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La percepción de seguridad ha aumentado a tal escala, que incluso la mayoría de negocios en el municipio permanecen abiertos hasta las 10 de la noche.

El legado de «El Pocho» lo retoman una exMiss Guatemala y un sucesor obediente

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El legado de «El Pocho» lo retoman una exMiss Guatemala y un sucesor obediente

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Erik Suñiga ya no está pero su legado intenta seguir. Murió por complicaciones médicas en Estados Unidos después que lo extraditaran acusado de narcotráfico. Ahora, su hija mayor y su exvicealcalde gobiernan al municipio.

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Ayutla está ubicado en la costa de San Marcos, es uno de los municipios fronterizos entre México y Guatemala. Durante doce años, la municipalidad fue dirigida por Erik Salvador Suñiga Rodríguez, conocido como el Pocho, a quién Estados Unidos extraditó en 2019 tras identificarlo como uno de los capos de la droga que negociaba y auxiliaba al Cartel de Sinaloa. Ahora que ya no está, diferentes fuentes consultadas refieren que una de sus hijas es quien hereda el poder y el control territorial.

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El Pocho llegó a la alcaldía de Ayutla en 2008 con la coalición UNE-Gana. Logró permanecer en el poder durante tres elecciones seguidas, un récord que ninguno de sus antecesores había conseguido. Su administración marcó una diferencia al incrementar las fuerzas policiales del municipio e implementar un sistema de videovigilancia que, con el argumento de resguardar a la comunidad, fue efectivo para mantener el control del territorio y facilitar el negocio de las drogas.

Hasta el año pasado, cada esfuerzo de Suñiga Rodríguez iba dirigido a dar el gran paso: ocupar la Presidencia de la República. Su meta quedó truncada cuando en marzo de 2019 la Oficina para el Control de las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) hizo una petición para extraditarlo y enjuiciarlo en Estados Unidos.

En los meses anteriores a su captura y entrega a Estados Unidos -ocurrió en diciembre de 2019- el Pocho intentó perpetuarse en la muni inscribiéndose para un cuarto período como alcalde. Ya tenía experiencia derribando rivales políticos con intimidaciones, cuenta Edwin Escobar, expresidente de la Asociación de Municipalidades (Anam). Una de ellas América Martínez, exconcejal de la muni y rival política de Suñiga Rodríguez; y el otro, Antony López, excandidato a la alcaldía por la UNE en las elecciones 2015 y 2019.

Martínez asegura que fue amenazada durante su candidatura. «Una vez que estábamos trabajando allí en (la aldea) Las Delicias, trabajando con niños desnutridos. Lo que hizo (el Pocho) fue mandar a una señora de manga larga, lentes y de gorra, con palos y machetes a intimidarnos. Él jamás dio la cara, siempre mandó gente», relata. A López, en cambio, le fue difícil armar su planilla «porque todo el mundo le tenía temor a Don Érik, a que les quisiera hacer algo».

Eventualmente, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) le prohibió participar por las acusaciones en su contra. Las oportunidades para que Suñiga continuara en el poder terminaron, o al menos las oportunidades legales. Había una opción más que le permitiría estar al frente, aunque no oficialmente: Un sucesor.

Mientras que el TSE le negó la participación, sí permitió la inscripción del resto de la planilla del Comité Cívico Crecer (CCC), organización conformada por la misma estructura de Suñiga después de la cancelación de la Gana. Entre los integrantes estaba uno de sus hombres de confianza que asumió la candidatura para la alcaldía.

La silla municipal que una vez ocupó el Pocho ahora la ocupa Eustaquio Rubén Méndez de León, o al menos así es ante los ojos del TSE y el Gobierno. Tiene más de 60 años, fue vicealcalde de Ayutla en la última década y un fiel escudero de Suñiga Rodríguez.

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«Mi amado hermano del alma»

Méndez es de carácter apaciguado y tiene un perfil político opuesto al de su antecesor, es afecto a seguir órdenes de un superior. Por eso, fuentes del departamento de San Marcos afirman que colocarlo frente a la alcaldía fue una jugarreta que el Pocho aprovechó para no perder el control del territorio que había usurpado luego de la captura y extradición de Juan Alberto Ortiz López alias “Juan Chamalé”.

«Méndez sería uno de los pocos que cumpliría con sus órdenes sin cuestionarlo», refiere José Maldonado, auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) de Ayutla y Coatepeque.

De acuerdo a una segunda fuente que prefirió no ser nombrada por seguridad, «don Rubén ha sido una figura muy gris. Es un señor ya mayor, muy alejado de los problemas y una figura que acepta ser manipulada».

Además de la conveniencia de insertar a un alcalde afín a el Pocho, la relación que estos mantenían iba más allá de lo laboral. Cuando murió Suñiga Rodríguez en un hospital en Houston, Texas, el pasado 18 de abril. Méndez dejó un mensaje en las redes sociales de la Muni para despedirse de quien consideraba como su «amado hermano del alma».

«Don Erik Suñiga era un hombre de pueblo. Era un hombre aguerrido, lleno de sabiduría y conocimiento. Que nos dejó este legado para que nosotros siguiéramos ese ejemplo (…)

Este es un pueblo diferente a los demás, con un crecimiento enorme, con una seguridad enorme. Estamos disfrutando de esos beneficios que recibimos de este líder, de este héroe que muchos lloramos, pero sabemos que en nuestro corazón vivirá siempre», fueron las palabras de Méndez al despedir al Pocho en el parque central de Tecún Umán el pasado 19 de abril. En el acto lo acompañaron elementos de la Policía Municipal y de Tránsito.

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Los homicidios a la baja

La noticia de que estaba enfermo era de conocimiento general en el municipio. En los últimos meses, el Pocho asistía a las actividades públicas luciendo desmejorado a raíz del cáncer pancréatico que sufría.

«Ayutla fue transformado por ese hombre. Ese hombre que dejó sus mejores años por servir a esta población. Dejó su tiempo, tiempo que pudo compartir con nosotras para poder estar con ustedes», dijeron las hijas del exalcalde en la noche que anunciaron el deceso. «Vamos a volver a florecer, así como siempre lo hemos hecho», refirieron.

Suñiga aún es una figura querida y respetada en el municipio, su pasado criminal no importa para muchos. Las muestras de conmemoración fueron extendidas por dos semanas hasta finales de abril.

La Policía Municipal, de Tránsito y los Bomberos Municipales fueron los primeros en honrar su memoria. Al día siguiente de su muerte, realizaron una caravana en las calles principales de la ciudad.

El Club Motorizado Ayutleco y la Gremial de Pilotos de Transporte Pesado hicieron otra, pintando frases en los cabezales que leían: «Pocho Vive» y «Pocho for ever».

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Un tercer recorrido lo organizó un grupo de taxistas en bicicleta (tricicleros), y dejaron una ofrenda floral frente a las oficinas de la municipalidad.

El 28, el personal de la comuna develó el primero de dos monumentos, además, una artista retalteca pintó un mural con su rostro.

Algunos vecinos dijeron extrañar los tiempos en el que el Pocho mandaba porque «le dio un vuelco al municipio». Recuerdan la implementación de proyectos de infraestructura y mejoramiento del ornato, como la construcción de canchas deportivas, parques, y jardinización del área céntrica de Tecún Umán, pero sobre todo lo recuerdan por haber apaciguado Ayutla, que alguna vez fue uno de los 15 municipios más violentos del país.

De acuerdo a la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad, para enero de 2017 Ayutla pasó a ser una de las comunas de San Marcos menos violentas. El Pocho afirmó en una publicación impresa que durante su gobierno redujo la delincuencia en un 90%, pero confirmar este extremo es difícil porque la Policía Nacional Civil (PNC) no compartió información.

Datos sobre la violencia homicida en el municipio de la organización Diálogos, muestran que el pico de estos hechos se dio en 2004 y en 2009. Los años 2018 y 2019, períodos en los que El Pocho todavía dirigía la comuna, son los años menos violentos.

En números brutos, la disminución de la violencia fue del 8% si se compara el segundo y último año de su gestión. Así como hay quienes lo recuerdan como el mejor alcalde por haber brindado seguridad, otros más no olvidan que fue un «líder narcotraficante». Otros más, como el expresidente de la Anam y la rival política de El Pocho, aseguran que el municipio no prosperó realmente.

Ayutla, desde siempre, ha destacado en las noticias por el narco, el contrabando, y por ser el paso y refugio temporal de miles de migrantes, la mayoría centroamericanos. Ninguno de estos problemas mejoró durante el gobierno de Suñiga Rodríguez.

Tampoco incrementó la infraestructura pública, educativa, de salud ni el desarrollo económico. La mayoría de los comercios dependen en buena medida del dinero de los migrantes que van de paso y, si estos no están, los negocios peligran.

Ambos reconocen que fortaleció a la Policía Municipal, pero como una táctica de control territorial y no como un beneficio para la comunidad. «Resulta que aquí solamente pantalla nos dio, solo maquilló al pueblo y que luego se logró imponer de manera prepotente y agresiva. Logró dominar a los grupos organizados», indica Martínez.

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El pasado no le afecta al nuevo alcalde

En 12 años de gobierno, Rubén Méndez fue el único aliado de Suñiga que consiguió permanecer en el cargo para el que fue electo: la vicealcaldía. Algo que no ocurrió con el resto de los integrantes del Concejo Municipal. Fuera del rol político reservado que desempeña, su hoja de vida cuenta la historia de un hombre multifacético.

El ahora alcalde, a diferencia de Suñiga que tenía el grado de bachiller, es técnico de radiotelegrafista y código morse. Fue Oficial Asimilado en el Ejército durante 21 años y trabajó en la oficina de Correos y Telégrafos durante tres. Además, ha sido estilista profesional por poco menos de 30 años.

En Ayutla, casi todos conocen dónde queda la estética del alcalde, llamada Isidoro. No trabaja ahí desde que está en política, pero el negocio sigue funcionado a pocas calles del parque central. El local es reducido, pero tiene aire acondicionado, un privilegio que no todos los empresarios pueden darse en la costa de San Marcos.

Formó parte de la Junta Directiva de la Cruz Roja Guatemalteca de Ayutla por 15 años y fue líder del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) de la aldea en la que vive, El Triunfo, previo a ganar un espacio en el Concejo Municipal.  Es instructor de teología y se autodenomina cristiano-evangélico. En actividades públicas pronuncia oraciones como parte de sus discursos.

Plaza Pública lo visitó en marzo pasado. Sentado en el rincón de una oficina pequeña que no parece ser el despacho de un alcalde, el cual comparte con tres empleados de la Municipalidad, incluida la Secretaria, estaba Méndez.

Es mediano, de complexión delgada, pelo canoso, ojos cansados y expresión seria. Usa gafas prominentes de aros oscuros. Acepta hablar con algo de desconfianza y miedo. Él prefiere conservar un perfil bajo, acepta.

El alcalde dice que entró a la política como una oportunidad para mejorar a su comunidad «Todos anhelamos ver mejor nuestras comunidades, nuestros municipios. Surgen ideas nuevas. Anhelamos que haya cómo darles un mejor sistema de vida a nuestra familia». Respecto a su antecesor, cree que no hay mayor cambio desde que él asumió. «Hemos estado trabajando. Cada día descubrimos dónde hay más necesidad y allí le apuntamos» responde sin ahondar en mucho.

Durante la entrevista, el alcalde no dio demasiada información de su plan de trabajo, que aseguró incluye mejoras al sistema de salud y educación; además de mantener el programa de seguridad que instauró Suñiga: la videovigilancia, mayor presencia de la Policía Municipal y una línea de denuncia.

Todos conocen los antecedentes del exalcalde Suñiga y su vinculación con el narcotráfico. ¿Cómo se siente ocupando el puesto que hasta hace poco era de él?, ¿Se vincula o desvincula de él?

—Yo miro muy fuerte eso. Eso no me incumbe.

Méndez asegura que los señalamientos en contra de Suñiga no lo afectan ni empañan su imagen como nuevo alcalde de Ayutla. Y tiene algo de razón. Los ayutlecos consultados poco lo conocen y si tienen una percepción negativa suya, no es porque haya estado relacionado con un narcotraficante, sino porque no tiene la «mano dura» de su antecesor o porque «le falta valor para tomar decisiones», según mencionan dos personas.

Para los alcaldes que lo conocen, es difícil separarlo de la figura del Pocho. Para otros más, no ha habido un cambio con el gobierno de Méndez y aducen que esto es así porque apenas lleva unos meses en el cargo. Un tercer grupo de vecinos ignora quién es el alcalde, pero reconocen a una de las hijas del Pocho como la verdadera alcaldesa del municipio.

De concursante de belleza a la Muni de Ayutla

Isel Aneli Suñiga Morfín, de 26 años, es la hija mayor del Pocho. Creció en Ayutla y Quetzaltenango.

En su juventud estuvo involucrada en concursos de belleza, pero ahora figura como la heredera no oficial de la administración de la Muni y del manejo del territorio, según afirman cuatro fuentes del departamento, quienes por seguridad pidieron no ser identificadas.

«Cuando ellos (los Suñiga) están, se nota, y cuando no están también se nota», es lo primero que dice una mujer. «Eso no es nada privado. Todo el mundo sabe eso», agrega.

Lo afirma no solo porque Suñiga Morfín compartió sus aspiraciones políticas de convertirse en la primera alcaldesa de Ayutla cuando fue concursante de Miss Universo en 2017, sino porque ha dirigido actividades públicas que normalmente desempeñan miembros del Concejo Municipal o el propio Alcalde. «Ella vino a poner orden cuando regresó de Estados Unidos -en abril-. Por ella detuvieron las balsas del río Suchiate» como parte de las medidas de contención del COVID19, algo que «jamás había pasado en 35 años», menciona.

También dio la orden para que pusieran a funcionar las garitas de ingreso al municipio y allí anunció que ocupaba el cargo de vocera y Gerente Municipal. Este cargo no existía. «Crearon esa figura para tenerla allí y la gente la llama alcaldesa», refiere el exconcejal Martínez.

Las municipalidades pueden crear la figura de la Gerencia Municipal cuando la carga de trabajo es elevada, a propuesta del alcalde, según el artículo 90 del Código Municipal. Por lo que solo Méndez pudo proponer que Suñiga Morfín ocupara ese cargo. Las funciones del Gerente deberán ser delimitadas por un reglamento específico, pero Ayutla no cuenta con uno. Así que poco se sabe de las atribuciones en las que la heredera trabaja.

A mediados de marzo, cuando Suñiga Morfín todavía no regresaba al país, el alcalde negó que estuviera implicada en la toma de decisiones, pero aceptó que platicaban temas de la comunidad, sin aclarar más. El traslado del poder de El Pocho hacia su hija pudo iniciar entre septiembre y octubre del año pasado, cuando el perfil de la página de Facebook de la exMiss pasó a ser la cuenta de una aspirante política.

En la foto de portada posa en el centro, comandando a los empleados municipales, replicando así  propaganda del gobierno de su papá. No lo dice claramente, pero fuentes consultadas ven esto como un anuncio de sus aspiraciones para el período 2024-2028.

Algunos vecinos ya comentan en las redes sociales que será la próxima alcaldesa de la ciudad y ella no lo desmiente. Plaza Pública intentó entrevistarla durante una visita a la ciudad, pero estaba de viaje. En medio de la pandemia, se la contactó por teléfono, pero rechazó toda entrevista si no era en persona.

El plan del Pocho siempre fue preparar a Suñiga Morfín para que lo sustituyera en la alcaldía una vez él llegara a la Presidencia, apunta una segunda fuente. «Él ya quería manejar en ella una figura política desde elecciones de 2015», cuenta.

Para las elecciones de ese año, ella logró una concejalía en la corporación de Malacatán, un municipio vecino de Ayutla, con la alianza Creo-Unionista. Si ganaba Emilio Obdulio Gálvez Pérez la alcaldía, Suñiga Morfin podría ser la vicealcaldesa, «casi alcaldesa del municipio» y tener el control de esa comunidad, refiere la misma fuente.

La alcaldía de Malacatán la ganó el Partido Patriota. Aunque en la distribución de votos Suñiga Morfin obtuvo una silla en el concejo municipal, ella renunció al cargo. Fue el Pocho quien declaró que no permanecería en la corporación para darle la oportunidad al alcalde electo, Hipólito Adrián Hernández Reyes, para ingresar a casi toda su planilla.

El plan global del exalcalde era extender su poder a varios municipios colocando a jefes ediles de su predilección a través de la compra de voluntades. «Él tenía una influencia muy grande en una franja de 40 municipios que iban desde la costa de San Marcos, Quetzaltenango, Retalhuleu, Suchitepéquez y hasta Escuintla», afirma el entrevistado.

Días después de la extradición, fue público que contrató a empresas de socios que habían recibido capital de su bolsillo para prestar servicios específicos a la comuna de Ayutla.  Así que el control que el Pocho ejercía no era solo territorial, también lo era administrativo y financiero, enfatiza la fuente.

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El control y la manipulación eran clave para el éxito tanto del negocio de las drogas como del gobierno local. Suñiga creó una estrategia de comunicación que le permitiera presentarse como «el constructor del municipio», como lo recalcó en actividades públicas y a través del noticiero televisado Difusión Municipal, que su hija presentaba.

Ahora que el territorio cambió de manos, la tranquilidad con la que transcurre la vida en Ayutla hace pensar que el negocio sigue funcionando, o que al menos nada ha llegado a romperlo. La Fiscalía de Narcoactividad del Ministerio Público sabe que es cuestión de tiempo antes de que surja un nuevo líder que maneje a la estructura transfronteriza del narco. Quien llegue a ocupar el puesto de El Pocho tendrá el camino despejado. 

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