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Antejuicio: la trinchera del kaibil corrupto
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Antejuicio: la trinchera del kaibil corrupto

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Tipo de Nota: 
Opinión
24 08 15

Read time: 3 mins

Otto Pérez Molina se aferra al cargo porque su derecho de antejuicio es el único recurso para acceder a un desenlace en el que sobreviva impune.

Confiscación de bienes mal habidos, captura, humillación pública, juicio y la ruina total es lo que está viviendo ya Roxana Baldetti luego de su renuncia al cargo de vicepresidenta de la República. Seguramente la materialización de la peor de las pesadillas de todo alto funcionario corrupto.

Ante este escenario no puede esperarse la renuncia de Pérez Molina como un acto de conciencia, pena o vergüenza por la desastrosa pérdida de legitimidad de su gobierno. De hecho, seguramente le tiene muy sin cuidado el ser ya percibido como el presidente más corrupto y ladrón de la historia.

Como muchos militares guatemaltecos, Otto Pérez Molina sabe ejercer el poder y la fuerza para satisfacer sus intereses, por los cuales lucha, trabaja, miente y, si es necesario, también mata. Con esta formación, la renuncia solo puede considerarla como una carta de negociación a cambio de una salida de escape, con la cual pueda, si no garantizar, por lo menos comprar una vida cómoda en la impunidad. Lo que sí le preocupa e interesa a Pérez Molina es superar el ejemplo de Jorge Serrano Elías. Así sí renunciaría: accedería a dejar la presidencia si alguien le garantizara condiciones que igualen o mejoren las que el ladrón y corrupto de Serrano viene gozando desde hace más de 20 años.

Por ello, Pérez Molina está aferrado y continuará aferrado al cargo, pues el antejuicio es la trinchera que lo protege del MP, la Cicig y la ciudadanía. Es cierto que el antejuicio no lo protegerá siempre, pero le permite ganar un tiempo valiosísimo para sus intereses, un tiempo para que maduren las asquerosas negociaciones que seguramente está llevando a cabo: encontrar un embajador o un sector que, a cambio de poder estructurar un gobierno de transición ad hoc, le permita a Pérez Molina transitar de presidente defenestrado a potentado en algún país que los acojan a él y a las inversiones que realice con el dinero que nos ha robado.

Pero debe considerar también la posibilidad de que el plan de huir a otro país fracase. Por ello el trance que está sufriendo Baldetti le sirve mucho a Pérez Molina, ya que le muestra qué esperar y cómo prepararse. Así, es evidente que está haciendo preparativos para ese plan be: un ejemplo es el acuerdo ministerial 484-2015 del Ministerio de Gobernación, mediante el cual acondiciona el cuartel Matamoros como un centro de detención preventiva a la medida, con el cual mata dos pájaros de un tiro, ya que, por un lado, legaliza el tratamiento privilegiado para Roxana Baldetti durante el tiempo que ella deba guardar prisión preventiva y, por otro, en caso de que le toque a él, lo encontrará ya acondicionado.

Por otra parte, sabe que el partido Líder y su numerosa bancada en el Congreso de la República son clave para gozar de antejuicio, por lo menos hasta enero. Esto quedó demostrado en su vergonzoso discurso en cadena nacional del domingo pasado, en el que apoyó el de Manuel Baldizón en cuanto a denunciar «acciones intervencionistas» de la comunidad internacional, eufemismo para decir lo molesta e incómoda que es la Cicig tanto para Pérez Molina y su PP como para Baldizón y el partido Líder. Además, arremete en contra de los empresarios para activar a sus mastines populares: Joviel Acevedo y la Conic.

Entonces, ojo con las negociaciones con embajadas y tengamos claro que Pérez Molina renunciará solo como resultado de una presión insoportable, que lo acorrale cual rata hasta en el último rincón de su guarida.

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