Lo que se llevó el tren
El tren de carga que viaja del sur al norte de México les quitó sus piernas. A otros les arrancó sus brazos u otra parte de su cuerpo.
El medio de transporte que utilizan los migrantes para desplazarse hacia los Estados Unidos tiene relación con su situación económica. El tren es una posibilidad de recorrer distancias largas, sin costo y sin control. Pero viajar sobre su techo representa mayores peligros.
Le llaman “el tren de la muerte”, también “la bestia”. Quienes han sobrevivido, lo reconocen como la tragedia que les transformó la vida.
Ese tren corta las extremidades de quien por cansancio o por descuído cae bajo sus rieles. Se calcula que 5 mil personas murieron en su intento por alcanzar el sueño americano hasta 2008. Los sobrevivientes perdieron alguna parte de su cuerpo.
La mayoría de quienes han sido víctimas del tren, abandonó el viaje para Estados Unidos. Algunos regresaron a sus países de origen, otros, decidieron no seguir ni para adelante ni para atrás, prefirieron quedarse. Viven en México, se quedaron en el albergue Jesús El Buen Pastor del pobre y el migrante.
El albergue inició en 1990 gracias a la iniciativa de su fundadora, más conocida como “Señora Olga”. En ese sitio se atiende a migrantes heridos por el tren o por la delincuencia. Ahí los migrantes encuentran alivio y ayuda para obtener una prótesis, algo que para ellos es difícil costear.
El primer herido que atendió la Señora Olga fue un joven guatemalteco, tenía cortes en sus brazos y en su rostro. Después de 20 años el albergue sigue funcionando, porque también, después de varios años la necesidad sigue empujando a varias personas a emigrar y a subirse a “la bestia”.










Añadir nuevo comentario