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El coronel no tiene quien le imprima
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El coronel no tiene quien le imprima

"Nosotros hemos recorrido las dependencias de Ministerio de la Defensa capacitando sobre el acceso a la información pública. Pero cómo cuesta, oye."
"Nos sabe mal porque le dijimos que la información costaría en torno a los Q2,500 y ha resultado ser más alto. Pero como es la primera vez que nos solicitan esto..."
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Tipo de Nota: 
Información

Tiempo aproximado de lectura: 12 mins

Pocas cosas hay más fáciles que hacer una solicitud de acceso a la información pública. Pocas cosas más difíciles que tener éxito en esa empresa si donde se intenta es en el Ministerio de la Defensa y lo que se pide son las hojas de vida de los oficiales. He aquí cómo una simple petición puede llegar a convertirse, por obra de una alambicada y renuente burocracia, en una obra del Teatro del Absurdo.

Jueves, 4 de julio.

Hace días que el periodista Martínez ha enviado una solicitud de acceso a la información para que le entreguen la hoja de vida de los oficiales del ejército. La telefonista le ha comunicado con el coronel Óscar Danilo Montecinos Merlos, el jefe del Departamento de Información Pública (DIP). Se conocen, pero apenas. Han hablado ya una vez, no en persona, sino por teléfono, hace más de una semana.

CORONEL MONTECINOS: ¡Lic Martínez, como está!

MARTÍNEZ: Buenos días, coronel. Acá dándole seguimiento a la solicitud. Para ver dónde, cuándo y con quién puedo ir a depositar el dinero por los gastos de reproducción de la información y cuál será el monto. 

CORONEL MONTECINOS: Fíjese, Lic, que estamos pendientes de recibir respuesta oficial del Estado Mayor en este asunto. Pero no se preocupe, no creo que sean más de Q2,500.

MARTÍNEZ: Aunque la información se demore, me gustaría hacer de una vez el depósito.

CORONEL MONTECINOS: Sí, pero aún no sabemos el monto. Hay que hacer un cálculo. Esperemos la respuesta del Estado Mayor.

MARTÍNEZ: Gracias, coronel.

CORONEL MONTECINOS: A la orden, Lic. 

Martes, 9 de julio.

El Ministerio de la Defensa resuelve entregar la información: “Se hace del conocimiento del interesado que deberá presentarse a la Dirección de Personal del Estado Mayor de la Defensa Nacional, para efectuar el pago de los costos de reproducción, que se establezcan, de conformidad a los gastos de operación extraordinaria, tanto materiales como humanos, que deberá efectuar la referida Dirección para cumplir con la entrega de la información”. “Puede avocarse con el teniente coronel asimilado Galván”. 

Miércoles, 10 de julio.

Dirección de Personal del Estado Mayor de la Defensa. Sala de espera. Cinco metros cuadrados. Ventanilla estilo bancario, tres sofás ochenteros y una mesita con dos revistas: el anuario de un Instituto militar y otra con consejos para verse joven.

MARTÍNEZ: Buenos días. Con el teniente coronel Galván.

RECEPCIONISTA: ¿Su nombre?

MARTÍNEZ: Juan Antonio Martínez.

RECEPCIONISTA: ¿De parte de…?

MARTÍNEZ: Del Departamento de Información Pública. Para hacer un depósito.

RECEPCIONISTA: Ahorita le atienden.

(15 minutos después.)

RECEPCIONISTA: Disculpe, su nombre, me dijo…

MARTÍNEZ: Juan Antonio Martínez.

RECEPCIONISTA: Ahoritita le atienden.

(20 minutos después.)

RECEPCIONISTA: ¿No salió el teniente?

MARTÍNEZ: No.

RECEPCIONISTA: Disculpe, su nombre…

MARTÍNEZ: Juan Antonio Martínez.

(10 minutos después, aparece una sargento.)

SARGENTO: Hola. Usted es el Lic Martínez, ¿verdad?

MARTÍNEZ: Sí.

SARGENTO: Mucho gusto. Soy la Sargento … (Martínez no entiende el nombre.) Fíjese que el teniente Galván salió ahorita mismo por un asunto urgente. ¿No lo vio? Lleva una camisa…

MARTÍNEZ: Han salido y entrado muchos oficiales. Todos llevan uniforme. No conozco al teniente.

SARGENTO: Sí, pues… El teniente llegará en unos 30 minutos, no sé si gusta esperar.

MARTÍNEZ: Lo espero, no tenga pena. Pero mire.

(Muestra la notificación del día anterior.)

SARGENTO: Fíjese que aún no hemos recibido notificación de esta Resolución por parte de la DIP. Tenemos que informar a nuestro Superior. Lo mejor es que el coronel Montecinos venga para acá y hable con el teniente Galván y con el Jefe. Voy a llamar al Departamento de Información.

(La Sargento telefonea al coronel Montecinos.)

SARGENTO: Buenas tardes, coronel. Tengo acá al Lic Martínez con la Resolución donde se indica que debe depositar el dinero. Sí, mi coronel. Sí, mi coronel. Pero, mi coronel, no hemos recibido notificación. Sí, mi coronel. Mi coronel, el teniente Galván llegará en unos minutos. Sí, mi coronel. (Cuelga.) Lic, el coronel viene para acá para aclarar todo. Disculpe la demora. ¿Algo más en que pueda ayudarle?

MARTÍNEZ: No, gracias. Acá le espero.

(15 minutos después. Llega el coronel Montecinos con su asistente.)

CORONEL MONTECINOS: Hola, Lic Martínez. Gusto en conocerlo al fin.

MARTÍNEZ: Coronel, igualmente.

CORONEL MONTECINOS: Ya se ha hecho usted famoso en el Ministerio de Defensa. (Risas.)

(Llega el teniente coronel Galván. Anuncia que el Jefe los recibirá en unos minutos. El teniente coronel Galván entra en la oficina y Martínez, el coronel Montecinos y su asistente permanecen en la sala de espera.)

CORONEL MONTECINOS: Lic, está muy bien este estudio que están haciendo. ¿Van a presentar los resultados o algo así?

MARTÍNEZ: Está previsto un foro con responsables de la Unidades de Información Pública.

CORONEL MONTECINOS: Ah, qué bien. Ahí le encargo que nos avise, por favor. Nosotros hemos recorrido las dependencias de Ministerio de la Defensa capacitando sobre el acceso a la información pública. Pero cómo cuesta, oye. Hemos recopilado mucha información sobre fallas en el funcionamiento. Esto de los datos personales, cada uno lo interpreta a su manera. ¿Usted piensa que el número de DPI es público? ¿Y si lo da y cualquiera lo falsifica y se hace pasar por usted?

MARTÍNEZ: Pienso que es público. Es el documento que te identifica como ciudadano y en trámites administrativos. Sirve para diferenciar a unos ciudadanos de otros. Por ejemplo, a un compañero le llegaron unas facturas de teléfono que no eran suyas, cuando reclamó, la empresa le insistía que eran de él pues el nombre coincidía. Cuando fue a la empresa a averiguar resultó que eran de otra persona que tenía su mismo nombre y apellidos, y la única manera de diferenciarlos fue mediante el DPI.

CORONEL MONTECINOS: Sí, pues… Se nota que usted sabe mucho de estas cosas. Y ¿cómo le ha ido con otras dependencias?

MARTÍNEZ: De todo un poco.

CORONEL MONTECINOS: Para nosotros lo de entregar la información es nuevo. Por eso ahora vamos a ver lo de cómo hacer el depósito. Nosotros tenemos la mejor intención de entregar la información que se pueda entregar. Hay que cambiar esa mala imagen que tiene el ejército ante los ciudadanos. Tenemos que ser más cercanos. Qué bonita su camisa. ¿Dónde la compró?

MARTÍNEZ: En Zara.

CORONEL MONTECINOS: Ah, pensaba que era oriental, por el cuello. Cómo me gustan a mí esas camisas. Cuando estuve en Sudán yo me compré unas… Pero mire, allí las mujeres van tapadas hasta arriba, todo el cuerpo. No pueden mostrar nada. Las tienen bien oprimidas.

ASISTENTE: Qué pena. Con lo lindas que son.

CORONEL MONTECINOS: Sí, pues.

(El coronel y su asistente entran en la oficina. Martínez permanece afuera. Quince minutos después, sale el coronel.)

CORONEL MONTECINOS: Lic, ya está. El trámite del depósito se va hacer a través del DIP y no de la Dirección de Personal. Voy a encargar que hagan un estudio de los costos y yo se lo comunico oficialmente para que pase por nuestra oficina a dejar el depósito. ¿Quedamos así?

MARTÍNEZ: Pero estaría bien que solicitasen prórroga porque ya estamos sobre el tiempo de entrega.

CORONEL MONTECINOS: Ah, sí, perfecto, así lo haremos. ¿Necesita que lo llevemos a algún lugar? Tenemos carro.

MARTÍNEZ: No, gracias. 

Viernes 12 de julio.

Oficina del DIP. Muros gruesos, escaleras estrechas.

(Un día antes el DIP había notificado: Se “reitera la intención de entregar la información requerida en cumplimiento a lo establecido en el artículo cuarenta y dos de la Ley de Acceso a la Información Pública y la Resolución indicada, solicitando su comprensión en el tiempo que tome la reproducción, toda vez que el volumen y extensión de la misma es considerable. Asimismo, se le invita a presentarse a este Departamento para hacer efectivo el pago inicial de los costos de reproducción correspondientes”.)

CORONEL MONTECINOS: ¡Buenas tardes, Lic Martínez! ¡Qué gusto volver a verlo! (Le tiende un semiabrazo.)

MARTÍNEZ: Igualmente, Coronel.

CORONEL MONTECINOS: Mire, Martínez, ya hemos hecho un estudio de los posibles costos de la reproducción de la información. Estos costos incluyen impresora, resmas de papel y tinta. El personal lo ponemos nosotros. Aquí le tengo tres opciones diferentes.

(El coronel Montecinos lee minuciosamente en voz alta, por separado, la cotización de cuatro impresoras IP2700 con 33 cartuchos: Q6,818; la de dos impresoras láser Samsung ML-2165 con cinco tóners: Q5,043; la de dos láser Xerox 3040_B con ocho tóners: Q5390. Y luego comienza con el papel.)

(Al terminar, añade:) Hemos cotizado mejor dos impresoras porque con una se tardaría mucho tiempo.

MARTÍNEZ: Coronel, esto es mucho dinero. ¿Y ustedes no cuentan con impresoras?

CORONEL MONTECINOS: Sí, pero no nos da la vida útil para tantas copias.

MARTÍNEZ: ¿No hay opciones de que entreguen la información en formato electrónico?

CORONEL MONTECINOS: (Pausa) Fíjese que sería complicado porque tendríamos que ir una a una revisando las hojas de vida para excluir a los oficiales que actualmente estén actuando en operaciones especiales contra el narcotráfico, etcétera.

MARTÍNEZ: Pero igual se tendría que hacer en la versión impresa, ¿no?

CORONEL MONTECINOS: Sí, pues... (Pausa) Pero mire, es que no todas las dependencias del Ministerio cuentan con la información digitalizada. Por seguridad. Cada entidad maneja la información de forma independiente, no hay un criterio único.

MARTÍNEZ: (Escéptico) Entiendo.

CORONEL MONTECINOS: Nos sabe mal porque le dijimos que la información costaría en torno a los Q2,500 y ha resultado ser más alto. Pero como es la primera vez que nos solicitan esto...

MARTÍNEZ: Tengo que ver esta cuestión de los montos y consultar, porque sí es mucho.

CORONEL MONTECINOS: Espere, Martínez. ¿Y si compramos de esos cartuchos recargables? (Dirigiéndose a un soldado:) ¡Busque en internet o llame por teléfono! ¡Mejor llame por teléfono y solicite cotización de cartuchos de tinta recargables, de esos que están al exterior de las impresoras!

(Pocos minutos después el soldado trae una cotización. El coronel Montecinos la mira con una sonrisa de satisfacción.)

CORONEL MONTECINOS: ¡Mire, Martínez! Con estos cartuchos sale más barato.

MARTÍNEZ: Igual tengo que consultar.

CORONEL MONTECINOS: Martínez, otra opción es que si la universidad en la que está Plaza Pública tiene impresoras y papel, podemos ir a traerlas para hacer las copias o ustedes nos las mandan y después nosotros se las devolvemos.

(A Martínez el ofrecimiento le suena un poco ridículo y se imagina a camiones militares llevándose las impresoras de la universidad, y luego devolviéndolas).

MARTÍNEZ: No sé. Lo veo difícil.

CORONEL MONTECINOS: Martínez, estas son las opciones que le ofrecemos.

MARTÍNEZ: ¿Me puedo llevar las cotizaciones?

CORONEL MONTECINOS: Claro. Son para usted.

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