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Dos hombres ¿y un destino?
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Dos hombres ¿y un destino?

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Se plantó ante el atril, enfático y seguro, y comenzó a hablar y habló durante cuarenta y cinco minutos, a veces fervorosos y a veces tecnocráticos, y en ocasiones contradictorios.
A unos pasos de él, Álvaro Colom, el hombre al que sucedía, se veía disminuido y aislado, no nostálgico, ni meditabundo, no como si se preguntara si a Otto Pérez Molina le esperaba un final tan deslucido y tan solitario como el que él tuvo.
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Tiempo aproximado de lectura: 10 mins

Uno sale y otro entra. Uno está casi deshauciado y el otro cubierto de guirnaldas. Uno es ex presidente y otro presidente. Colom y Pérez. Ambos coincidieron en la escenificación del traspaso de mando.

Ahí está. Delgado, y pálido. Hundido entre los demás asistentes. Relegado. Casi irrelevante. Deslizándose ya hacia el anonimato, desprendiéndose del poder que alguna vez tuvo, con su aire un poco anodino. Apenas se diferencia del que era hace cuatro años pero es distinto en todo. Menguado, flota dentro de su oscuro traje como un astronauta en el universo negro y desmedido. Su corbata es de un azul glacial, icebérgico, y cuando ha atravesado el lugar entreviendo a un lado y a otro tanta esceni...

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