
Los Descalzos y las Bombas
Este jueves, el cielo estaba azul como si fuera de fin de año y el sol pegaba pleno sobre las pequeñas nubes dispuestas como un rebaño muy manso. La ciudad parece tan pacífica con esa luz, como si en ella no ocurriera ninguna tragedia. Así la íbamos dejando, transitando libres por los carriles de salida, mientras los de entrada a la ciudad estaban saturados de autos que caminaban lento.
Viendo la fila infinita de vehículos, recordé al hombre que encontré el miércoles por la mañana, mientras salía a caminar antes de ir a la oficina. Era más o menos la misma hora y aprovechaba que recién había llovido. En mi condominio hay muchos árboles, entre ellos cipreses que llenan el sitio con su olor. Lo disfrutaba mucho. En la fila de vehículos que se formó para salir de casa, descubrí al hombre, mirándome fijo a través de la ventana abierta.
Usaba gafas, llevaba la camisa blanca inmaculada anudada con la corbata. Recostó la cabeza contra el apoyador del asiento, como si fuera un cuerpo yaciente. Eso fue lo que me impresionó. Debo haber representado para él algo que no tenía: un poco de holgura, de libertad. Por eso la cara de vencido mientras me miraba caminar lejos del tráfico. Es demasiado temprano para admitir una derrota, ni siquiera has llegado a la oficina para ahogarte en el café, pensé.
No quise llegar a ser nunca ese hombre. Menos ese día, cuando de nuevo la ciudad se fue quedando lejos, con los primeros grandes llanos y cerros. Con el primer cielo cubriendo las cosechas. En la autopista hacia el mar.
Me entretenía escuchando algunos discos en el reproductor, con los cascos puestos. Llevaba una colección de Satié. Siempre me hizo pensar en el mar. En algo muy profundo y delicado, como la espuma desvaneciéndose entre los infinitos granos multicolor de la arena. Funcionaba de maravilla, hacerlo sonar mientras atravesábamos los cultivos de caña y el sol nos tomaba del todo, pleno y radiante.
Atravesamos los primeros pueblos y llegamos a la orilla del canal de Chiquimulilla. Como ha llovido, el caudal estaba ancho y lo suponía hondo. Subimos el vehículo en una barcaza improvisada, al que elegantemente han nombrado ferry.
El tránsito fue lento. Flotábamos en un río de agua achocolatada, que me hizo recordar las descripciones de Mutis en su Maqroll. Ahí ya todo era silencio. El aire era dulce y tibio. Hacía mucho calor. Parecía como si acabásemos de desembarcar en una isla. Quizá en realidad lo sea.
El camino del otro lado, cuando bajamos el auto del ferry, era una línea de concreto que se convirtió en un trazo de polvo y piedras, que atravesaba pantanos en ambos lados de la vía.Parecía como si hubiésemos retrocedido en el tiempo, junto con la distancia.
Nos encontrábamos poca gente en el camino. Quizá alguno en bicicleta. Otros saliendo de las pocas casas que vimos, para mirar cómo pasaba el vehículo, con cierta desconfianza, como si algo malo viniera con el ruido.
Debe ser así. En esa paz de las aguas mansas reposando entre la vegetación, el equilibrio se rompe muy fácil. Ya sólo bastaba con mirar a las garzas levantar el vuelo cuando escuchaban el ruido del auto sobre el camino.
Saqué algunas fotos con el celular. Es difícil dar crédito de estos rincones del país. Esta nación laberinto, llena de reproducciones imposibles. Como este camino, que cualquiera diría está incluido en el boom latinoamericano, con exactitud, digamos, como uno de los caminos hacia una Santa María de Onetti y a mí eso me hace sucumbir de la emoción.
Al llegar a la aldea, nos ubicamos pronto. Encontramos a la persona que buscábamos. La entrevistamos en su casa, un terreno arbolado, con cinco o seis chozas que servían como habitaciones dispersas. La brisa hacía sonar el follaje, que componía la sinfonía bucólica con el cacareo de las gallinas sueltas. La luz apenas alcanzaba a tocar el suelo de tierra desnuda, y aún así todos sudábamos.
El hombre resultó ser muy amable y colaborador. Nos ayudó en todo lo que necesitábamos y luego salió a despedirnos. Era ya un anciano. Nos presentó a su familia: su esposa, una hija y su nieto, un niño muy guapo que andaba por ahí empujando una carreta fabricada con tablas y rondanas a modo de ruedas.
Todos eran de pocas palabras. Pareciera como si se mezclaran con el ambiente, tan abrumadoramente hermoso que regala la humildad del silencio, de la parquedad del discurso y la amplitud en la sonrisa.
Al subir al auto, me saludaron dos hombres a caballo. Al lado había un enorme campo con cosechas. Hacía ya un calor que parecía querer fundirnos con el pantano, así que nos apresuramos a llegar al siguiente punto que visitaríamos: unas oficinas gubernamentales donde tendrían que darnos alguna información.
Llegamos pronto y todo fue un éxito. Eran cerca de las tres de la tarde y podíamos volver a la ciudad. Tomamos el camino de vuelta por entre el polvo y los enormes pantanos, por el ferry y la autopista atravesando astilleros repletos de barcos oxidados con nombres de vecinos. Por entre la caña y los tráileres llevando cargas enormes desde la portuaria, hasta subir por la montaña y mirar los volcanes y los cafetales. Hasta llegar a las intrincadas formas de los condominios, las bodegas, las fábricas y las casas de lámina. Lo abigarrado de la ciudad.
Ahí nos esperaba el tránsito, que fue lento y tedioso hasta llegar de nuevo a la oficina y prepararme para salir. Un día desconectado de todo. Como si fuese posible el viaje interplanetario.
Llegué a casa a eso de las seis. Esa noche, Alfaguara presentaba una antología de narrativa guatemalteca que incluye uno de mis cuentos y fui a la presentación. A encontrar amigos y conversaciones que me alegran. A recordar por qué sigo viviendo en esta ciudad.
La mañana siguiente me puse al día en las noticias. Las protestas estudiantiles y la represión de la policía. Las capturas de los supuestos violadores de la Roosevelt. Jugaba la selección. Y carajo, una foto de Facebook de un tipo encapuchado como verdugo, fabricando una bomba molotov, mientras el comentario al pie de quien la posteó incitaba diciendo que era la hora de rescatar los manuales para hacer explosivos.
Luego en las noticias, me encontré otra foto muy parecida, de otros tipos, supuestamente estudiantes universitarios, preparando más bombas molotov para esparcirlas en la manifestación. Sólo que esta, fuera de estar en el Facebook, era de la agencia EFE, es decir, le había dado la vuelta al mundo.
Es algo que incomoda. Primero porque esta gente, enarbola el discurso de la defensa del pobre y el que ha sufrido trato desigual. El discurso de la gente que busca un mejor país, libre de diferencias y lleno de paz. Pero vaya forma la de buscar la paz: parecemos una jauría de perros que para acabar con la rabia se muerden entre sí.
Volvemos a lo mismo: no se puede justificar la violencia de ningún bando, porque entonces admitiríamos al asesino en la sensatez. Ese discurso de la rabia lo único que hace es polarizar y suficiente tenemos con este océano viscoso de sangre coagulada que nos dejó la guerra, aislados todos, como para seguir llenándolo con más líquido.
A qué voy: es innegable la necesidad de la transformación de nuestra forma de vida, de nuestra incesante negación de los derechos humanos más básicos. Y esa transformación no se da, precisamente porque los que pueden hacerlo con mayor libertad, es decir, la gente que tiene las necesidades básicas satisfechas, no se logra conectar con la gente que vive en la miseria. Y estos símbolos, el de un violento lanzando bombas, tiene parte de la culpa. Porque el día en que sea popular intentar matarnos, ese día podemos apagar todo e irnos.
Y no es una necedad creer en la razón más que en la fuerza. Es la única posibilidad de bajarnos de una vez por todas de este carrusel patético al que nos subimos, donde damos vuelta una y otra vez, rodeando la miseria con la misma música y la misma velocidad, la de la tortura.
No entiendo cómo hemos dejado pasar las lecciones valiosas que nos han dado tan solo este año. Como la Marcha Campesina. Habrá que entender las diferencias y señalarlas: mientras esta gente con acceso a la educación superior se divierte lanzando y preparando bombas, los descalzos caminaron cientos de kilómetros en silencio buscando que se les atienda y esa sí que es una revolución.
Y hacer algo contrario a ello, es también ignorarlos, aunque se sostenga que se lanzan bombas en apoyo a su lucha. Hasta indignante resulta nombrarlos mientras se sostiene un arma, o se vocifera.
Luego se sorprenden que hayan llamado terroristas a los campesinos de la marcha. Vaya que estaban lejos de serlo, eran todo lo contrario. Pero el de las bombas dice representarlos, a su silencio, a su entereza, su serenidad, su determinación, mientras produce un discurso de odio, buscando hacer un país en paz
Está claro que el nuevo frente es contra la insensatez. Esa debe ser nuestra primera gran lucha. Aprender a dejar de tirar la primera o la segunda o la décima piedra y sentarnos a hablar, con la paz de las aguas en los mangles, llenos de vida, con la fluidez de nuestros anchos ríos, hablar, decirlo todo, sin tener que esquivar balas o el fuego embotellado.
Tomar con humildad la lección de nuestros hermanos descalzos y de una vez por todas, volver a ser humanos y no unas bestias rabiosas.
Julio Roberto Prado. Guatemala, 1979. Tengo una pasión sostenida por la literatura y el derecho. Trabajo en lo segundo, porque las leyes me parecen una suerte de ficción. Trabajo desde el 2001 en el Ministerio Público. He investigado delitos sexuales cometidos contra niños, niñas y adolescentes. Formé parte de la Fiscalía Contra el Crimen Organizado, donde hice nuevos amigos. Tipos rudos, les diré. A partir de febrero del 2011, investigo Trata de Personas en una unidad recién formada por CICIG. Fanático de la plataforma blogger, también he publicado dos libros: rockstar! (Ed. Catafixia) y Satanás Cabalga mi Alma (Ed. Cultura). Siempre estoy escribiendo, incluso hasta cuando parece que bailo o que tiemblo y estas crónicas son las fotos polaroid que lo prueban.
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Comentarios
Tu post está escrito en una
Puntos: 2
Tu post está escrito en una narrativa genial, como siempre, con unas descripciones geniales que dejan sentir tanto la humedad como el calor y la tranquilidad del paisaje. Sin embargo, esta vez no estoy de acuerdo con el contenido.
En aras de apoyar la resistencia pacífica, dejas a un lado todo el conflicto interno que ha tenido la San Carlos con su asociación violenta, la AEU, con la que muchos ya no se sienten identificados. Por eso hay otras asociaciones paralelas y por eso se efectuó este año la Huelga Alternativa. Que ellos apoyen de forma violenta las peticiones justas de los normalistas (estas peticiones también las dejas a un lado) no quiere decir que sean los únicos que la apoyan.
Decir por lo tanto "esta gente, enarbola el discurso de la defensa del pobre y el que ha sufrido trato desigual" es una simplificación, tomando en cuenta, por una parte, que AEU ha sido cuestionada tanto por EPA como por los organizadores de la huelga alternativa, precisamente porque ya no representan a los estudiantes, ni los ideales de la USAC. Por otra, porque la AEU tiene elementos de partidos políticos (UCN, PP, etc) como el que salió hace unos días en la portada del DCA, en una foto totalmente fuera de contexto y que viene de esta noticia, de cuando fue candidato a diputado de la UCN: http://www.elperiodico.com.gt/es/20110714/pais/198138. Lo cual nos demuestra que no existe "esta gente", no existe "esa gente de izquierda" o "izquierdosos" como muchos (no tú) suelen poner como sinónimo de sancarlista o de AEU. La cuestión es mucho más compleja.
Con esto no quiero defender nada, ni polarizar dentro de la consabida dicotomía derecha-izquierda o buenos y malos o violentos y mansos. Soy pacifista y, como tú, también apoyo el diálogo y las soluciones pacíficas. Sin embargo estoy muy en desacuerdo con la forma en que se está manejando la información en los medios, utilizando la protesta de AEU para desprestigiar la protesta de los normalistas, sin tomar en cuenta el apoyo pacífico que les han dado otros grupos como las organizaciones feministas, las organizaciones de derechos humanos y las organizaciones indígenas (quienes han protestado con comunidados de prensa, cartas y columnas), y dejando a un lado el contenido de la protesta y el problema de la privatización de la educación.
Por cierto, qué bonitas fotos las que tomaste en el viaje. ¿Viste en Santa María la estatua de su fundador?
Con esta gente me referí a
Puntos: 10
Con esta gente me referí a los violentos que protestan de esa manera. Jamás dije grupo alguno, como la AEU. Dudo incluso que esta gente asista a clases o forme parte de la Universidad. Tampoco dije de izquierda o izquierdoso. No encontrarás esas etiquetas en el texto por más que se relea. Eso sí, habrá que leer lo que pusieron en la foto los que preparan las bombas molotov y veras que esa gente sí que enarbola ese discurso.
No vi la estatua, afortunadamente, de ningún Brausen. Sólo naturaleza y paz. Gracias por los comentarios acerca de la narrativa.
Un abrazo.
Tienes razón, no fusite tú
Puntos: 2
Tienes razón, no fusite tú sino fui yo la que dije AEU, basada en las noticias que han publicado. Y en eso también tienes razón, en cuanto a que la cosa es más compleja porque ni siquiera sabemos quiénes son. Hoy salió un comunicado en albedrío, que no sé si aclara o confunde, pero que da a entender que no hay un solo movimiento estudiantil, que hay un grupo que está intentando hacer protesta pacífica, que es precisamente mi punto.
http://www.albedrio.org/htm/otrosdocs/comunicados/euc-001.html
En mi comentario puse entre paréntesis "no tú" cuando dije que muchos hacían un sinónimo de izquierda o izquierdosos con USAC y AEU. Me refería a algunos comentarios que se leen en PzP y otros medios, y no a este texto.
En fin, mi punto era resaltar que también en esta protesta hay mucha gente que está protestando de forma pacífica, haciendo uso de su derecho de manifestarse, y que hay que cuidar que sea eso lo que resalte, para que no perdamos de vista los contenidos por centrarnos en las formas.
Un abrazo para ti también, y bueno, esta discusión es también parte del diálogo.
Excelente. Yo también estoy
Puntos: 14
Excelente. Yo también estoy en contra de discurso de odio y violencia, aunque sea de parte de los oprimidos o más bien, de quienes dicen representarlos. No llegamos a nada reproduciendo discursos y acciones diseñados para dañar física y psíquicamente a nuestros compatriotas. Como ejemplo, ver que firme y de larga repercusión fueron los triunfos de los movimientos liderados por Mandela, Ghandi, y Martin Luther king, Jr., y no recurrieron nunca a la violencia.
Gracias Trudy. Yo también
Puntos: 5
Gracias Trudy. Yo también creo en esas revoluciones y además de los ejemplos que has citado, creo que la Marcha Campesina fue uno enorme, rotundo y cercano. Un abrazo y feliz semana.
Quien sostiene la primer
Puntos: 2
Quien sostiene la primer arma, pierde.
En el clavo como siempre mi estimado, gracias por este y todos los textos.
Saludos.
Saludos Wiliam. Sé que vos
Puntos: 2
Saludos Wiliam. Sé que vos también tenés fe en el diálogo y me alegra muchísimo.
La violencia como recurso
Puntos: 5
La violencia como recurso para hacerse escuchar y notar, aunque no la comparto, se vé que es útil y funciona; muchos estudiantes idealistas arriesgan su pellejo en ello, no por ser huevones, hay muchos buenos estudiantes (inteligencia nata) y hay muchos "remachones" y "culebras" que no salen ni trabajando de auxiliares o metidos en política partidista otros sí, cuando estudié (allá en el lejano 88) nos visitaban los muchachos salvadoreños y los nicas adolescentes muy conscientes de su papel para cambios, a los líderes los perseguían y los mataban y eso daba ánimo para imitarlos, llegó el 90 con la paz negociada y arzú pudriendo todo, entonces a los líderes los compraban (se les pega o se les paga) y eso acabó con todo; los problemas de violencia se podrían apagar sin antimotines y no daría para más ya que no habría justificaciones para ella; sin embargo el efecto colateral positivo de las críticas y apoyo a la manifestación en las redes sociales FINALMENTE mano aguada capturó 11 supuestos violadores (que esperemos no sean chivos expiatorios) ....sí funcionó, ojalá pongan un tipo inteligente para asesorar a mano aguada para que no siga ignorando o lanzando cortinas de humo mientras siguen saqueando el estado con sobrevaloraciones de todo tipo. Por cierto, estudié con beca deportiva (karate), no pertenecí a AEI salvo como miembro por pertenecer a la facultad.
La violencia como recurso
Puntos: 1
La violencia como recurso para hacerse escuchar y notar es útil ¿para qué cosa? Digo, el día que aceptemos que la verdad se impone a golpes, estamos perdidos. No creo que el problema de violencia sea de un grupo determinado, como una Asociación de estudiantes. El problema es que está en todas partes, incluso entre quienes promueven un discurso de paz. Así que ahí está la incongruencia que señalo, más que denunciar una etiqueta. Gracias por el comentario Sergio, saludos y feliz semana.
Es innegable que en nuestro
Puntos: 0
Es innegable que en nuestro país hay una clase privilegiada, tan privilegiada, parece casi obsceno tantos contrastes: porque hay estudiantes de universidades, tanto públicas como privadas, que van a perder el tiempo a las aulas -en muchas ocasiones no entrando a ellas-, dilapidando la oportunidad que la vida otorga.
¡Hasta pronto!
Saludos Robo. Gracias por el
Puntos: 0
Saludos Robo. Gracias por el comentario.
Me quedo pensativo, es
Puntos: 6
Me quedo pensativo, es difícil no hacerlo al terminar de leer tus líneas, intento llegar a algunas conclusiónes.
Desde luego que la violencia descalifica absolutamente a cualquiera que la enarbole. De necesaria no tiene nada sino, como decís, es la negación de la razón. Yo apuesto por la razón.
Lo de la marcha campesina sin lugar a dudas ha sido un hito paradigmático, intento que mi comentario no quede como justificación, pero las negociaciones, las mesas de diálogo establecidas a raíz de su arribo a la ciudad, están a punto de romperse. Y no es intransigencia de los campesinos. Nunca lo ha sido. Entonces, ¿qué hacemos? De igual manera, lo de los normalistas se salió de control precisamente porque los funcionarios hacen oídos sordos. Y eso no puede ser.
El punto es que eso irremediablemente le pone presión a una situación ya de por sí tensa. Terreno fértil para los radicales y con agendas muy particulares. Desde los manuales de bombas hasta los manuales de descalificación que han incluído su término de moda: "terroristas".
Al final, es la misma pregunta: ¿Tan difícil es sentarnos a hablar y buscar soluciones que beneficien a la mayoría? Y creo, que los primeros que deberían responder a esa pregunta, son nuestros gobernantes y funcionarios. Digo, en lugar de hacer oídos sordos y dar órdenes de lanzar las bombas. O de simplemente darle largas, a las demandas campesinas.
Ya basta de piedras, ya basta de palos. Ya basta de bombas molotov, ya basta de bomas lacrimógenas. Ya basta.
Mi teclado se come las letras
Puntos: 3
Mi teclado se come las letras y mi prisa, mis saludos y un comentario final. El día de la presentación, ya en otro espacio, la gente de "Los Patojos" hicieron un comentario del que ya tendré la suficiente serenidad para asimilar. Que tus textos y los míos, los utilizan en sus actividades de formación. Así que seguro seguro, este caerá en tierra fértil y ojalá no sean los que ahora son niños, quienes finalmente nos enseñen que ciertamente, dialogando, participando, proponiendo... es cómo se arreglan las cosas. Que esa es la ruta.
Abrazo fuerte,
Engler
Esa responsabilidad uno la
Puntos: 1
Esa responsabilidad uno la asume desde que escribe. Te están dando una posición privilegiada, un sitio donde te escuchen. Ahí la responsabilidad del escritor de dar un discurso coherente. Me alegra mucho que nos hayan publicado juntos en la Antología. Y también que nunca te des por rendido al pensar que es la razón la que debe imperar. Aunque se cierren las puertas. Para eso está el creador, para imaginar otras, mucho más grandes. Un abrazo.
Se ha dicho constantemente y
Puntos: 8
Se ha dicho constantemente y por todos los medios, que los manifestantes de diversas causas, recurren a la violencia, porque no se les escucha, o se les ignora.
Por supuesto que los actos violentos o los bloqueos del tráfico, no se justifican... pero:
He verificado en todos los diarios y periódicos, y... en niguno de ellos hay espacios para que se manifiesten los interesados; por ejemplo los maestros y estudiantes, en el caso presente.
Sería posible crear en Plaza Pública, un blog miscelaneo, para que escriban los representantes de diversas sectores, cuando lo necesiten ?
Interesante. Me parece una
Puntos: 4
Interesante. Me parece una anotación inteligente y se la haré saber al equipo. Muchísimas gracias por el comentario, Domingo.
Justo para el día de cariño
Puntos: 0
Justo para el día de cariño de este año, amanecimos de pie y con tanto frío -que duele al recordar- en la comunidad de Sansiguan, cunén, El Quiché. Estabamos acompañando a facilitar el diálogo entre la comunidad Los Regadíos y autoridades de gobernación, COPREDEH, PDH por la retención de 3 agentes de la PNC, tras la captura del dirigente de la comunidad (por los delitos de robo agravado, detención ilegal y homicidio en grado de tentativa), pese que ellos fueron agredidos por la guardia de seguridad de la finca San Francisco de Cotzal y hay una denuncia puesta en contra de los mismo, pero que en la fiscalía de Quiché jamás avanzó, no obstante, de forma vertiginosa, la que interpuso la finca contra la comunidad sí y derivó en la captura y 4 órdenes más.
La comunidad de Los Regadíos manifestó que accionó así porque no encontró otra manera de que fuera escuchado su denuncia y petición, y esta descansa en violaciones históricas relacionadas al despojo de sus tierras, de vivir como colonos, de regalar su fuerza de trabajo, de trabajar 15 días para el "patrón" y así adquirir el derecho de sembrar en una pequeña parcela, maíz y frijol para no morir, de igual modo, muchos murieron, sobre todos mujeres y niños (as). Esto, durante más de 200 años.
Ese conflicto, con la llegada de la hidroeléctria y los intereses sobre los bienes naturales en el norte de El Quiché se agudizó y en a los Regadíos tocó. A lo que voy, en ese día del "cariño" mientras esperábamos la segunda reunión con los ya mencionados, 2 helicópteros sobrevolaron la comunidad, pasaron sobre la Escuela donde estábamos reunidos; el alcalde de Cunén amenazaba con traes 200 caibiles para arrasar a la comunidad mediadora, El viceministro de gobernación Julio Clavería, fanfarroneaba con perseguirnos hasta las montañas y dar así una lección de lo que no se debe hacer y las fuerzas de Estado... por fortuna no entraron, 600 de antimotines y 200 soldados (caibiles) no ingresaron a la comunidad... pero qué hubiéramos hecho si sí, qué hay que hacer... En el norte de El Quiché la conflictividad va en ascencso, y muchos regadíos están por estallar, El MP de la región está en deuda en este y otros casos, los juzgados igual, de verdad, Es de tomar cartas en el asunto para que la historia y ese "océano viscozo" no se alimente. ¿hay derecho a defensa legítima de las comunidades? De qué manera, ¿ cuales son las demás preguntas al respecto....?
siempre te leo, y me ayuda mucho, pero si es complejo estar dentro de la realidad dandose uno cuenta y con ganas de hacer algo. gracias.
Encontrar la vía para ser
Puntos: 1
Encontrar la vía para ser escuchado. Entiendo que la agresión es una reacción natural al miedo. Pero si nos dejamos llevar por las reacciones seguiríamos al ojo por ojo hasta terminar todos ciegos.
No podemos plantearnos otro país si lo hacemos de manera violenta. Esta gente de Quiché permanece ignorada por la población de la ciudad. Esa conexión es la que habrá que despertar. Y para ello hace falta empatía. Pero si en medio tenemos agresores de ambos bandos reprimiendo para que jamás nos hablemos, y nos rendimos, entonces todo está perdido. Y no lo creo.
Yo no minimizo los problemas que vive la gente. Entiendo que la pasan mal. Pero la lección histórica es que las reacciones violentas no conducen a ningún otro sitio que el mismo. Y es de ahí de donde hay que salir.
Gracias por el comentario y la historia, Julio. Un abrazo.
Asunto delicado. Entiendo
Puntos: 2
Asunto delicado.
Entiendo perfectamente lo que escribes y estoy de acuerdo, sin embargo le añadiría que la peor violencia inflingida en nuestro país a lo largo de su historia, y particularmente en la reciente, no han sido las bombas molotov, ni siquiera la de los AK 47 o los Kalashnikov. Y eso ya es decir.
La peor violencia de ayer y de hoy es la que viven a diario esos hombres y mujeres descalzos de los que hablás, víctimas de patronos inmisericordes que sólo ven en ellos a bestias de carga lo mismo en un ingenio que en una plantación de palma africana; o la cometida a diario por los bancos, las telefónicas, las mineras, las petroleras, las generadoras de energía y otros oligopolios que no sólo pagan salarios de hambre a la mayoría de sus trabajadores mientras se recetan ganancias millonarias, evaden impuestos legalmente gracias al sistema y corrompen a funcionarios traidores a la patria que se dejan sobornar. La violencia de los pseudo políticos que mienten, roban y con ello matan a un pueblo esperanzado en un mejro futuro.
Esa violencia es peor que cualquier bomba porque a quienes la practican el sistema no los castiga sino todo lo contrario; los premia con ceibas de oro, puestos de elección popular y contratataciones del Estado.
Creo que hacer un concurso
Puntos: 4
Creo que hacer un concurso para saber qué violencia ha tenido mayores consecuencias, es demasiado macabro.
Hay que cambiar la manera en que funcionan las cosas en Guatemala, a los guatemaltecos. Así que no podemos hacer grupos sino enfrentar la solución en conjunto. No podemos hacer diferencias ni exclusiones o estaríamos cayendo en el mismo juego terrorífico de pensar en el yo y nunca en el nosotros.
Lo que hace falta es una revolución del lenguaje y con ello no me refiero sólo al escrito, sino al simbólico en general. Hacer que las condiciones inhumanas sean visibles y sintamos vergüenza de ellas, al punto en que el cambio sea exigido por quienes sufren las vejaciones y la gente como nosotros, más afortunada.
Gracias por el comentario, JC, un abrazo hasta Fr.
Excelente texto Julio. En
Puntos: -2
Excelente texto Julio. En forma pero sobre todo en fondo. En lo personal estoy de acuerdo con vos en muchos aspectos. Por supuesto que el frente común es contra la insensatéz. El problema está, creo, cuando esa insensatéz es el disfráz que disimula intereses particulares. Saludos,
En esencia eso es la
Puntos: 1
En esencia eso es la insensatez: la exacerbación del ego. De eso hay que huir. Saludos Manuel, gracias por la lectura.
Prado, dices que lo mejor es
Puntos: 0
Prado, dices que lo mejor es dialogar, ponernos de acuerdo, sentarnos a platicar nuestras diferencias, pero ¿hablar con quien?, en nuestro pais poco a poco los espacios -pequeños- que se fueron creando para el diàlogo desde los acuerdos de paz, se cierran de un portazo. ¿Es que acaso ya nadie se acuerda de Barillas y el estado de sitio? ¿o de los desalojos -estos si terriblemente violentos- del Polochic? en aras de mantener un status de por si opresivo y violento que beneficia a tan solo unos pocos. Que la violencia no es el camino, nos lo enseñaron 36 años de violencia institucionalizada, pero cuando una de las partes con poder -llàmese estado, megaempresas, transnacionales- simplemente ejercen la violencia ¿què queda?
Me acuerdo de Santa Cruz
Puntos: 3
Me acuerdo de Santa Cruz Barillas y recuerdo bien que hablar sobre el tema hizo que se levantara el Estado de Sitio. Si la violencia parece el único camino, podríamos empezar a caminar en cuatro patas y que gane el más fuerte.
Es lo que queda, supongo, ¿renunciar a la humanidad? ¿Hablar con quién? ¿Qué no lo tenemos claro? En el caso de Santa Cruz Barillas las comunidades atacaron de inconstitucionalidad el Decreto del Estado de Sitio. Ahí hay otra puerta que se abre, como cientos habrá, antes de creer que todas están cerradas. Y aún así, yo no elijo la violencia. Sé de qué va, llevo once años viéndola de frente, y yo prefiero vivir una vida digna. Siento mucho que no veas el diálogo como opción. Gracias por el comentario. Saludos.
Excelente! Necesito quitarme
Puntos: 0
Excelente! Necesito quitarme el sombrero nuevamente.
Tengo mucha fe en la gente
Puntos: 6
Tengo mucha fe en la gente que participa en los nuevos proyectos. Ahí está el futuro, donde la rebeldía significa hacer bien, decir bien. Un abrazo y gracias por leerme.
Los que no han sido mordidos,
Puntos: -1
Los que no han sido mordidos, los que no han sido contagiados con la rabia de la violencia, no dejen de recordarnos cómo éramos antes de que nos mordieran, e inventen la cura, o mejor aún, la vacuna.
Desproveer a la violencia de
Puntos: -1
Desproveer a la violencia de sentido. Recobrar el valor de la vida por sobre todo lo demás, de la dignidad, del respeto. Dando más de lo que se recibe. Resistiendo. La cura la encontraremos entre todos, Claudia, recobrando la sensatez por sobre cualquier bandera. Tu comentario es muy hondo. Un abrazo.
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