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Luis Ferraté, el medio ambiente, las regalías y las mafias
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Luis Ferraté, el medio ambiente, las regalías y las mafias

Según Ferraté "subir las regalías de uno a dos, tres, cinco por ciento no tiene ningún impacto. La mina debe dar un 20 o 30 por ciento".
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El acuerdo voluntario para aumentar las regalías del 1 al 3 y al 5 por ciento con el nuevo gobierno, un repaso a los últimos cuatro años en el Ministerio de Ambiente, la relación entre cambio climático y crimen organizado y la descripción de los enemigos de la naturaleza en el país. Luis Ferraté, exministro de Ambiente durante tres años y medio del gobierno de Álvaro Colom; y Yuri Melini, activista ambiental desde hace dos décadas, intentan poner, con sus diferencias, los puntos sobre las íes sobre esta materia.
Esta es la entrevista con el ex ministro. Al final encontrará el enlace a la del ambientalista.

Derrotado en todas las grandes batallas con el ministro de Energía y Minas y sin demasiado respaldo en el gabinete del expresidente Álvaro Colom, Luis Ferraté resistió hasta el último semestre del gobierno de la UNE al frente del Ministerio de Ambiente. Ahora defiende su gestión, señala a las transnacionales como los grandes antagonistas del ambiente y asegura que el crimen organizado es el principal beneficiario de los desastres naturales.

Al inicio de su mandato, su nombramiento fue bien recibido por muchas de las organizaciones ecologistas de Guatemala, pero los reveses recibidos por iniciativas que se inmiscuían en áreas protegidas (como Tomza, Perenco o la Franja Transversal del Norte) le fueron restando amistades verdes.

A pesar de los problemas de salud, sigue ondeando con vehemencia su defensa por el ambiente y dando alarmas por el cambio climático. Ferraté asegura haber realizado muchos esfuerzos y obtenido éxitos, pero también deja ver las inmensas carencias de un ministerio débil. Y revela las posibles amenazas ecológicas a las que se enfrenta el nuevo gobierno y que aún no han podido ser resueltas.

El cambio climático es su gran derrotero.

Sí. Los mayores problemas que tiene Guatemala son: uno, que se que sigue el proceso de empobrecimiento social, económico, territorial y especialmente ambiental, porque hemos tenido una de las tasas de crecimiento poblacional más altas del mundo. El país está bajo un estrés poblacional.

Y el segundo es más delicado: la demanda para ilícitos como las drogas. Pero no es sólo eso, es el robo de vehículos, es la producción de amapola, es el tráfico de personas. Es una serie de trasiegos que promueven la economía del delito en el cual, obviamente, se mete la corrupción, crece y se legitimiza. Este proceso es en toda Centroamérica. Antes éramos un corredor de vida, ahora somos un corredor de muerte.

Esta economía del delito se legitima y filtra también en los poderes políticos, en el Gobierno, en el Estado.

El Estado se corrompe, la policía, los jueces… y en ese dinero fácil meto allí a las trasnacionales. Yo soy muy nacionalista, pero allí tiene culpa el Gobierno. ¿Cómo vamos a pagar el 1% de regalías? ¡Es que me indigna! ¿Cómo no  ha pasado la Ley de Cambio Climático, la Ley de Desechos Sólidos? Porque no tienen sponsors (patrocinadores). Después, esos procesos se multiplican con el cambio climático. El cambio climático es un multiplicador del empobrecimiento y un multiplicador de la economía del delito.

¿De qué forma se  relaciona el cambio climático con la economía del delito o el crimen organizado?

Viene una sequía o unas inundaciones, por el cambio climático, y la gente pierde sus cosechas y se queda sin trabajo. No sólo se empobrece más, sino que viene la economía del delito y lo agarra y le dice: “ayúdanos a traficar o ayúdanos a sembrar”. Si algo ha hecho este gobierno es darle duro al narcotráfico y obviamente el narcotráfico se va a vengar cuando ya no estén cuidados. La economía del delito no olvida. En una sequía o en una inundación quedan cantidades de campesinos vulnerables a las redes del crimen organizado. Le baja también el valor a la tierra, viene el narcotráfico, compra y desplaza a la población.

Como las narcofincas y el avance de la frontera “narco-agrícola” a áreas protegidas.

Es grandioso el valor que ha tenido la gente del Conap (Consejo Nacional de Áreas Protegidas) y nosotros. Y también los votos adversos que he dado y mi cuestionamiento. Y las amenazas que he recibido. Han asaltado mi casa a balazos, ¿sabe eso? Estoy herido por todos lados. Y ando solo en un carro viejo. Viví con la tensión de ser amenazado, a mi familia, llegaron incluso a amenazar a mi hermana que tiene 80 años. Dos viceministros se tuvieron que ir por amenazas.

Haciendo un balance, ¿valió la pena?

Si valió la pena. Mostramos varias cosas, le hablo hasta el 30 de julio, porque después he venido muy poco al ministerio. Establecimos estándares a nivel administrativo, hicimos ahorros, pusimos médico, transporte, el papel se recicla totalmente, por cada tres hojas de papel nos dan una reciclada. Pudimos cobrarle a la mina Marlin los Q20 millones que nos debía.

Mi propuesta de regalías no era aritmética, mi propuesta era: “Señores, el 83 por ciento de los  minerales en el mundo está en manos de empresas estatales, en Europa, en América del Sur, en África”. Mi propuesta era: “Hagamos una empresa pública en que el Gobierno tenga el 51% y el 49% a los guatemaltecos, beneficiemos a los guatemaltecos, que las acciones cuesten Q20 Q5,000 y que se rieguen los beneficios y con controles ambientales, con control de huella ecológica”. Pero tuvieron temor, sólo Juan Alberto (Fuentes Knight, ministro de Finanzas) y el canciller (Haroldo Rodas) y Jerónimo Lancerio (Ministro de Cultura y Deportes) y el ministro de Defensa, me apoyaron.

¿Tuvo apoyo del expresidente Colom?

¡Ah, sí! Pero él tiene muchas presiones, y el Vicepresidente (Rafael Espada) también me apoyó. Yo fui un ministro que protejo la vida, pero a veces causo, no temor, si no pavor, porque quiero los cambios rápidos, el cambio climático no nos va a esperar. Se avanzó mucho, pero cometimos un error, que me lo echa en cara el Presidente, el Vicepresidente y especialmente Ronaldo Robles (ahora ex secretario de Comunicación Social de la Presidencia): “no cacaraqueamos”.

Hubo muchos éxitos, según usted, pero se escuchan muchas críticas. O ustedes no cacaraquearon, o la prensa no quiso escuchar, o el esfuerzo no fue suficiente…

Ambas cosas, pero sí fuimos reconocidos internacionalmente. Yo soy mal político, yo hago política, pero soy mal político. Yo vengo de la academia y las ciencias. Entonces, no puedo hacer una política de partido, una política que le convenga a un presidente o a un ministro. Yo hago una política que le convenga al Estado, que significa territorio, población, soberanía y, sobre todo, pensar en las mujeres. Entonces se hizo mucho, pero no se cacaraqueó.  Otra cosa es que tomé decisiones que  no les gustaron a algunos ambientalistas.

La gran mayoría de ambientalistas me apoyó. Pero en una curva los dos extremos hay que quitarlos, la curva de los ambientalistas que estaban en el centro es con la que yo trabajé.

¿Cuál fue la crítica de estos ambientalistas?

La crítica era que yo no cumplía los deseos de ellos. Por ejemplo, querían cerrar Marlin, pero Marlin no se puede cerrar. La Corte Interamericana analizó toda la documentación, contrataron científicos y se dieron cuenta de que todas las denuncias no tenían base. Nosotros mandamos muestras a laboratorios extranjeros para verificar y no se pudieron probar las denuncias.

La otra cosa es que piensan que nosotros los ministros de Ambiente somos como héroes, como súperman o el hombre araña, y somos hombres de carne y hueso y obviamente también cometemos errores. Y, ante todo, tenemos que respetar la ley. Pero yo dí votos adversos que fueron joyas científicas, legales, demostrativas, en contra de un Presidente. Hicimos un montón de cosas… Me llevaron a la Corte de Constitucionalidad 19 veces y gané, fuera de los juicios de Yuri Mellini (ambientalista, director del Centro de Acción Legal Ambiental y Social de Guatemala) que también gané.

Los cambios que usted menciona, ¿son cambios estructurales? ¿Promoverán la continuidad o ahora, con el nuevo gobierno, habrá borrón y cuenta nueva?

Son estructurales. La ley de Cambio Climático nos permitirá abrir un fondo nacional para que vengan inversiones verdes y de adaptación de mitigación y no hay razón para que no lo hagan, pero como no hay un sponsor, la gente que lubrica.

Más bien hay sponsors que “lubrican” para que determinadas leyes o procesos no avancen.

Pero esta ley no afectaba, la de desarrollo se negoció con el Cacif. ¿Cómo no vamos a tener una ley de desechos sólidos? Si se limpiaría Guatemala. El acuerdo gubernativo de Control de emisiones de fuentes móviles le daría al Ministerio de Ambiente Q75 millones, pero no se atrevieron porque las gremiales de importadores de automóviles usados tienen mucho poder. Esas son las cosas. Como le digo, soy un mal político porque las hago desde el punto de vista profesional, científico y social.

¿Hubo problemas de negociación en el Gobierno?

Y de gestión. El partido en sí, la UNE no tiene buenos negociadores. En el Congreso y muchos diputados apoyaban y la pasaban, pero hubo mucha oposición…

Para aprobar una ley: ¿es cuestión de negociar o de utilizar otras estrategias ilícitas?

Aquí no interesa la prospección, la planificación. Por ejemplo, Karin Slowing (Secretaria de Planificación y Programación de la Presidencia de la República de Guatemala, Segeplan) es una gran planificadora, pero no la dejaron.

¿No la dejaron quiénes?

Parte el sector privado, en parte fuentes de gobierno, el ministerio de Finanzas.

¿Por el síntoma del ahora, de apagar fuegos?

Por el ahora. El Ministro de Finanzas debe ser un pagador, pero le dan tanta fortaleza que se vuelve finalmente el que reparte el dinero a los ministerios y decide.

Al inicio de su gestión usted planificaba multiplicar su presupuesto.

Y lo hice.

¿Q154 millones en 2011 es suficiente?

No, se tiene que multiplicar por cuatro veces más. Este ministerio debería estar manejando el orden de Q900 millones a Q1,000 millones de quetzales. Yo me gasto en un año lo que Salud gasta en cinco días. Lo del cambio climático es fundamental, es el tema más serio que hay, vienen los políticos y no lo entienden. Lo sacamos a flote.

¿Es posible que se haya sacado a flote a nivel internacional, pero no nacional? En la campaña electoral se observó poco interés por el cambio climático y el ambiente.

Lo que pasa es que si usted hace un listado de los problemas que percibe la población le van a poner seguridad, empleo, trabajo, salud… y de quinto o sexto le van a poner ambiente. Y cambio climático de veinteavo, porque la gente no lo comprende. Y no dio tiempo, es decir cada vez que hacíamos una política nos llamaban al Congreso.

¿Faltó claridad en las prioridades, búsqueda de derroteros?

Es que sí existían las prioridades, estaban en el libro verde de la UNE, pero no se siguieron.

¿Por qué?

Hubo un ataque mediático muy fuerte que desvirtuó el camino. Empezó el gobierno a defenderse, vino mucha tensión, cambio de ministros.  Se encontró estructuras gubernamentales bien penetradas por el narcotráfico.

En su libro, Rendición de cuentas, Fuentes Knight menciona grandes presiones del sector privado, del G-8, de la oposición, la fragmentación con Sandra Torres y en la misma UNE. En su caso, parece que no fue suficiente el apoyo presidencial, por ejemplo en el caso de Perenco.

El caso Perenco no ha terminado. Mi voto adverso no fue un voto para protegerme yo. Fue para decir: “Señores aquí hay una raya que no se puede pasar”. No soy tonto, están esperando que yo salga para poner acciones, no contra mí. Hay muchos rumores, me lo han dicho a mí, empresas constructoras grandes que sólo esperan que yo no esté aquí para empezar a hacer lo que sea. No van a poder, porque voy a estar afuera y ahora conozco bien como funciona todo.

Al inicio de su gestión usted mencionaba a dos enemigos o presiones: las trasnacionales y el crimen organizado. Ponía al sector privado nacional en un segundo plano.

El sector privado organizado en Anacafé, Azasgua, Cementos Progreso, la Cervecería, es un sector bien eficiente, bien permeable. Azasgua, por ejemplo, ha respondido positivamente, a pesar de que les falta mucho, pero creó el Instituto Privado de Cambio Climático y en dos años más se resuelve el problema de contaminación de agua de ellos. Declaramos el corredor ecológico con el café. Las demandas externas de calidad ambiental, que exigen mejores condiciones sociales,  han promovido una producción más limpia. Pero hay un sector privado oscuro que desconozco y que no quiero meterme con ellos.

¿Cuáles son esos sectores oscuros?

Los que están aliados a las trasnacionales, con ellos no quiero meterme. No tienen interés en lo nacional, su único interés es hacer dinero, sin importar el daño ecológico, social, ambiental que hagan en un país, solo vienen a enriquecerse. Son capital golondrina.  Al sector privado lo veo como un aliado, no como un enemigo. Los dos enemigos son las trasnacionales y el crimen organizado. Y claramente allí está el problema de mi país, de nuestro país.

¿Qué opina de los nuevos nombramientos? Roxana Sobenes en el Ministerio de Ambiente y Erick Archila en el Ministerio de Energía.

Conozco poco a la Ministra, conozco más a su hermana, Alejandra, que fue mi viceministra, y fue excelente. Yo creo que va a hacer las cosas bien, porque el ministerio ha cambiado; hay  más conciencia ambiental, recibe un ministerio con más capacidades y con más dinero. Y con respecto al de (Energía y) Minería, nunca lo he visto.

Se dice es que es muy cercano a sectores privados relacionados con intereses en la industria minera y que buscaría aprobar una regalía voluntaria (aprobada la semana pasada).

La va a tener muy difícil, hay grupos muy bien organizados que no permitirían que toquen sus territorios. Y una regalía voluntaria es filantropía y este país no necesita filantropía.

¿Una regalía voluntaria no es más bien una “pseudofilantropía”?

Sí. Incluso subir las regalías de uno a dos, tres, cinco por ciento no tiene ningún impacto. La mina debe dar un 20 o 30 por ciento. Esta propuesta no la acepto porque es una forma de decir “estamos haciendo las cosas, mientras se haga la ley, mientras se haga tal cosa”, y ese “mientras” puede ser años, entonces no. Las poblaciones van a defender sus territorios. Y se va a empezar a ver si tratan de imponer las cosas, la UNE no trató de imponer.

Hay puntos en situación de alarma, Tomza (la planta de gas licuado en un área protegida) es uno.

Tomza debe cumplir estrictamente con la ley, si se le dice “esa área no”, pues no. Que busquen otro lugar.  Nosotros les dimos la solución técnica, no la aceptaron porque era más cara. Somos un país independiente y soberano, no es una cuestión de amistad. Yo no me opongo a la minería, ni a la explotación petrolera, si están como condición con empresas estatales, con capital público-privado, guatemalteco. 

¿Le hace falta al Ministerio de Ambiente más poder de ejecución?

No sólo de ejecución, si no normativo y rector. Yo no puedo cerrar una fábrica que esté contaminando, tengo que hacer la denuncia al MP. El Ministerio debería tener la capacidad de cerrar empresas que estén contaminando o que le estén haciendo daño al Estado guatemalteco y a la población guatemalteca.

¿Es optimista con el futuro ambiental?  O, ¿aún no hemos tocado fondo?

Yo creo que el fondo se tocó hace mucho tiempo. Lo que pasa es que no se puede satisfacer a dios y al diablo, hay personas que son extremistas y nunca se van a satisfacer y que van a empezar a atacar a Roxana (Sobenes). Hay ambientalistas de la discordia, de la turbulencia hacen su negocio.

En una entrevista que le realicé al inicio de su gestión usted hablaba de la necesidad de “ponerse los pantalones”. ¿Lo hizo?

Sí, al final es cuestión de pantalones o faldas bien puestas. Parármele al ministro de Energía y Minas (Carlos Meany, uno de los principales financistas de la UNE e intermediarios gubernamentales con el sector privado) necesitó muchos pantalones.

"Incluso subir las regalías de uno a dos, tres, cinco por ciento no tiene ningún impacto. La mina debe dar un 20 o 30 por ciento".
"En una sequía o en una inundación quedan cantidades de campesinos vulnerables a las redes del crimen organizado".
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