
No todo el que manifiesta tiene razón, pero todos tienen razones
En Guatemala, los cambios en el último cuarto de siglo han sido dramáticos, pero tendemos a ignorarlos por haber pasado tan cerca de nosotros.
Cuando Pérez Molina ordenó el estado de sitio en Santa Cruz Barillas, fue automático calificarlo con términos que recordaban los desmanes militares de la década de los ochenta. Sin embargo, toda la operación, las críticas y su desenlace a regañadientes ocurrieron a plena luz, en un ruidoso ambiente de medios de comunicación –públicos y de redes sociales y blogs– que distaba muchísimo del silencio profundo de apenas hace 30 años.
Poco por la TV, algo en la prensa impresa y mucho en la calle y en los medios digitales, es esta abierta y entusiasta cacofonía de voces a favor y en contra, la “música de la democracia” de Cerezo, uno de los más notables progresos que podemos no apreciar lo suficiente. Tanto, que exige examinar con cuidado sus implicaciones y las responsabilidades que impone.
Los primeros cinco meses del régimen de Pérez Molina han dado bastantes ejemplos de manifestaciones dispares: la marcha de los campesinos por el derecho a la tierra, las pintas en la Sexta Avenida, los repudios del CACIF a las iniciativas de desarrollo rural integral, la turba enojada que se vuelca sobre un destacamento militar, la bulla –pro y en contra– por la crítica a la campaña “Guatemorfosis”, el ascenso al Volcán de Agua y las manifestaciones de los estudiantes de magisterio, todos son ejemplos de una creciente cultura de expresión pública.
Esto no significa que todas las posiciones tengan razón. Personalmente pienso que el CACIF está viviendo en la Edad Media en materia de acceso a la tierra, y que manchar la Sexta Avenida deja peor parado a quien lo hace que aquello que critica. Los jóvenes de las escuelas normales magisteriales, al resistir la profesionalización docente, ilustran más su ignorancia sobre sus reales opciones laborales, que una reivindicación justa.
Sin embargo, la mejor forma que tenemos para justipreciar nuestras variadas y contradictorias posiciones, para cuestionar aquello en que disentimos y buscar adeptos a nuestras causas, es a través de un mercado abierto de ideas. El problema no está en el error, sino en su persistencia incuestionada. Estriba en ello, primero, la responsabilidad de quienes dirigen, editan y regulan los medios de comunicación. Entre la prensa escrita, al menos elPeriódico parece haber aceptado el reto que plantea inocentemente Plaza Pública, al mejorar su periodismo investigativo. Pero otros diarios siguen aún con estándares más propios de 1912 que de 2012. Otro tanto puede decirse, con creces y preocupación urgente, sobre la insulsa mediocridad de la TV monopólica.
En el ámbito social, en la educación y en las relaciones interpersonales tenemos aún un reto enorme. Los estudiantes en la primaria y en la secundaria necesitan más oportunidades para aprender a debatir, no solo para ser obedientes. “¿Te gustan más los perros o los gatos? ¿Por qué?” Un ejercicio simple con que podría desencadenarse a los siete años la carrera de un parlamentario. Entre adultos debemos esforzarnos por señalar y desterrar las críticas ad hóminem. Debemos quitar la estúpida pregunta “¿que ha hecho usted?” como prerrequisito para el cuestionamiento, como si la imaginación no nos dejara pensar aquello que no hemos hecho. Otro tanto vale para el silencio a gritos impuesto sobre el que se atreve a criticar un ícono.
Se engaña quien crea que los problemas se podrán manejar y resolver mediante tratos de corrillos. Les guste o no a los poderes tradicionales, en una sociedad masificada vender licencias de recursos naturales, transar cobertura mediática y cuotas de poder político a espaldas del público da resultados cada vez menos duraderos. Bien lo sabrá el CACIF, otrora con derecho preferente de acceso a los medios, y ahora con una visibilidad en franco deterioro.
Nuestra sociedad necesita voces. Voces que se atrevan a disentir, pero a las que por igual debamos exigir razones. Aquí no puede mandar el “porque lo digo yo”, sino la búsqueda sistemática del máximo bien para el mayor número, las razones explicadas, el respeto al derecho de manifestación, el trato justo, y el aprecio a la voz de las minorías en medio de una democracia de mayorías.
Félix Alvarado empezó como médico, pasó por consultor y empresario, y ahora es asesor y gerente de proyectos en educación y salud. Si le alcanza la vida, todavía será otra cosa. Cuando puede, intenta tomar fotos y escribir. Le falta paciencia con la gente que no se equivoca, y le quita el sueño el "cómo" del cambio social.
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Comentarios
Excelente artìculo que
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Excelente artìculo que proviene de una mente analìtica, privilegiada y observadora. Totalmente de acuerdo. Hoy se protesta de muchas formas y por todo. Pero deberìamos seguir el ejemplo de los Chilenos en el caso de la educaciòn. Protestar pùblicamente por pedir mejoras para la consecuciòn de carreras y oportunidades de empleo. Aquì preferimos holgar por todo e interrumpir el trànsito y hasta afectar vidas humanas que viajan en condiciones de enfermedad en ambulancias que se topan con bloqueos. Ciertamente la libertad de expresiòn es algo que la juventud no valora pero que como bien se comenta, se iniciò en tiempo del compa "Nicho", quizàs su ùnico logro en su gestiòn.
La tendencia típica es seguir
Puntos: 0
La tendencia típica es seguir como perros y gatos; la inercia, la herencia de la guerra, heridas y rencores que no han sanado. Seguimos todavía en la etapa del desahogo, el insulto agresivo, la amenaza... como queriendo demostrar que en Guate, tenemos muy hembras y muy machos, y muy patriotas.
El problema es que ya van casi 25 años de proceso democrático; los avances son muy pocos y la interacción entre ciudadanos se ha
deteriorado hasta niveles inimaginables de indiferencia, crueldad y deshumanización.
Necesitamos urgentemente salir de la confrontación y pasar a la colaboración, hay grandes desafíos esperándonos; hay cientos de miles de conciudadanos esperando ayuda, para iniciar la salida de un infierno que no crearon, pero del cual, les toca la peor parte.
Es de aplaudir su columna,
Puntos: 0
Es de aplaudir su columna, pense que seria uno mas del grupo que defiende al cacif, como dije una vez mas si alguien se levanta y grita no es por locura, como dicen algunos que ahora hasta de terrorismo tachan cualquier alzamiento o conato de manifestación. Lo de las pintas tiene razón es cosa del pasado, pero uno de los que realizaba pintas tenia un comentario acertado al ser entrevistado por un canal del monopolio, por que la nota iba sobre ellos y no lo que en realidad significaba la actividad, pero al hacer las pintas tenían la culpa si su accionar hubiera sido otro estos medios no hubieran desviado la vista. Ahora con lo de los estudiantes de magisterio hay que ser muy torpe para ampliar la carrera a 5 años como pretende el ministerio de educación yo no e logrado terminar mi carrera universitaria por dedicarme a trabajar para poder sobrevivir, por que esta es nuestra realidad, ahora darle estudio a un hijo es un lujo pero ampliar 2 o 3 años mas una carrera pre universitaria es un atentado a la población, lo que dejaría esta carrera en manos de los pudientes volviendo así la educación a manos de un grupo, no es que sean irracionales en todo, para quienes se van a lugares privados esto no es malo.
Ahora con lo que muchos critican siempre de por que manifiestan, entiendo el malestar de mucho, pero como digo siempre yo como peatón debo bajarme del auto bus donde sea caminar y presentarme si o si a mi empleo, sabiendo que por llegar tarde me descontaran, mientras que los que han tenido la posibilidad de darse un lujo y conseguir mas de alguna cosa, se sienten ofendidos esto se da por que están ideologizados por lo que presentan estos grandes grupos que se siente con derecho ante toda la población por solo el echo de poder dar un empleo, pero para quienes hemos perdido los empleos o no trabajamos para estas empresas el sobrevivir es nuestro lujo y no es que queramos ser lastre de la sociedad como exponen, no se busca caridad si no igualdad de oportunidad, un par de décadas atrás las manifestaciones eran por la mismas y peores situaciones, aunque también eran criminalizadas, eran apoyadas por la población capitalina que en si es la que ahora se siente la mas dañada.
Si uno comenta o cuestiona
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Si uno comenta o cuestiona algo se le viene abalancha de borregos alineados con el sistema actual o status quo, donde hay gente que dice que prefiere gobiernos de industriales aunque sean corruptos por que dicen que dan trabajo, eso es como decir metanle zancadilla a otros mientras no me afecte a mi, postura egoista por donde se le mire, pero esos casos abundan Don Felix, y la gente dice SI al sistema sin cuestionarlo y rechazarlo y piensan que subiendo volcanes puede cambiar las cosas u otras actividades con poco sentido, pero ahi van como rebaño gregario, a donde va la corriente como los peces muertos, si todavia hay quienes que creen que algun gobierno compondra las cosas, porque no saben nada de como se maneja la politica nacional con influencia de la politica internacional.
Felicitaciones. 90/95% de
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Felicitaciones. 90/95% de acuerdo.
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