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¡Dios ha muerto!; ¡el Pacto de Corruptos lo ha asesinado!

Como quería Nietzsche, si el mundo verdadero deviene fábula, las pretensiones de uniformización de la realidad pierden sentido.
Tipo de Nota: 
Opinión

¡Dios ha muerto!; ¡el Pacto de Corruptos lo ha asesinado!

24 de Octubre de 2019

Redes-lateral

«Estudios del fracaso medidos en tiempo y espacio» (2008), de Ángel Poyón. Reloj despertador y dibujo. Fotografía de Andrés Asturias. Colección de Hugo Quinto y Juan Pablo Rojo.

El euangelium de Nietzsche nos consuela con el anuncio de que los valores absolutos han devenido fábula. Dios, el absoluto de absolutos, el referente que permite distinguir entre el bien y el mal, ha sido vencido y asesinado por sus vicarios. El escándalo, si lo hay, estriba en que son los administrados del culto quienes se han convertido ahora en sicarios. ¿Qué de consuelo hay para nosotros en este teocidio?

Lugar del teocidio: Guatemala. Culpables: el Pacto de Corruptos. Breve sumario del asesinato y de los involucrados: pastores teocidas se congregan para orar por la expulsión de quienes luchan contra la corrupción. Rezan por el milagro de la impunidad. Padres legislativos montan una comisión para interrogar a los investigadores de sus crímenes. En el escenario delirante de esta sacrocomisión, los criminales atestiguan en calidad de víctimas, devienen fuente de verdad, sujetos de justicia. En l...

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