María del Carmen Aceña. Guatemalteca, amante de la vida. Estudió Ingeniería en Sistemas y Ciencias de la Computación y una Maestría en Administración de Empresas. Ha trabajado como directora ejecutiva en varias organizaciones y fue presidente del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN). Ha participado en varias instituciones para el progreso de su país. En la década de los 90, luego de la firma de los Acuerdos de Paz, con un equipo de profesionales diseñaron un programa de educación que cubrió en menos de 10 años a 250,000 niños del área rural, lo que la motivó a ser Ministra de Educación del año 2004 al 2008. Actualmente trabaja en programas dirigidos a jóvenes vulnerables. Además estudia el tema de seguridad ciudadana para hacer una propuesta integral y llevar a cabo una serie de programas para que los guatemaltecos gocemos de seguridad y convivencia ciudadana. Ser catedrática universitaria siempre le ha apasionado al igual que escribir en varios medios de comunicación. Su sueño es contar con una Guatemala próspera, desarrollada y en paz.

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Una propuesta para transformar Guatemala

“Los guatemaltecos aún estamos a tiempo de transformar nuestro país si: con coraje, renovamos la seguridad ciudadana; con solidaridad, incrementamos el capital humano; con justicia, creamos un Estado para todos; con determinación, generamos empresarios y empleos formales; y con responsabilidad, hacemos un esfuerzo colectivo por mejorar los recursos fiscales”.

Esas son las cinco recomendaciones claves que el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) formula en el proyecto Lineamientos de Política Económica, Social y de Seguridad para Guatemala 2011-2021.

Respecto del tema de seguridad ciudadana, para los próximos años se requerirá de un plan con metas precisas y medibles, con acciones de corto plazo y con una visión de largo plazo, tomando en cuenta los desafíos internacionales y locales. Éste tendrá un enfoque integral, partiendo de poner en marcha una estrategia de prevención (vigorizando la educación y empleo), seguido por contar con programas para la resolución de conflictos, el fortalecimiento de la Policía Nacional Civil (promoviendo su modernización y restructuración), la eficiencia del Ministerio Público (investigación), el mejor desempeño del Organismo Judicial y que opere el Sistema Penitenciario (control y resocialización). Importante fortalecer las instituciones nacionales, especialmente las relacionadas con el Organismo Ejecutivo. En prevención, elemental crear programas para jóvenes que viven en áreas urbanas marginales. También es importante desarrollar personal de carrera en las disciplinas de inteligencia, investigación, Policía y Sistema Penitenciario. Trascendental, dignificar y profesionalizar a los policías y a los agentes penitenciarios. Es urgente invertir tanto en infraestructura para las comisarías como para la ampliación de cárceles y contar con efectivos sistemas de información, comunicación y control. Además, se enfatiza la importancia de precisar el rol del Ejército en la seguridad interna.

En relación al capital humano, es urgente que la población obtenga capacidades que les permita salir de la pobreza. Para ello se requiere: 1) Contar con niños sanos, nutridos y estimulados, invirtiendo en ellos desde el momento de su gestación (madres saludables) y evitando que sufran de desnutrición, especialmente en sus primeros dos años. También deben recibir estimulación temprana y aprestamiento escolar que les permita obtener capacidades para ser exitosos en la escuela. 2) Lograr que niños y jóvenes se formen para la vida y el trabajo, mejorando la calidad educativa y reduciendo la repitencia escolar, para que cada vez más estudiantes terminen la primaria y el tercero básico. Para el logro de este objetivo se necesitan, entre otras cosas, maestros de calidad. 3) Contar con una red de protección social enfocada en los más pobres, que permita la transparencia y eficiencia y que cuente con sistemas de focalización, de identificación de beneficiarios y de monitoreo y evaluación. Con ello se busca reducir la pobreza extrema en el país de una forma eficiente, evitando la pérdida de recursos y el clientelismo. Se pretende ir incluyendo cada vez a más personas vulnerables en el círculo virtuoso del crecimiento y alcanzar una Guatemala próspera y desarrollada.

Para lograr guatemaltecos justos dispuestos a crear un Estado para todos, la próxima administración deberá enfocar sus esfuerzos en cuatro políticas: a) Atraer y mantener excelentes servidores públicos, fortaleciendo a la Onsec y profesionalizando los puestos gerenciales de la administración pública. b) Lograr calidad y ahorro en compras y contrataciones, fortaleciendo a la Dirección Normativa de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (DNCAE) y hacer que las entidades mejoren y estandaricen su gestión de compras. c) Prevenir el desperdicio y la corrupción, promoviendo mecanismos que favorezcan el monitoreo focalizado de las entidades públicas y certificaciones que se orienten a mejorar la ejecución descentralizada. Y d) Ofrecer servicios públicos pertinentes para todos, fortaleciendo el acceso a servicios con pertinencia cultural y fomentando la armonía en las relaciones interculturales.

Debemos actuar con determinación en la generación de empleo y mayores oportunidades empresariales. Para generar empleo formal, se necesita además de crecimiento económico e inversión, mayor productividad laboral y empresarial. Para eso se requiere modernizar la institucionalidad laboral para permitir mayor capacidad de adaptación de los empleados y las empresas al mundo globalizado. Asimismo, hace falta aumentar los niveles de inversión en capital físico y humano. En el caso del capital físico se requiere modificar los marcos regulatorios para fomentar la competencia, el acceso y la calidad de la inversión. En relación al capital humano se necesita ampliar el acceso de los trabajadores guatemaltecos a la formación de destrezas para el trabajo y de los microempresarios a programas de creación de capacidades administrativas y empresariales. El desarrollo rural es uno de los ejes fundamentales en donde confluyen todos estos esfuerzos. La productividad rural y la sostenibilidad ambiental son dos prerrequisitos para el desarrollo de este sector.

Finalmente, el CIEN hace énfasis en una política fiscal que responda a los objetivos de la política pública. Imperante que los guatemaltecos asumamos con responsabilidad los retos que se nos presenten como país y se logren los recursos suficientes para la construcción del país que anhelamos. Sin embargo, cualquier propuesta tributaria está condicionada a una mejora sustancial del desempeño del Estado, iniciando por una gestión eficiente. Entre otras, deben realizarse reformas sustanciales en los procesos de administración de recursos humanos, de compras y contrataciones, y de rendición de cuentas. Por lo tanto, es importante retomar los principios del Pacto Fiscal y cumplirlos; en particular, lo referente a la integralidad de la política fiscal.

Imperante que los guatemaltecos asumamos con responsabilidad los retos que se nos presenten como país.