Visiones y versiones de un conflicto

La Perla: No una hacienda, sino un esbozo del país

En una entrevista vía electrónica, Enrique Arenas Menes, su propietario, nos habla de cómo, desde una de las fincas más grandes del área ixil, se vivieron los años de la guerra en Guatemala. Esta es la perspectiva de la finca La Perla, en San Gaspar Chajul, Quiché.

Ocupación del ejército de Guatemala en Finca La Perla. Foto de Jean-Marie Simon
El teniente Romeo Sierra, comandante del destacamento ubicado en Finca La Perla, explicando el comunismo a periodistas extranjeros.
Captura de mujer viuda y niños en Chajul, Quiché.
El titular de Prensa Libre del asesinato de José Luis Arenas. Foto tomada por Aída Noriega
La noticia de la muerte del "Tigre de Ixcán".
Atentado en Finca La Perla.
Ocupación del ejército de Guatemala en Finca La Perla. Foto de Jean-Marie Simon
Ocupación del ejército de Guatemala en Finca La Perla. Foto de Jean-Marie Simon
El teniente Romeo Sierra, comandante del destacamento ubicado en Finca La Perla, explicando el comunismo a periodistas extranjeros.
El teniente Romeo Sierra, comandante del destacamento ubicado en Finca La Perla, explicando el comunismo a periodistas extranjeros.
Captura de mujer viuda y niños en Chajul, Quiché.
Captura de mujer viuda y niños en Chajul, Quiché.
El titular de Prensa Libre del asesinato de José Luis Arenas. Foto tomada por Aída Noriega
El titular de Prensa Libre del asesinato de José Luis Arenas. Foto tomada por Aída Noriega
La noticia de la muerte del "Tigre de Ixcán".
La noticia de la muerte del "Tigre de Ixcán".
Atentado en Finca La Perla.
Atentado en Finca La Perla.
"Por ser un área de muy bajo nivel educativo y altos niveles de pobreza, era muy fácil para la guerrilla engañar y manipular a sus pobladores".
"No hubo realmente un proceso de operación, sino simplemente la solicitud por parte del ejército de poder utilizar alguna infraestructura dentro de la finca para poder montar su destacamento (luz, agua, drenajes, etcétera) y la necesidad de la gente de ser protegida".

Ha sido –y todavía es– una de las propiedades privadas de mayor extensión en el área ixil, en Quiché. Al norte, muy al norte de San Gaspar Chajul, Finca La Perla se distingue por su inmenso territorio. (Alrededor de 100 caballerías; cada caballería tiene 64 manzanas, que tiene 7,000 metros cuadrados). En torno a pequeñas comunidades –Sotzil, Sah Sivan, Ilom o Jua–, como breves paréntesis en medio de los límites bien marcados por plantaciones de cardamomo y café de altura, esta finca tiene historia. Desde buenas como también las malas anécdotas.

Las buenas, como sus premios internacionales por el café gourmet que produce. Pero también, en el pasado, justo en medio de los años de la guerra en Guatemala, existen momentos aciagos que marcaron su interior y que pueden describir no únicamente una hacienda de café, sino un esbozo del país, una economía, un fenómeno social, cultural y político para intentar un acercamiento a un momento histórico de Guatemala.

Con esta idea, quisimos conocer la visión de sus propietarios, con un pequeño intercambio de correos electrónicos. Enrique Arenas Menes nos habla, primero, de una memoria que se ocupa en retratar los años más duros del conflicto armado interno en Guatemala, de cómo se vivieron desde La Perla. Luego, sus alrededores, colmados de desplazamientos, de masacres y comunidades enteras incendiadas.

También de la presencia de grupos subversivos, del Ejército Guatemalteco de los Pobres (EGP), su ideología y su estrategia, según la entiende la familia Arenas, en el área de Chajul. El EGP tuvo su primera acción militar justamente en su finca.

De igual forma Enrique Arenas cuenta sobre el otro bando: los soldados del ejército de Guatemala, del destacamento militar que funcionó en el interior de La Perla, y que fue, como dice el entrevistado, “a solicitud” del Estado de Guatemala en aquellos años. Esto sucedió luego de un asesinato: el 7 de junio de 1975 fue asesinado José Luis Arenas Barrera, “a pesar de que ya se había retirado desde hacía varios años de cualquier actividad política”. Era el padre de Enrique, dueño de la finca, ex fundador del Partido de Unificación Anticomunista (PUA) en 1952 y conocido como "El Tigre del Ixcán".

Estas preguntas se realizaron días antes de iniciar el juicio por genocidio y delitos contra los deberes de humanidad en contra de José Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez. Desde la Finca La Perla, los años de la guerra en esta finca del área ixil se vivieron más o menos así:

–¿A qué dificultades se enfrentó Finca la Perla durante los años setenta, y luego, en los ochenta, en el área ixil?

–Primero los constantes ataques de la guerrilla a los trabajadores y sus familias, a mi persona, a mi familia, y a la infraestructura, habiendo llegado al extremo de haber incomunicado a los trabajadores y sus familias de los centros de salud, centros de acopio, escuelas, atentando así contra los servicios básicos humanos que necesitaban y encareciéndoles los productos y servicios, ya que Finca la Perla tenía que proveer estos servicios y productos por vía área. Cualquier persona, que intentara trasladarse de Finca la Perla a una aldea aledaña era sujeta a ataques a su integridad por parte del Ejército Guatemalteco de los Pobres (sic).

¿Estando justo al lado de comunidades que fueron masacradas –Sah Sivan, Ilom, Chel, Xesai…– cuál fue la política de Finca La Perla ante lo que ocurría a su alrededor?

–Les dimos refugio, protección y trabajo. Construimos una clínica médica y dental para atender a toda esta población. Es importante recalcar que la única fuente de trabajo, por ende, de ingresos en el área era y todavía lo es en  su gran mayoría, Finca La Perla.

¿Finca La Perla ha evaluado el porqué de la presencia de la guerrilla en el área ixil?

–Sí, por ser un área de muy bajo nivel educativo y altos niveles de pobreza, era muy fácil para la guerrilla engañar y manipular a sus pobladores.

 –¿Hacía algo Finca la Perla con el bajo nivel educativo y la pobreza, factores que según algunas opiniones le permitieron a la guerrilla cooptar a los locales?

 –Sí, teníamos escuelas gratuitas para los niños, hospital y clínica dental y se formó la primera Asociación Solidarista de Guatemala. Desgraciadamente, por los costos desmedidos que teníamos de transporte (fertilizantes, gasolina y el café eran transportados vía aérea, debido a los ataques guerrilleros) la finca nunca tuvo la rentabilidad esperada.

Hay un patrón que se repite en el interior de algunas fincas durante los años más duros de la guerra: instalar un destacamento militar en un área privada. La Perla, en su interior, tuvo uno. Pero, ¿cómo fue el proceso de su operación, qué tipo de acuerdo se hacía con el ejército para que los militares se apostaran dentro de los monjones de la finca, qué cuidaban y por qué, o qué era lo que decía el gobierno con relación a esta estrategia antisubversiva?

–No hubo realmente un proceso de operación, sino simplemente la solicitud por parte del ejército de poder utilizar alguna infraestructura dentro de la finca para poder montar su destacamento (luz, agua, drenajes, etc.) y la necesidad de la gente de ser protegida. El porque de las instalaciones de la finca es muy sencillo, el área es muy extensa y viven muchas familias dentro de la finca y en sus alrededores.  Hombres, mujeres y niños que necesitaban protección. Es importante hacer notar, que la estrategia de la guerrilla era tomar aldeas para ganar control territorial.  Y su objetivo en el área era destruir la única fuente de trabajo que existía, que era finca la Perla.

¿Por qué fue asesinado Luis Arenas en 1975?. 

–A pesar de que ya se había retirado desde hacía varios años de cualquier actividad política, mi padre fue cobardemente asesinado porque era identificado como un líder anticomunista, y estaba desprotegido, lo que lo hacía un blanco fácil.

–¿Se puede explicar a Finca la Perla dentro del Partido Unificación Anticomunista?

–No, simplemente su dueño original era el fundador del PUA, pero inclusive el protagonismo de ambos fue en diferentes momentos de la historia.

¿Existía dentro de finca La Perla o Santa Delfina o Panchita algún intento de armar un sindicato por parte de los mozos colonos durante aquellos años?

–Por el contrario, lejos de un sindicato, la primera asociación Solidarista de Guatemala fue en estas fincas en estos años.

¿Conversó sobre lo que sucedía en la región con otros hacendados, como los Tello, de finca Covadonga y Estrella Polar, o los Brol, en la finca San Francisco?

–Los Tello abandonaron el área y la finca de los Brol está alejada físicamente.

¿De qué forma reaccionaron ante la medida estatal de armar a la gente –incluso trabajadores de finca La Perla al crear las Patrullas de Autodefensa Civil?

–En esta región, en ningún momento fue una medida estatal impuesta. A solicitud de la gente del área, se le propuso al (en aquel entonces) Coronel Gramajo, una estrategia de autodefensa. La cual dio como resultado, que la gente, voluntariamente, se inscribiera en el programa de autodefensa. Hay que recordar, que los pobladores de la finca y sus alrededores, tanto ladinos como ixiles estaban bajo asedio constante de la guerrilla.

¿Tenían algún reporte de parte de los oficiales militares que se apostaron en el destacamento dentro de la finca, quizás sobre gente desplazada, avances contrasubversivos?, ¿había al menos una consulta para no perjudicar su propiedad?

–No hacían falta reportes, había una comunicación verbal constante y un trabajo en equipo entre el ejército y la gente de la finca.

¿Pero los abusos no llegaron a ser demasiados (varias masacres alrededor y en el destacamento)?

–Dentro de Finca La Perla jamás hubo un abuso. Es más los trabajadores de Finca La Perla estimaban muchísimo al ejército; éste los protegía.

La guerrilla manejaba el discurso de “los ricos tienen terreno, mientras que son los pobres que trabajan la tierra”. ¿Hubo alguna intención de diálogo por parte del EGP con los hacendados, algo que haya podido evitar que fincas y comunidades quedaran en medio de una situación de guerra?

–Por supuesto que no, es más, el EGP se presenta en el área por primera vez asesinando a mi padre.  Ellos en ningún momento buscaron una solución pacifica ni ningún tipo de comunicación.

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El espacio para las mochilas de los estudiantes permanece vacío la mayor parte de tiempo.

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