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Alcaldes en busca de la eternidad
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Alcaldes en busca de la eternidad

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En medio del debate sobre las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos para imponer límites a la reelección indefinida de alcaldes, 32 candidatos que han ha sido elegidos por más de tres períodos, buscan ocupar el cargo, otra vez. En las próximas elecciones 144 alcaldes persiguen la reelección.

En base a las estimaciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), y los datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), un tercio de la población de Guatemala vive en un municipio con un alcalde reelecto.

Entre los jefes ediles repitentes más reconocidos está la terna del departamento de Guatemala: Arnoldo Medrano en Chinautla (18 años); Antonio Coro, en San José Pinula (por 15 años) y Álvaro Arzú, en la Ciudad de Guatemala (12 años en el poder). De este trío, Medrano, envuelto en escándalos de corrupción y perseguido por la justicia, desistió de buscar la reelección, y cedió su lugar a su sobrina Elizabeth Del Cid Medrano; Coro se aventura esta vez a competir por la alcadía metropolitana; y Arzú pretende repetir en el Palacio de la Loba.

Pero existen otros alcaldes igual o más persistentes: René Osorio Bolaños, de Santa Catarina Mita (Jutiapa); y Fredy López Girón, de San Pedro Jocopilas (Quiché), que buscan su sexta reelección consecutiva.

En la Ley Electoral y de Partidos Políticos no existen restricciones para que un alcalde continúe en el poder por varios periodos. La Iniciativa de Ley 49-74, presentada por el TSE al Congreso establece “límites en cuanto a la cantidad de veces que podrán reelegirse los secretarios generales nacionales y departamentales de las organizaciones políticas, como los diputados y los Alcaldes”.  El artículo 54 se modificó para normar que los miembros del Concejo Municipal sólo puedan ser reelectos por un segundo período.

Javier Brolo, investigador en sociopolítica de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), señala que un alcalde que busca su reelección encuentra en su puesto ventajas y desventajas para ganar otra elección. La exposición mediática y el uso de la estructura municipal para promocionarse le da ventaja, pero también tiene  el desgaste de que los votantes reconozcan errores en su gestión y no voten por él.

“La supervivencia es la prioridad número uno de cualquier político en el poder”, anota  Brolo. ¿Cómo se logra? A través de sus bases o estructuras de colaboración locales: si existen problemas con el partido que los alberga, estos equipos de trabajo siguen al candidato debido a la poca identificación y afiliación con los proyectos políticos partidarios.

En Guatemala los alcaldes, al igual que los legisladores, utilizan a los partidos políticos como vehículo electoral para llegar al poder, y el transfuguismo se convierte en una práctica común, comenta Luis Fernando Chávez, experto en sistemas electorales. “El sistema está diseñado para que el protagonismo lo tenga el alcalde. En otros países se le da importancia a otros miembros de la corporación municipal, como síndicos y concejales”, explica.

La gestión de una municipalidad es altamente dependiente del alcalde. La mayoría de las decisiones son centradas en el alcalde y en los miembros del concejo, muchos de ellos del mismo partido por el que fue electo el alcalde. “Este sistema concentra el poder y le da ventajas a los cercanos al alcalde —y por consiguiente a su espacio de toma de decisiones—, pero debería favorecer a las municipalidades como institución”, advierte el politólogo Javier Brolo. 

Pero no son sólo las decisiones políticas las que concentra el jefe edil, también está la dinámica de los negocios que se promueven en las municipalidades a través de la obra pública. Alrededor del alcalde orbita una serie de empresas que respaldan y promueven al jefe edil que les de contratos; en otros casos, ampliamente reportados por organizaciones y por la prensa son los mismos alcaldes los que crean un emporio de la construcción a su alrededor y cuyos ingresos le dan una amplia ventaja financiera para pagar sus siguientes campañas.

Una práctica común es que en año electoral, las alcaldías aumentan el gasto en obras públicas y en donaciones y repartición de víveres.

Según el monitoreo que realiza el sitio Ojoconmipisto.com, en el 2015 ha aumentado la compra de alimentos de las municipalidades. “No existe calidad de gasto. La mayoría de municipalidades no son transparentes al indicar los beneficiados por las compras que  realizan. Es común ver al alcalde y su familia siendo quienes entregan estos beneficios a la población”, indica Ana Carolina Alpírez, directora de esa iniciativa periodística, en referencia a la estrategia clientelar de repartir alimentos y regalos como estrategia de campaña.

A menos de un mes de las elecciones, y con todo un pelotón de alcaldes en busca de la perpetuidad, en el Congreso aún siguen los pulsos por aprobar una ley que promueve una permanencia limitada en el poder.

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