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Confesiones de un lector de tiempo completo
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Confesiones de un lector de tiempo completo

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Tipo de Nota: 
Opinión
9 08 18

Cuando se me permitió hace 12 años intentar dirigir la Red de Bibliotecas de la Universidad Rafael Landívar, lo hice con cierta convicción que arrastro como usuario desde hace más de 70 años: que los landivarianos tuvieran ante sí esos pequeños paraísos de los que hablaba y con los que soñaba Jorge Luis Borges.

Y hoy puedo decir que en gran parte he cumplido con mis sueños, ya que en nuestra red está prohibido prohibir. En otras palabras, somos la única biblioteca americana donde se permite ingresar con un café, con el celular encendido o con algo para comer, hablar en voz baja o marcar los libros.

Además, en nuestras bibliotecas la alegría del color desplazó la lúgubre tristeza conventual digna de la sacra abadía piamontesa de San Michele, que inspiró la novela El nombre de la rosa, del semiólogo Umberto Eco.

En otras palabras, somos una biblioteca del siglo XXI para estudiantes del siglo XXI.

Agreguemos a ello que más de medio millón y medio de volúmenes esperan ordenadamente en los anaqueles —abiertos— y que más de 16 millones de libros, revistas y documentos están a disposición de los landivarianos en sus celulares.

Hoy doy fe de que desde las 5:30 a. m. hay usuarios que esperan que la biblioteca abra sus puertas a las 6:00 y de que el promedio de sus visitas a las diferentes salas de lectura supera las dos horas. Y ello se puede comprobar gracias al sistema Aleph con el que administramos la red.

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En la biblioteca landivariana del campus disponemos de tres áreas de lectura (la Rafael Landívar, la Miguel Ángel Asturias y la Luis Cardoza y Aragón), amén de La Terraza de la Restauración y de los cubículos abiertos y cerrados. También contamos con el aula Enrique Gómez Carrillo para inducciones académicas y bibliotecológicas, con un miniauditorio donde todos los mediodías los landivarianos pueden ver gratuitamente una buena película y con un aula (la Pecera) para investigaciones en línea.

Con un solo clic los landivarianos pueden acceder a toda la información que la red de bibliotecas pone a su disposición. Por ejemplo, en el portal web, el metabuscador landivariano indica en pocos segundos cuáles son los recursos a los cuales la red de bibliotecas puede acceder. Si se escribe, por ejemplo, «mercadotecnia», el usuario instantáneamente tendrá a su disposición 9,639 documentos (libros, revistas, artículos periodísticos o académicos, fotografías, gráficas, etcétera). Si, en cambio, se escribe «marketing», el metabuscador informa que 8,048,046 documentos están a la orden.

A continuación, algunas imágenes que ilustran el clima sin prohibiciones de la biblioteca landivariana Doctor Isidro Iriarte, S. J., del campus central de la Universidad Rafael Landívar.

Somos una biblioteca del siglo XXI para estudiantes del siglo XXI.
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