Formarse para formar

Otro intento para reformar la carrera de magisterio. Antes fue la idea de ampliarla a cuatro años, ahora la propuesta es más estructurada e interesante.
Los formadores de las nuevas generaciones carecen de todo: de la debida instrucción, de metodologías, de capacitación constante, de oportunidades laborales dignas, de materiales, de infraestructura mínima.

En todo caso, la idea de fondo de mejorar la formación de formadores para ponerla a tono con lo que otras latitudes de América Latina es una obligación desde hace algún tiempo: los maestros del nivel pre, primario y diversificado deben ser graduados universitarios. Subir el nivel de formación debiera ser el piso sobre el que se cimenten otras piezas del intrincado y deseable modelo educativo.

Formarse para formar debería ser una de las frases centrales del modelo educativo. La única manera para darle cara vuelta a ese modelo, para que sea transformador y creador de ciudadanía es modificar los instrumentos de formación.  Desde hace décadas hemos entrado en caída libre. Recientemente se informó que una maestra rural de una comunidad de Baja Verapaz fue capturada en plena escuela acusada de integrar una banda de extorsionistas. Aparentemente hay otras “colegas” implicadas. Eso desnuda las precariedades de nuestro cuerpo de docentes.

Los formadores de las nuevas generaciones carecen de todo: de la debida instrucción, de metodologías, de capacitación constante, de oportunidades laborales dignas, de materiales, de infraestructura mínima. Esas debieran ser las exigencias de quienes actualmente estudian el magisterio. El sentido de las urgencias y ver solo para dentro da como resultado que los actuales implicados rechacen categóricamente esta nueva disposición, sin tomar en cuenta su sentido profundo. La responsabilidad de esa negativa tiene que ver con los mecanismos de comunicación de la medida (la mañana de ayer jueves escuché al Viceministro Técnico de Educación y su explicación fue un tanto confusa). Elevar la cinta es necesario, pero la decisión debe acompañarse de otras acciones para que la combinación resulte de beneficio general. ¿A dónde irán a parar los egresados del magisterio, sean estos de la carrera actual o de la futura? ¿Dónde quedan los otros rezagos? A todo no se le puede entrar en un mismo momento. La opción de modificar la carrera es un camino correcto, pero sin olvidar los otros elementos.

 

Renzo Rosal es politólogo guatemalteco. Es director de Incidencia Política de la Universidad Rafael Landívar y es integrante del Foro Guatemala y de Convocatoria Ciudadana. rlrosal@url.edu.gt

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