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El agua de las langostas
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El agua de las langostas

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Tipo de Nota: 
Opinión
13 05 18

Me levanto todos los días muy temprano y desde hace unos meses siempre lo hago con una sensación de zozobra.

Camino despacio hacia el baño, me lavo los dientes y prendo el teléfono esperando ver la imagen de urgente y cualquier noticia espasmódica que nos regrese una vez más a los gobiernos que escondían el concepto de seguridad nacional para restringir y reprimir la polifonía del coro social.

Jimmy Morales ha venido colocando en puestos clave a funcionarios a los que no les tenemos ninguna confianza. Gobernación, SAT, MP, PNC y en unos días PGN nos ponen en una situación de vulnerabilidad. Funcionarios que llegan al puesto después de destituciones violentas y tendenciosas de sus predecesores y con un amplio poder para reprimir de forma colectiva o individual a los ciudadanos que queremos el tránsito a una nación incluyente, democrática, solidaria, transparente y sana.

Todos los que nos pronunciamos de una u otra forma a favor de este cambio hemos llegado aquí de diversas formas, pero todos teníamos dentro de nosotros una inconformidad latente, un ruido de fondo.

Yo llegué desde el derecho, los tribunales, los jueces y los magistrados, desde el conocimiento de la existencia de las redes y las llamadas oportunas, desde los grupos gremiales, desde los títulos de cartón, desde las facultades infames con cursos de nivelación. Llegué cansado, sucio y salpicado de mierda. Porque, en el fondo, de lo que se trata con la Cicig es de la lucha contra la irresponsabilidad histórica del guatemalteco. Hago lo que me da la gana sin consecuencias. A mi gremio ya lo describí en un artículo anterior.

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El sistema permitió que cada grupo de poder, de todo tipo del espectro ideológico, gremial, profesional, económico y social, pudiera tener y activar las respectivas poleas para que al final, en un juego de engranajes complejo, la balanza se moviera adonde más les conviniera. Y eso es frustrante y aburrido para alguien que solo quería ejercer el derecho. A pesar de todo, creo en cada caso que tomo. Creo que ayudo a las personas en sus problemas y que hago lo justo. Y en estos tiempos convulsos, con mayor razón.

En estos últimos 35 meses hemos coincidido con mucha gente, con personas que en un principio solo querían ver a Roxana sometida a un proceso penal y que posteriormente se dieron cuenta de que ella era solo una anécdota, un nombre más en una historia de infamia, impunidad y expolio. Jimmy también es un nombre, pero representa lo mismo: el descaro, la ignorancia y el cinismo del acomplejado que cree que sirve a una buena causa, como oficial de las SS en un campo de prisioneros.

He leído que a las langostas las meten vivas en la cazuela con agua templada y que las ponen al fuego para que se calienten poco a poco y no sientan que las están cocinando. Cada acción ejecutada desde el régimen de Jimmy Morales tiene como objetivo subirle la temperatura al agua sin que nos demos cuenta. No permitamos que la indiferencia y el miedo a incordiar al poderoso nos paralicen y callen. Hoy debemos estar unidos porque vienen tiempos muy oscuros.

De estos esperemos cualquier cosa.

En el fondo, de lo que se trata con la Cicig es de la lucha contra la irresponsabilidad histórica del guatemalteco.
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