Cerrar

Ir

Cuatro

Su curiosidad no tenía límites, mi paciencia a veces sí.
Tipo de Nota: 
Opinión

Cuatro

14 de Septiembre de 2013
Tiempo aproximado de lectura: 2 mins

La esperaba todos los días a la salida del colegio. A veces caminábamos agarrados de la mano, parando a ver las vitrinas que le llamaban la atención. En algunas se le perdía la mirada intentando descifrar patrones; en otras observaba cada objeto atentamente, como queriendo comprender para qué había tantas cosas. Me preguntaba sobre algún objeto específico y yo no siempre hallaba una respuesta adecuada.

Redes-lateral

A veces nos deteníamos a comprar un helado o un pastel, o a tomar un café o una limonada. A veces simplemente nos dirigíamos al parque donde hablábamos por horas sobre miles de cosas. Sobre su madre, sobre sus abuelos, sobre las cosas que le pasaban en el colegio, sobre sus compañeros, sobre lo que le daba miedo, sobre lo que la divertía, sobre qué exactamente implicaba ser grande. A veces me preguntaba sobre el mundo, sobre las personas que conocía o había conocido, sobre los libros que leía...

Autor



Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor. Plaza Pública ofrece este espacio como una contribución al debate inteligente y sosegado de los asuntos que nos afectan como sociedad. La publicación de un artículo no supone que el medio valide una argumentación o una opinión como cierta, ni que ratifique sus premisas de partida, las teorías en las que se apoya, o la verdad de las conclusiones. De acuerdo con la intención de favorecer el debate y el entendimiento de nuestra sociedad, ningún artículo que satisfaga esas especificaciones será descartado por su contenido ideológico. Plaza Pública no acepta columnas que hagan apología de la violencia o discriminen por motivos de raza, sexo o religión
Ver Comentarios
Autor
a
a

Un solo correo

Comienza cada semana con las
notas más relevantes de
Plaza Pública

Suscripción
Suscripción
Lo más importante
de Plaza Pública en tu correo eletrónico