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13 ensayos para una vida más plena (y 3 bonus tracks)

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13 ensayos para una vida más plena (y 3 bonus tracks)

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Alguien dijo que el ensayo está en la frontera de dos reinos: los de la didáctica y la poesía.

Redes-lateral

En Plaza Pública, este género juguetón, sugerente e informado ocupa un lugar central desde el bastión de los artículos de actualidad hasta los textos de mayor aliento, y se conjuga de manera fértil con el trabajo investigativo de nuestros periodistas.

El ensayo, espacio por excelencia para la reflexión personal, la meditación y el análisis audaz y original, explora senderos inseguros y ofrece nuevas perspectivas y tesis. En Plaza Pública los ensayos sirven para iluminar nuestro presente con ideas y explicaciones traídas de disciplinas ajenas al periodismo: las ciencias sociales, las naturales, las humanidades… Y así van fecundando los yermos datos o la información prolífica con ideas elegantes, asociaciones inesperadas y rumbo.

A principios de este año, Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense que acaba de recibir el Premio Cervantes, leyó en la Universidad Rafael Landívar un ensayo premonitorio en el que hablaba de los caminantes que emprenden el viaje forzoso hacia un futuro más promisorio y pedía que ahondáramos en nuestra capacidad de empatía, de compasión y comprensión de aquellos a quienes vemos como distintos y frente a los que hemos levantado un muro ficticio. Lo llamó “Imaginar al otro”, y es una lectura perfecta en estos tiempos en que la xenofobia y la aporofobia alcanzan un nuevo cénit mientras se agravan las condiciones de vida en los países que expulsan a sus ciudadanos.

Países como la propia Nicaragua que vicepresidió Ramírez y que “tiene la potencia de ser metáfora y praxis para Centroamérica”, como escribió la poeta y historiadora centroamericanista Elena Salamanca en la República decapitada por Daniel Ortega. O que evidencia como explica José Luis Rocha en Adiós a la ideología que las ideologías son para los tiranos artefactos descartables: “valen tanto cuanto sirven en una coyuntura determinada”. Sea la teocracia, el anticlericalismo, o la revolución y el antiimperialismo que pueden convertirse en excusas o disfrazar exactamente lo contrario: alfombras rojas al régimen económico discursivamente aborrecido y un régimen dinástico semejante al depuesto. Lo desgrana con habilidad Mariel Aguilar Stoen en Nicaragua: autoritarismo, una dinastía familiar y el avance del neo-extractivismo.

O como Honduras, de donde salió el más espectacular fenómeno migratorio de la región en décadas: la caravana que miles de refugiados que llegó a instalarse a las puertas de EE.UU., producto de una institucionalidad fallida respaldada por EE.UU.: el golpe de Estado de 2009, y la fraudulenta reelección del presidente Juan Orlando Hernández, cuyo hermano acaba de ser procesado por narcotráfico. Lo explicaron aquí Joaquín Mejía y Yolanda González.

No es ninguna novedad la migración y el buscar refugio. Ya lo sabemos. El conflicto armado guatemalteco llevó a más de 200.000 nacionales a huir a México, por ejemplo, y hoy, tres décadas después, más de 9.000 permanecen allí como apátridas. Óscar García-Gil y Manuel Gil reflexionan sobre esas vidas en Inmigración en Estados Unidos y México: Retratos de refugiados guatemaltecos en el limbo. Y sin embargo, Guatemala sigue produciendo migrantes de forma acelerada, al punto de que las remesas se han convertido, a decir de muchos economistas, en el verdadero sostén económico del país. Son los expulsados los que sostienen una nación que se descompone, que vuelve a coquetear con el fascismo, como alerta el sociólogo Alejandro Flores en Defender la sociedad, que vive momentos decisivos de una guerra de posiciones al estilo gramsciano, como sugiere el filósofo político Marco Fonseca, en los que no sirven las viejas interpretaciones propagandísticas y manualeras de la Guerra Fría, según Edmundo Urrutia. Aunque muchos estén reviviendo el derecho penal del enemigo y tratando de reparar los desperfectos y las mellas que la democratización ha logrado hacer a un Estado que a menudo ha considerado que su enemigo es su propia población. La Historia de una relación violenta, de Mónica Mazariegos, examina con claridad de ideas las líneas y consecuencias de esta tendencia, que sobrevive, por ejemplo, en la creencia de que los militares son buenos para la seguridad. “Los militares saben de seguridad” y otros mitos y problemas de nuestra época es el ensayo en el que Daniel Haering examina cómo la vieja cultura de seguridad no termina de irse y la nueva que no termina de llegar.

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A quienes tienen puestas las esperanzas en las elecciones generales de 2019 (y a quienes no, también), puede hacerles sonreír el Antimanual de márketing político que elaboró hace unos años Pablo Franky. Es improbable que de ellas se vaya a derivar una organización político administrativa como aquellas de las que sugiere el arqueólogo Diego Vásquez Monterroso que deberíamos aprender mucho: las sociedades mayas y el ejemplo particular de Los Copones, que colisiona de frente con el proyecto liberal criollo-ladino que él considera aún vigente.

Ninguno de estos ensayos es una guía de supervivencia ni un manual de autoayuda. Pero todos tienen la capacidad de hacernos ver las cosas de una manera distinta a la que tradicionalmente las pensamos, de sorprendernos por momentos o de espolearnos a rebatirlos: en definitiva, de mostrar la complejidad del mundo, y su carácter anguloso, poliédrico.

Y tres bonus tracks

Uno que habla de la transformación personal, la humanización de los criminales y la compasión personal. 

Otro que examina el acoso sexual con reflexiones extraordinariamente enriquecedoras de la conversación pública.

 Y por último, la historia del director guatemalteco de cine más laureado de tiempos recientes: Julio Hernández Cordón.

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