élite que participaron del asesinato y posteriormente capturarlos. Pero en la cárcel de máxima seguridad en Santa Rosa, bajo el cuidado del Ministerio de Gobernación, estos supuestos asesinos materiales fueron asesinados también, “por pandilleros”, según la versión oficial, sin que las autoridades lo evitaran.

La vida para los Sperisen transcurría con tranquilidad en Suiza, su otro país, pues cuentan con doble nacionalidad. Intentaron hacer una nueva vida, lejos de todos los males y las tensiones que les había ocasionado el tiempo al frente de la PNC. En un reportaje de elPeriódico de diciembre de 2008, testigos aseguraron que Sperisen regresó en un viaje de dos semanas a la capital, con un rostro de mirada distinta, el pelo largo, y la barba y el bigote rasurados. 

La vena política, eso sí, no lo abandonó. Se afilió al Partido Evangélico del Pueblo de Suiza. Y todo marchaba bien hasta que los factores se alinearon para convertir en realidad la peor pesadilla de Sperisen: el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) reclaman su extradición para ser juzgado por ejecuciones extrajudiciales durante su mandato como director de la PNC.

Viaje/búsqueda a Suiza

Una invitación de la Fundación Friedrich Ebert (FES) a Ginebra para un seminario sobre la Organización Mundial del Comercio se convirtió en la oportunidad para buscar a Erwin Sperisen Vernon para una entrevista sobre las acusaciones en su contra y su nueva vida ginebrina.

Si viviera en una ciudad guatemalteca de 500,000 habitantes, encontrar al exdirector de la PNC prófugo sería sencillo. No muchos ciudadanos de este país son blancos, pelirrojos y de casi dos metros, con apariencia de suizos. Allá es un suizo casi promedio. Así que lo más lógico era preguntarle a sus familiares residentes en Ginebra con trabajos en el Estado de Guatemala. Pero su esposa fue despedida de la misión de Guatemala ante la ONU después de que salieron a luz las acusaciones en su contra. Y su papá, el embajador, no respondió a las llamadas ni los correos solicitándole una entrevista. Y las direcciones de las residencias de los diplomáticos es un secreto guardado bajo tantas llaves en las embajadas ante la OMC y la Cancillería y el Ministerio de Economía que no hubiera dado tiempo de solicitarlo por medio de la ley de Libre Acceso a la Información. Y tampoco era imaginable que en la misión ante la OMC fueran a ocular cuál es la residencia del embajador Sperisen.

El segundo paso lógico era buscar en la guía telefónica. Y hay dos Sperisen registrados en Ginebra. Los Sperisen Rodríguez y Jean-Claude y Gisele Sperisen. Llamadas, balbuceo mío en francés. Ninguno era pariente de los Sperisen guatemaltecos. Y los segundos sí lo conocían después que su cara salió en un matutino anunciando el pedido de extradición por ejecuciones extrajudiciales. “Y por favor, no piense que somos sus familiares. Ya nos han llamado varias veces y no tenemos nada que ver con ese señor que tiene problemas con la ley en su país”, respondió Jean-Claude.

Al final una periodista suiza me lo consiguió por medio de activistas de derechos humanos.

Su casa está en la Route de Malagnou.

El resto está al alcance de unos clicks. Maps.google.com: a dos kilómetros del puente más céntrico de Ginebra.

Ginebra parece un parque, un campo de golf con un lago con yates, niños de tres años con lentes oscuros vestidos con ropa de diseñador, como un anuncio de Polo o Tommy Hilfiger, tiendas de relojes, bancos, anuncios de prendas Louis Vuitton y gente que las compra originales, sol de fin de verano e inicio otoño en septiembre, vida de lujos y clase.

Route de Malagnou. Propiedad privada. Un edificio al fondo y carros nuevos de marcas exclusivas. Muchos apartamentos. Y uno que decía Familie SPERISEN. Résidence de la Mission du Guatemala.

Din-don, hizo ritmo el timbre electrónico. Con mi mejor francés pregunté si se encontraba el señor Erwin Sperisen. En su mejor francés, una mujer me respondió que sí y preguntó quién lo buscaba.

Mi nombre es Martín Rodríguez y soy periodista de Plaza Pública en Guatemala –seguí en francés.

Ah, no está.

–¿Y a qué hora lo encuentro?

–Ah, no sé. No tengo idea a qué hora vuelve.

–Lo quiero entrevistar.

–Ah, no sé.

–Le dejo mi teléfono y mi correo.

–Ok.

Se los dí y nos despedimos, cordialmente.

Me quedé en un bar portugués en la esquina esperando a que saliera. Un par de horas. Toda la tarde. Parte de la noche. Y no salió.

Quizás en la tienda de la otra esquina alguna vez lo habían visto. “¿Uno grande, que parece vikingo?”, dijo la mostradora. El mismo. “Sí, viene a comprar de vez en cuando, en inglés porque no habla francés”.

Entre los grupos de derechos humanos en Suiza, que son los únicos que presionan para que el caso no quede en la impunidad ni allá ni en Guatemala, hay muchos rumores sobre Sperisen. Que si se rapó completamente para pasar desapercibido. Que si está tan delgado que está irreconocible. Que si está listo para escapar por Alemania o Francia. Que si dejó de salir de su casa y ya no tiene dinero.

Fui de regreso al hotel y a mi computadora y llamé a su casa. Me contestó la misma señora. Ahora hablamos en español. Con acento guatemalteco. Le hice las mismas preguntas. Me dio las mismas respuestas.

De momento, no respondería a las preguntas. Acusaciones que van desde las ejecuciones extrajudiciales sucedidas en el desalojo de la finca Nueva Linda en Retalhuleu el 31 de agosto de 2004, el homicidio del activista social Álvaro Juárez el 8 de julio de 2005 en Petén, las ejecuciones extrajudiciales de los policías sospechosos del asesinato de los tres diputados salvadoreños, las ejecuciones en la toma de la Granja Penal Pavón, hasta otros homicidios más en lo que parece haber sido una política de limpieza social de posibles delincuentes, dirigida o consentida por el mismo Sperisen. Y por estar viviendo en una residencia que paga el Estado de Guatemala mientras ese mismo Estado lo persigue.

“Soy inocente y víctima de una difamación, de maniobras políticas”, dijo el exdirector policial en la única conferencia de prensa que dio en Ginebra, el 30 de agosto de 2010.

Entrevista a quien le da cobijo, el embajador de Guatemala

A falta de respuestas por parte de Erwin Sperisen y en el seminario de la FES en la OMC, no me quedó más que buscar a quien le da cobijo, su padre, el embajador de Guatemala. Se negó a concederme una entrevista cuando la pedí en la misión de Guatemala, así que tuve que buscarlo en el edificio, nada pequeño, de la OMC. Y como esto del periodismo se parece al oficio de ser portero de fútbol, uno apela al trabajo, a la paciencia y a la suerte.

De pronto, en una pantalla apareció: sesión plenaria presidida por Guatemala. Fui al salón, esperé un par de horas hasta que terminó y el embajador Sperisen Yurt fue uno de los últimos en salir.

Embajador Sperisen, mi nombre es Martín Rodríguez, soy periodista de Plaza Pública, de Guatemala, y quiero entrevistarlo.

¿Sobre aranceles y negociaciones comerciales? –preguntó con una sonrisa, sabiendo que su último recurso sería insuficiente.

No, sobre su hijo, que está prófugo y en su casa.

Sobre eso no quiero hablar, no es asunto mío.

Serán breves las preguntas. Embajador, usted está en una situación incómoda que no buscó porque por una parte usted es un funcionario muy respetado en la OMC y trabaja para el Estado y por otro lado su hijo Erwin tiene orden de captura internacional, es prófugo, y usted le está dando refugio en la casa que paga el Estado de Guatemala. ¿Qué nos puede decir de esta situación?

Es complicado porque desconozco lo que usted me dice. Es un proceso legal que es independiente de mi situación acá.

Es un proceso legal con una orden de captura internacional solicitada por el MP y la Cicig, por una acusación fuerte de ejecuciones extrajudiciales cuando él fue director de la PNC.

Él ha manifestado que es inocente de lo que se le acusa. Y hay una investigación que se está haciendo en Suiza y no ha producido resultados. Es lo que sé de una relación de padre a hijo.

En otra relación de padre a hijo, una exfuncionaria, Beatriz de León, está acusada de haber ayudado a escapar a su hijo Roberto, acusado del asesinato de su esposa Cristina Siekavizza. ¿En qué se diferencia el caso de ellos en el que procuran impunidad del caso suyo con su hijo, en el que usted como representante del Estado le da cobijo a un prófugo del Estado?

Fíjese que desconozco el caso del que me habla, pero le digo que cuando mi hijo salió de Guatemala lo hizo sin estar escapando, pues no tenía ninguna demanda en su contra. Y hay un proceso en el que debe respetarse la presunción de inocencia.

En este momento, el embajador Sperisen, nervioso pero no alterado, pide acabar con la conversación. A finales de septiembre, cuando fue esta conversación, el caso Siekavizza ocupó las portadas de los diarios guatemaltecos y es improbable que Sperisen Yurt no lo conociera.

Eso sí, en algo tiene razón. Las investigaciones suizas en contra de su hijo no avanzan. En agosto de 2010, la fiscalía del cantón de Ginebra accedió a una demanda de organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, para cooperar con la orden de captura internacional solicitada por Guatemala. Aunque no se vaya a proceder a la extradición porque Suiza no extradita a sus ciudadanos a otros países y Sperisen Vernon es también ciudadano suizo.

No obstante, se cumplen los elementos para juzgarlo en su “otro país”, pues vive en él, se le acusa de actos que también son delito en Suiza y no puede ser extraditado.

Christoph Tournier, vocero de la fiscalía cantonal, a cargo del procurador Michel-Alexander Graber, respondió que “volverán a contactar al Ministerio Público de Guatemala para que les indiquen cuándo podrán entregarles los elementos de prueba y descargo sobre los hechos denunciados”.

Pero parece haber una línea telefónica o electrónica estropeada. Javier Monterroso, asesor del despacho de la Fiscal General, respondió que han entregado todo lo que la justicia suiza ha solicitado y esperan los próximos requerimientos.

Así, Sperisen continúa lejos de la justicia guatemalteca. Sus excolegas Figueroa y Vielmann lograron asegurarse de que no serán juzgados en Guatemala y tendrán que enfrentar a los hechos de los que les acusan frente a jueces europeos. Posiblemente sea el caso del inquilino de la residencia oficial de la misión del Estado de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio en Ginebra, una de las ciudades más exclusivas del planeta.

Cuando estaba a punto de cerrar el reporteo para este artículo en Ginebra, un día antes de regresar a Guatemala, abrí la bandeja de entrada de mi correo y me encontré con uno de un remitente con el que nunca antes había intercambiado y que ciertamente no me esperaba:

De: erwin sperisen <directorpnc@...>
Fecha: 29 de septiembre de 2011 02:11
Asunto: saludos
Para: <martinpellecer@...>
Martín:

Es un gusto saludarte, espero que tu estadía en Ginebra ha sido placentera y productiva.

El día de ayer por la noche me trasladaron el mensaje de tu intención de comunicarte con mi persona para una entrevista; como tu debes de saber en estos momentos se encuentran abiertas investigaciones; por lo que por recomendación de mi abogado no estaré dando declaraciones que estén ligados a estas investigaciones hasta que se tenga total claridad de las mismas.

Agradezco tu acercamiento y lamento no poder atenderte en estos momentos quizás mas adelante podamos tener una charla.

Un cordial saludo,

Erwin Sperisen.

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