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Alguien gana; alguien pierde
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Alguien gana; alguien pierde

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Tipo de Nota: 
Opinión
1 08 18

Read time: 3 mins

Hay una frase atribuida a John Maynard Keynes que dice: «Por lo general, todo hombre de empresa que se cree libre es esclavo de las ideas de un economista muerto hace años».

No soy para nada aficionado a las redes sociales. Únicamente utilizo Twitter y justo en esta red presencié un intercambio de ideas entre colegas y paisanos que parecían volver a la discusión doctrinaria cuando se planteaban preguntas como: ¿Karl Marx o Adam Smith? Alguien recomendaba mejor leer a List, dadas nuestras condiciones nacionales. Y en otra ocasión uno más retuiteó un artículo sobre una economista francesa que había publicado nuevos escritos que desmentían y dejaban desactualizado a Piketty.

¡Bien por devolverle el encanto de la doctrina a la discusión económica! Esto, para darle forma y sustento. Y mediante aproximaciones sucesivas a la naturaleza y a las condiciones de la economía guatemalteca se podría entender lo que sucede dentro de la fase del ciclo económico en la cual estamos inmersos. La claridad en la interpretación del fenómeno la aporta la doctrina. El establecer qué instrumentos de manejo del ciclo vamos a utilizar pasa por decisiones de política que las instituciones y las personas deben afrontar.

Ahora bien, al momento de tomar decisiones se acaba el encanto, ya que los grupos de presión (que es absolutamente normal que existan en esta materia) deberán separarse en ganadores y perdedores, cosa que ahora más que nunca parece repugnar a los tomadores de decisiones. Seguramente sopesan las consecuencias del descrédito que pueda darse cuando los desfavorecidos griten que hubo favoritismo como consecuencia de prácticas corruptas y de ser considerados actores que perpetúan el secuestro del Estado. Pero, mientras no se toman decisiones, los problemas se agravan.

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Si esporádicamente se ha logrado formular más de una política pública en los años recientes, esta ha muerto en el arranque de su ejecución porque los recursos asignados (en caso de que existiera presupuesto) no correspondían en monto y forma a los estimados para su ejecución. En otros casos la institucionalidad no respondía a las aspiraciones plasmadas en el documento. Mención aparte merecen aquellas que fueron formuladas bajo supuestos falsos o equivocados.

En materia económica y social, la gravedad incremental de la situación cierra el embudo ahora sobre el tema del empleo. No es que se descuiden los instrumentos de políticas en el mediano y largo plazo, pero en el corto plazo hay que estar claros en que generar empleo es la prioridad. O sea, vuelve a la primera línea de discusión la conveniencia de relanzar las zonas económicas especiales, y eso lleva aparejado el trabajo a tiempo parcial, además de revisar y retomar la Ley de Zonas Francas. Agréguense acá todos aquellos instrumentos de política que generen empleo en el corto plazo, así representen sacrificios en otras áreas (fiscales, precariedad laboral, etcétera).

Apreciemos y adecuemos la doctrina, que no es dogma. Y hay que decirlo: en distintas épocas y momentos, distintos grupos ganan y pierden. Así es y así ha sido siempre. El que quiere quedar bien con todos al final no queda bien con nadie.

Apreciemos y adecuemos la doctrina, que no es dogma. Y hay que decirlo: en distintas épocas y momentos, distintos grupos ganan y pierden.
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