Juan José Guerrero

Gabinetón Pérez

Uno de los errores cometidos por Romeo Lucas García y que llevaron a Guatemala al aislamiento internacional, fue precisamente el desacertado nombramiento de personas no idóneas para dirigir los ministerios, particularmente en Relaciones Exteriores.

El ridículo internacional que sufrimos en aquella época está muy cerca de repetirse. Hubo un embajador en un país europeo que llegó tarde a la inauguración de la temporada de caza y debido a que no escuchó las indicaciones protocolarias, al alcanzar al grupo de  diplomáticos que cabalgaban ya tras un zorrito que iba a ser abatido, creyendo que el animalito seguía vivo por la inexperiencia de sus colegas disparó de inmediato y mató al zorro. La estupefacción del grupo no fue para menos. Momentos antes se les había indicado que cabalgarían 3 kilómetros para azuzar al animal  y luego del disparo de honor —reservado para el Presidente anfitrión—, podrían cazarlo. En pocas palabras, nuestro embajador se tronó al zorro antes de tiempo. ¡Vaya bochorno!

El canciller era Rafael Castillo Valdéz, coronel y miembro de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días quien, siendo él mismo no apto para tal puesto, permitió la nominación de otros inexpertos en las embajadas. Yo estaba estudiando en Brasil y hasta allá llegó la noticia del zorro abatido por el flamante embajador de Guatemala. No está de más recordar que dicho canciller fue el mismo que no hizo intento alguno por frenar la quema de la embajada de España.

Hoy, tenemos a un pastor que no es diplomático de carrera como futuro canciller y en La Prensa.hn de Honduras del sábado 12 de noviembre de 2011, no le llaman Harold sino Haroldo. De llamarse Haroldo, comienza mal su periplo. Sus primeras declaraciones no son las más afortunadas y con su imagen metrosexual más parece el candidato que sigue en campaña que un encargado en ciernes de las relaciones internacionales de Guatemala. ¿No hay acaso profesionales competentes en la materia?

El descontento entre patriotistas y personas que sin ser miembros del partido naranja votaron por Pérez Molina comienza a percibirse. Muchos esperaban a un Edmond Mulet u otro profesional de su estatura dirigiendo el ministerio de relaciones exteriores. Pero no, los pactos de campaña comienzan a pagarse.

Igual sorpresa generó el nombramiento de Francisco Arredondo como ministro de salud. Es incuestionable su capacidad como radiólogo y empresario, mas, de esas honrosas lides a manejar un ministerio cuyo cometido principal es la salud pública hay un océano de diferencia. Le queda como recurso asesorarse de expertos salubristas.

¿Y qué decir del nuevo ministro de agricultura? Si quiere saberse de él en toda su dimensión basta evaluar su gestión como rector de la USAC donde pasó sin pena ni gloria y dejó más recuerdos tristes que logros académicos. Valdría la pena preguntar a los miembros del Colegio de Ingenieros Agrónomos si tuvieron conocimiento del campo pagado publicado el jueves 17 recién pasado donde manifiestan su complacencia por el nombramiento de Efraín Medina o fue un amaño de la Junta Directiva.

Otto Pérez aún anda armando equipo y desfaziendo entuertos como diría Don Quijote, sin embargo, hay atisbos de esperanza como la nominación del encargado de la cartera del interior y el hecho de no haber “sacado” diputados electos para los ministerios como lo han hecho otros gobiernos. Así que, démosle el beneficio de la duda.

En su capacidad de discernimiento está el tener un gabinetón Pérez o un desastre como el actual. Los ministros serán su mano derecha y en ese entramado es pertinente recordar a un alcalde de mi pueblo quien, cuando le recomendaron como secretario a una persona que jamás había ejercido funciones de secretaría dijo: “Si ese va a ser mi diestra prefiero ser manco”.


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