
Normalistas, a mucha honra
Pero cuando lo hacen, se les tilda casi de criminales. El ejemplo de los estudiantes de magisterio es la prueba. Las protestas pacíficas fueron simplemente obviadas. Cuando se tomó uno de los pasos más importantes en la Ciudad de Guatemala, la sociedad en general, gracias a los medios de comunicación, los tachó de revoltosos. Vaya sorpresa para nuestra Guatemala.
Formas de protesta hay muchas. Las marchas campesinas son burladas con mesas de diálogo, los plantones son de media hora y si llegan 20 personas tenemos éxito, pero aún así las seguimos idealizando. La protesta violenta (si violenta se le puede llamar a unas bombas molotov que tienen enfrente a los antimotines) es la menos válida, de acuerdo. Pero no fue en este caso la primera acción que tomaron los estudiantes de las normales. La inconformidad y la falta de apoyo eficaz de otros sectores de la sociedad con experiencia e involucrados en las reformas académicas, abrió el espacio para que grupos –los menos afortunados– de la USAC se les adelantaran a los estudiantes. Sin embargo tampoco fue la primera acción de la Universidad de San Carlos. Antes hubo también apoyo de estudiantes universitarios que están de acuerdo con el diálogo y con conocer el por qué del descontento normalista. Antes hubo participaciones legítimamente ciudadanas (y humanas), que nunca fueron tomadas en cuenta. ¿Qué pasa cuando no se quiere escuchar la palabra y la voz? Se grita.
Cincuenta años han pasado desde las Jornadas de Marzo y Abril de 1962. Celebramos el espíritu estudiantil que las animó, cuando estudiantes de nivel medio vivían situaciones similares a las que los chilenos, mexicanos y españoles viven hoy. Pero cuando, como discutimos con Liza Noriega de Brújula, nos toca tener a los normalistas en Guatemala, pidiendo que se revise la propuesta, que se escuche qué piensan, nuestra sociedad conservadora, culturalmente autoritaria, se va por el camino simple y pre-juzga. Sentencia y se cierra. Alude a la falta de propuestas y a la falta de organización, y no recuerda que los jóvenes del siglo XXI en Guatemala no tienen una historia reciente de organización juvenil y estudiantil, y esa es la herencia de la generación anterior también desarticulada por un Estado intolerante, repelente a todo tipo de “desorden”.
De nuevo, en lo más profundo de este proceso, está en cuestión la democracia que queremos construir y la democracia que defendemos. Una democracia que obliga a cualquier cambio (aún a todas luces necesario) sin escuchar atentamente y llegar a explicar, informar y consensuar o una democracia impositiva, violenta, y que solo le importa el fin y no los medios. La democracia lejos está de ser un fin, porque no es más que el medio para encontrar maneras más justas, dignas, tolerantes de vivir en sociedad.
Los normalistas nos hacen despertar. A la mejor manera de jóvenes estudiantes, nos cuestionan nuestra “madurez política”, porque nadie está libre de errores en política. Espero que cuando les pregunten qué son, sepan que se ganaron la respuesta: “Normalistas, a mucha honra”.
P.D.: Lástima que los normalistas no llegaron al parque central con sus guardaespaldas y sus camisas blancas, sus peticiones de renuncia y las pantallas gigantes para conectar la computadora, como en 2010. Tal vez así los hubieran escuchado y celebrado su iniciativa. ¿Les habrá faltado el celular con plan de redes?
Guatemalteca desde 1987. Bibliófila. Con estudios en Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Landívar. Trabaja en la actualidad en la Dirección de Incidencia Pública de la URL. Miembro del Grupo Intergeneracional.
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Comentarios
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Les falló el tipo de celular,
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Les falló el tipo de celular, el color de la camisa, el nombre de la institución educativa que los forma y otros cuantos elementos que legitimen su pertenencia ciudadana para tener derecho a ocupar las calles. La democracia se construye en pequeños espacios a los que se accede con credenciales de color de piel, apellido y dinero; todos los demás son sub-habitantes sin derecho a decir, menos a gritar…
La perspectiva histórica de
Puntos: 0
La perspectiva histórica de tu análisis es un oasis en el desierto sobre lo escrito hasta ahora sobre este asunto. Y complementa oportunamente lo escrito por Alejandro Flores la semana pasada. Valdría la pena, me parece, ahondar reflexivamente en ese medir con la misma vara las protestas que emanan de circunstancias dispares y no analizarlas desde sus matices específicos. Creo que la simplificación en el análisis termina caricaturizando una realidad que merece ser analizada a fondo y desde la realidad de sus actores no desde la realidad de quien escribe.
Felicitaciones , me gusto su
Puntos: 1
Felicitaciones , me gusto su análisis, es lamentable que el ministerio este impulsando un cambio en la carrera que no es consecuente con la realidad económica del mismo ministerio y de la población que necesita de las escuelas normales del estado, los cambios que propone el ministerio a la carrera únicamente incrementaran la brecha social del país con una de las desigualdades mas grandes del mundo.
La profesionalización del magisterio es necesaria y su accesibilidad debe ser gtatuita y de libre elección para quienes hagan carrera en la docencia .
Sus argumentos para defender
Puntos: 1
Sus argumentos para defender la causa de los estudiantes, son correctos.
No así la justificación de la violencia, pasada o presente.
Los actos violentos no representan las reivindicaciones legítimas de los oprimidos; al contrario favorecen los intereses de los opresores.
Gracias por sus
Puntos: 2
Gracias por sus comentarios!
Estoy de acuerdo con usted Domingo. Sin embargo comprendo la reacción de los sancarlistas de responder violentamente. Aunque no es válida, es la que se nos enseña y tal vez es a la que se obliga cuando se cierran las posibilidades de hablar decentemente y se sacan a la calle a los hombres de negro. Creo que el apoyo social y masivo a estas muestras pacificas de protesta seria una solución para no dejar que los chavos se armen. Pero no existe. Se les deja solos. Y se toma el camino mas fácil.
Comparto el comentario de arriba y de JC: cuando dejaremos de tener ciudadanos de diferentes categorías?
Un abrazo
Siempre hay que buscar las
Puntos: 1
Siempre hay que buscar las vías de la resistencia pacífica, lamentablemente la violencia solo genera mas violencia. Deben existir formas de resistencia en las que se pueda hacer frente a la reacción desmesurada de las autoridades, debe existir una vía alterna a la violencia, por eso es lo que debemos de luchar, por que el cambio se realice de una forma distinta a las del pasado, poner en practica las enseñanzas de la historia y no repetir los mismos errores.
Gracias por defender siempre las causas justas Gaby!!
Hermosa columna Gabriela,
Puntos: 0
Hermosa columna Gabriela, siempre adelante.
¡Exacto Gabriela, justamente!
Puntos: 0
¡Exacto Gabriela, justamente! El párrafo de su artículo que copio abajo es justamente lo que ha sucedido. Una generación anterior desarticulada consecuencia de un Estado intolerante donde la sentencia es a priori.
Transcribo:
<>.
Felicitaciones. Mis respetos para usted.
Juan J. Guerrero P.
¡Exacto Gabriela, justamente!
Puntos: 4
¡Exacto Gabriela, justamente! El párrafo de su artículo que copio abajo es justamente lo que ha sucedido. Una generación anterior desarticulada consecuencia de un Estado intolerante donde la sentencia es a priori.
Transcribo:
<>.
Felicitaciones. Mis respetos para usted.
Juan J. Guerrero P.
¿Qué sucede? Intentaré
Puntos: -6
¿Qué sucede? Intentaré nuevamente, el párrafo que transcribo es:
Pero cuando, como discutimos con Liza Noriega de Brújula, nos toca tener a los normalistas en Guatemala, pidiendo que se revise la propuesta, que se escuche qué piensan, nuestra sociedad conservadora, culturalmente autoritaria, se va por el camino simple y pre-juzga. Sentencia y se cierra. Alude a la falta de propuestas y a la falta de organización, y no recuerda que los jóvenes del siglo XXI en Guatemala no tienen una historia reciente de organización juvenil y estudiantil, y esa es la herencia de la generación anterior también desarticulada por un Estado intolerante, repelente a todo tipo de “desorden”.
Camila Vallejo, lider del
Puntos: -2
Camila Vallejo, lider del movimiento estudiantil latinoamericano, en su visita a Mexico expreso:
“La juventud, con su ímpetu, con su capacidad crítica de ver la realidad, tiene mucho que aportar en este proceso, pero no va a estar sola, no es una lucha sectaria ni generacional, es una lucha intergeneracional, lucha de todo un pueblo que tiene que ponerse a disposición de transformar la educación para transformar la sociedad”. Mencionó.
“Los jóvenes y los estudiantes tenemos que decir: hemos llegado y estaremos peleando hasta el fin en conjunto con los compañeros, con las trabajadoras, con los obreros, con las mujeres y con distintos movimientos para lograr recuperar ese futuro que nos han arrebatado. Nos enfrentamos a todos los poderes a nivel mundial. Nos afecta a los estudiantes, a la juventud chilena, a la juventud mexicana, a la juventud latinoamericana, a la europea, a la estadounidense. A todos los pueblos nos afecta un modelo que se basa en generar rentabilidad privada, que se basa en lucrar con nuestros derechos, que se basa en reprimirnos y profundizar nuestras desigualdades. Por eso es importante entender que esto es una lucha unitaria, que tenemos un horizonte común de transformación que es necesario, que es legítimo, que es justo, y que por sobre todas las cosas es posible”.
Yo fui estudiante normalista
Puntos: 3
Yo fui estudiante normalista hace muchos años, cuando la ministra Ma. Luisa Beltranena decia "negociar" nos citaban en un lugar y hombres armados llegaban a amenazarnos, nunca nos escucharon, nos hablaban en forma burlona, claro nunca salió en los medios.. Orgullosamente dos de los jóvenes que en ese tiempo fueron llamados revoltosos, ahora son empresarios y exitosos abogados distinguidos por ética intachable. Su formación fue muy buena, han sido becados internacionales. Que las normales no son buenas es mentira, pero aquí el maestro no es valorado desde que estudia.
Un día nublado y gris, frió
Puntos: 0
Un día nublado y gris, frió triste hasta cierto punto depresivo, pero depende de uno ver algo positivo, pero cuando la gente cierra los ojos y no busca ese rayo de luz que pueda hacerles sonreír se vuelven apáticas, amargadas y cerradas de mente. Increíble que esto sea un mal contagioso cuando vemos para todos lados y no encontramos algo que cambie la realidad de nuestro país.
Cada vez que veo la actitud de los compañeros normalistas me hace recordar mi época de estudiante, me hace preguntar valdrá la pena, si la gente no quiere ver lo que sucede, los medios de comunicación han polarizado la información, manipulan la opinión usando imágenes para desacreditarlos, tal y como nos sucedió en las manifestaciones de décadas atrás, con la diferencia que la sociedad aun tenia conciencia de la realidad del país.
Me asusta recordar eso y compararlo con la actualidad, donde fuimos abusados física y mentalmente por nuestro captores esos que supuestamente nos debían proteger, los medios nos pintaban como criminales y en nuestra mente debía mantenerse la imagen de un amigo que daba su ultimo aliento, entre lagrimas y despedidas a su familia, tratando de negar que su sacrificio fuera en vano, lo cual ahora esta demostrado.
Fuimos utilizados como mártires de una sociedad que olvida y trata de borrar que en el país si no gritas te ahogas, de un país donde haces algo fuera de los regímenes establecidos por la sociedad y el gobierno eres peor que un delincuente.
Al leer esta columna me hace respirar y ver ese pequeño rayo de luz que necesitaba para volver a sentir de nuevo que no estamos abandonados, adelante compañeros normalistas, no es una lucha es solo la solicitud de sus derechos, propios y de quienes seguirán el camino de la educación, han tratado de decir que no les afectara y que afectara a los que sigan la carrera, no caigan en el egoísmo que promueven, juego al cuan han caído los presente maestros al no apoyarles. No caigan en el juego de poder del ministerio de educación, gobernación y el mismo presidente, ahora hay miles de ejemplos de demostrar que no son delincuentes. Adelante y no olviden que les apoyamos.
No le agregarìa ni un punto
Puntos: 3
No le agregarìa ni un punto ni una coma, ¡bien dicho! Gabriela
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