
Estado de sitio a la memoria
La voz de la negación exigió en nombre del Estado de Guatemala que la CIDH se inhiba de conocer el proceso de genocidio.
Un acto que no es casual ni improvisado. Forma parte del libreto diseñado y ejecutado con precisión quirúrgica en el intento por retorcer el camino de la justicia. Al igual que la acción contrainsurgente que derivó en el genocidio que se juzga en las cortes nacionales e internacionales, el proyecto del revisionismo tiene su plan de operaciones y su estructura de comando.
Antes del cambio de autoridades, parecía ser una acción de militares retirados asaltados por el miedo de enfrentar la justicia por sus crímenes. Conforme se asentó el gobierno actual, uno a uno se han ido posicionando los hechos que dan vida a la hoy oficial política de negación.
Con el cinismo típico de los criminales apoltronados en el poder, actuando en nombre del Estado cuya estructura han asaltado y detentado, pretenden como dicen las abuelitas, tapar el sol con un dedo.
Porque si no, cómo pueden tener el descaro de negar los más de 240 mil muertos y desaparecidos durante el conflicto armado interno. Primero, dijeron que quienes murieron a manos del Ejército eran miembros de la guerrilla. O sea, casi un cuarto de millón de rebeldes en Guatemala contra un ejército de 45 mil.
Luego, aseguraron que no eran tantos. En un absurdo juego de los números, incluso han pretendido demostrar que “es matemáticamente imposible matar tanta gente en tan poco tiempo”. No haría falta una sesión de espiritismo para que Hitler les mostrara que sí es posible, cuando un ejército se constituye, como lo hizo el de Guatemala, en una máquina de matar.
Por eso, las comunidades y familiares de víctimas de genocidio, ejecución extrajudicial y desaparición forzada, vuelven a ser victimizadas cuando los funcionarios de Estado niegan no solo la responsabilidad por los crímenes perpetrados sino, incluso, la comisión misma de los hechos juzgados.
Al cacareo revisionista en la CIDH le precedió el cierre de los Archivos de la Paz en la Secretaría que no honra su nombre. Acciones que tuvieron como antesala declaraciones del propio presidente –por cierto, un general retirado ubicado en la zona de combate cuando se cometieron actos de genocidio en el área ixil–, quien demandó a las cortes no juzgar el genocidio.
Y justo la fecha en que se conmemora en el país el Día Nacional de los Detenidos Desaparecidos, el general gobernante le demanda a la CIDH no juzgar genocidio. Corea así, a la tenebrosa voz de la impunidad y pone el sello oficial de política de Estado al revisionismo histórico.
Travestido de general de la paz a general de la impunidad, el gobernante representa hoy día no la unidad nacional como le ordena la Constitución Política, sino el interés de un grupo de criminales que utilizó el poder que ostentaba para cometer genocidio, ejecutar extrajudicialmente y desaparecer a quienes se oponían al régimen autoritario.
Los cuerpos recuperados de las fosas en el destacamento militar de San Juan Comalapa, Chimaltenango –de donde ya se identificó a cinco detenidos desaparecidos que registra el “Diario Militar”– son una muestra palpable de ello. Como también lo son los casi 300 cuerpos obtenidos de las fosas en terrenos de la antigua zona militar de Cobán, en Alta Verapaz. Cuántas fosas más habrá en terrenos castrenses. Cuántos y cuántas detenidas desaparecidas están sepultadas en los patios de los cuarteles. Cuánto tiempo más durará el estado de sitio a la memoria.
Iduvina Hernández. Mujer guatemalteca, defensora de derechos humanos. Ha sido reportera y jefa de redacción en la Agencia ACEN-SIAG, reportera redactora en revista Crónica, así como integrante de su Consejo Editorial. Docente de periodismo en la Universidad Rafael Landívar y en el Programa Centroamericano de Periodismo (PROCEPER). Entre otros, obtuvo el Galardón a la Excelencia Periodística, de APROFAM (1990); el Premio Centroamericano de Periodismo sobre Refugiados, de ACNUR (1994); y el galardón a la mejor columna de opinión escrita, de UNICEF (2000). En 1996 se dispuso a tomar un año sabático del periodismo y ha superado la década en el campo de los derechos humanos.
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Comentarios
Creo que los defectos que se
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Creo que los defectos que se atribuyen a nuestros oponentes pudieran reflejar los nuestros y en el caso de la señora Hernández y su diatriba, lo confirman. Primero porque a puro tubo quiere tener la razón con que si hubo genocidio y para empezar, descalifica a un gobernante que fue democráticamente electo y lo califica de travestido. Nadie niega que se cometieron atrocidades como desafortunadamente ocurren en todas las guerras, incluso las mas recientes pero muchos nunca vimos una política de acabar con una etnia, sino eso si, acabar con la guerrilla, fueran ladinos. indígenas o extranjeros, y eso es diferente a lo que se entiende Hitler hizo, buscando acabar con los judíos en general. También se discute los 240,000 muertos porque tendrían que haber ocurrido como 1,000 matanzas tipo las de 2RR para que ese numero cuadrara, lo cual hasta ahora no se documenta. Pero si tienen razón, pues bastaría un detalle de como llegaron a esa cifra para que pues sea un punto menos en desacuerdo. Al final creo sabio buscar que externamente se dictamine si hubo o no genocidio, se agoten las vías legales para determinarlo y finalmente, ojalá, se acabe este tema. Hay que recordar también que los guerrilleros, hombres y mujeres, no eran unos santitos. Secuestraban, asesinaban, etc., y no solo a soldados y militares sino incluso a colegas en luchas de poder. Tampoco hay que olvidar que algunos de los que siguen persiguiendo el pasado, lo hacen porque sigue siendo un modus vivendi y que sin la plata que consiguen por "su lucha" a saber de que vivirían.
Siempre le leo defendiendo a
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Siempre le leo defendiendo a la milicia, ¿de qué vive ud?...yo vivo de mi trabajo, nunca he matado a nadie, no fui guerrillero ni tengo un familiar ex-guerrillero ni fui víctima directa de los animales que realizaron estos hechos atroces, no soy abogado como supongo ud tampoco lo es...sin embargo estoy consciente que a los antecesores de los sicarios les llamaban orejas, recuerdo como se "agarraba" a la gente (indios) para el cuartel y como se violaban un montón de derechos de otra gente (indios) sé que la impunidad actual es producto de la impunidad institucional que sus defendidos construyeron; las víctimas ladinas fueron selectivas las victimas ixiles fueron más de 1000
Señor Eggenberger: Usted es
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Señor Eggenberger: Usted es un terco y un tozudo. Ya en otros artículo le han ilustrado acerca de los compromisos de Estado firmados por Guatemala en cuanto el reconocimiento del delito de genocidio. También, lo que la ONU determina como genocidio y usted, sigue "emperrado" en negarlo. ¿Por qué no se ilustra una minucia para no hablar pendejadas?
Señor Juan José: Ya que usted
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Señor Juan José: Ya que usted si es ilustrado, hágame favor de indicarme decretos, leyes, etc., donde conste que el estado de Guatemala aceptó que hubo genocidio porque una cosa es que se adhieran a protocolos de la ONU y otra que reconozca.
Lo que es la definición de Genocidio aceptada por la ONU es la siguiente:
"En 1946, la Asamblea General de las Naciones Unidas confirmó los principios de Derecho internacional reconocidos por el Estatuto del Tribunal y proclamó la resolución 96 (I) sobre el crimen de genocidio, que define como "una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros".
Pregunto: ¿Sucedió eso en Guatemala? ¿Quien habla pendejadas?
Por alguna razón Sr.
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Por alguna razón Sr. Eggenberber,mi respuesta a este comentario acápite suyo, se transcribió cinco comentarios abajo. Léalo por favor.
Pero sin embargo si se hace
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Pero sin embargo si se hace una investigación hemerográfica, por pura gana, se pueden ver perlas como del "Mico" Sandoval, jefe del MLN, que afirmo "si debo asesinar a media Guatemal para que la otra mitad viva en paz, lo hare", e incluso opiniones como "todos los indios son comunistas" etc, la verdad es que a los soldados, oficiales y burocratas desde 1960 se les adoctrino en pensar que todos aquellos opositores al desarrollo (es un decir) que se administraba en el país eran "resentidos", "subversivos", y "rojos". Y en realidad lo de las matanzas no fue solo en los ochenta , las cuales no se han podido investigar todas, en los años sesenta en la región Oriente hubo también pero no han sido investigadas, es mas hay datos de que en esos años aviones de la base del Canal de Panamá ayudaron a bombardear zonas como la Sierra de las Minas donde existían entonces los focos guerrilleros. Y aunque fueran cien, lo que es inadmisible es que alguien que diisienta sea asesinado por que no pueda ejercer su ciudadanía, le recuerdo que desde 1954 y explicitamente con la Constitución de 1965 era punible por ley ser comunista, y en base a eso se generalizó en la mente de los creadores de la estrategia militar el que "todos" los que se "parecieran" a los que ayudaban a la guerrilla eran comunistas, subversivos, infrahumanos y por tanto merecían morir.
Por tanto genocidio no es poca cosa para describir lo ocurrido,ya que fue usando como base lo político se paso a generalizar a la población como "enemigos del Estado" , y en base a eso se derivo al exterminio de grupos étnicos considerados demasiado "subversivos".
Y si es malo revisar el pasado, que por favor los afectados argumenten y presenten las pruebas de que no paso nada, en vez de vociferar y actuar como si aun fueran generales y dueños del país, creyendo que si gritan más fuerte la gente les creerá. La verdad aparece, y si no refute el hecho de los cadaveres aparecidos en las bases militares o ¿ellos no eran hombres, mujeres y niños, con voz y conciencia?.
Me parece que hay necesidad
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Me parece que hay necesidad de empezar por lo básico. En cualquier clase de introducción al derecho se aprende que los particulares podemos hacer todo aquello que la ley no prohíbe, mientras que los funcionarios y empleados públicos sólo pueden hacer aquello que la ley dicta. El formalmente electo Presidente y su Secretario de la Paz no están facultados legalmente para calificar si hubo o no genocidio, porque la misma ley señala que para eso está el Organismo Judicial. Por lo tanto somos testigos de dos aberraciones: el ejecutivo se está pronunciando sobre algo que no le compete y además tiene una política pública para la perpetuación de la impunidad y el olvido sobre los hechos del conflicto armado interno.
Tomemos como base cualquier masacre ocurrida en El Quiché, Chimaltenango, Huehuetenango, Baja Verapaz, Alta Verapaz, etc y hagámonos las siguientes preguntas: ¿Hubo intención de destruir total o parcialmente a la comunidad o grupo? ¿Hubo matanza de miembros de la comunidad o grupo? ¿hubo lesión grave a la integridad física y mental a los miembros del grupo? ¿hubo medidas para someter a la comunidad o grupo a condiciones de existencia que condujeran a su destrucción física, total o parcial? ¿hubo medidas para impedir la reproducción del grupo? ¿hubo traslado de niños del grupo a otro grupo?
La columna de la señora
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La columna de la señora Hernández asumo se origina porque en la Corte Interamericana de DH, Arenales Forno expuso que si bien el gobierno reconoce hubo atrocidades que merecen ser castigadas y los afectados resarcimiento, no sucede lo mismo con el genocidio. O sea que ante una corte, sujetos a lo que esta y otras dictaminen, están asumiendo una postura. ¿Es eso "imponer" o es un derecho que como estado puede hacer? ¿O necesariamente debe hacerse lo que los ex guerrilleros quieren? A Sergio le indico que no soy ni militar ni lo fui, ni vivo de nada relacionado, tema que no se que tiene que ver con los argumentos, pero si viví la época de la guerrilla y recuerdo que como bien el u otra persona dice, la mayoría de los soldados eran indígenas. Pero tengo derecho a estar en desacuerdo y a expresarlo, algo que muchos no hacen pero se evidencia en las elecciones donde como cosa curiosa y como ejemplo de que de repente las cosas no son como las pintan, el FRG gano en departamentos como Quiché, Alta Verapaz, etc. y los partidos de izquierda, lease URNG y otros incluyendo a la premio Nobel, no han superado nunca un 10%. Eso si, no aplaudo lo que algunos miembros del ejercito y guerrilleros hicieron, masacrando poblados, incluyendo mujeres y niños. Y por supuesto estoy de acuerdo que la ley casiga con rigor sobre quienes cometieron esos asesinatos, repito, miembros del ejercito, guerrilleros o particulares.
Cien por ciento de acuerdo
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Cien por ciento de acuerdo con ud. estimada licenciada.
Dias atras, cuando el presidente Chavez, echaba pestes en contra de la CIDH. No faltaron funcionarios de nuestro pais que se~alaron: de que Chavez, era un irrespetuoso de la OEA y sus instituciones. De que c/una de ellas estaba para garantizar el Estado de Derecho en el Continente. Hoy, el "presidente" deberia de abstenerse de emitir sus temores personales. Si bien es cierto, que el formo parte activa de ese genocidio; hoy es el presidente del pais y como tal; callarse y respetar seria lo digno de su parte.
Felicitaciones por su
Puntos: -1
Felicitaciones por su artículo Iduvina. El comentario de Carlos Eggenberger me recuerda una sentencia de Albert Einstein: "Nunca es tan evidente la ignorancia como cuando opina"; aunque creo que él, Eggenberger, desonoce quien fue A. Einstein.
Es un honor compartir pluma con usted.
Juan José Guerrero Pérez
Señor Eggenberger: No he
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Señor Eggenberger: No he dicho que yo sea ilustrado. Como diría Cantinflas: "Favor que usted me hace". Lea bien mis textos. Guatemala no ha reconocido que hubo genocidio en cuanto el conflicto armado respecta, pero Guatemala sí firmó su adhesión a la II Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio. Fue el 22 de julio de 1949 y se recibió tal adhesión en la Asamblea General en fecha 13 de enero de 1950. Y eso digo en mi comentario.
Para su coleto, le transcribo la parte sustantiva que nos concierne como Estado:
El Artículo II de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio estipula: “En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslados por la fuerza de niños del grupo a otro grupo”.
Yo lo invito a que vaya a ver en este momento, hoy, las fotografías que se están exhibiendo en el Convento de Santo Domingo en Cobán, de las fosas encontradas en la zona militar de allá: Niños q'eqchíes, ancianos q'eqchíes, mujeres q'eqchíes, exclusivamente q'eqchíes ¡que fueron enterrados y enterradas posiblemente vivas! Y los prolegómenos de esos execrables hechos coinciden con las literales transcritas anteriormente. Pero bien, si usted cree que las fotografías no son ciertas, pida que el Ministerio Público o los antropólogos forenses lo lleven a las fosas. Allí, con sus propios ojos, convénzase de que fueron esos hechos dirigidos contra un grupo sociolingüístico. Y, si aún duda después de ello, caramba, nada lo convencerá porque como decía Petronio: "A capillo usque ad ungues" y usted, desde la cabeza hasta las uñas de los pies seguirá negando la realidad. ¿Valdrá la pena entonces participar en un foro académico con semejante cortedad de visión?
Yo, como otro comentarista, le aclaro que no vivo de ONGs, no fui parte de la guerrilla, no apruebo ningún movimiento político violento y no vivo de dineros internacionales. Mucho menos de medrar a costa de fundaciones o asociaciones que recaudan dinero en nombre de personas o niños desvalidos o, en nombre de la crisis. Nada de eso. Vivo de mi trabajo diario, de lunes a domingo incluso. Pero no soy ciego. Y sí, coincido con usted en cuanto que, quienes hayan sido, derechas o izquierdas, deben afrontar la majestad de la ley.
Bien, documentos pidió, documentos le di. E insisto, no he dicho que Guatemala ha reconocido el genocidio. ¡Qué va! Hasta la persona menos indicada para estar en la Secretaría de la Paz, en una forma poco comedida y poniéndonos en ridículo a todos los guatemaltecos, increpó a la Honorable CIDH indicándoles que no tienen competencia para dirimir acerca del delito de genocidio. ¿Habrá en nuestra historia patria una actitud de estulticia peor que esa?
Eggenberger o como se llame
Puntos: 1
Eggenberger o como se llame debería contarnos de qué vive como bien dijo Sergio. No estoy de acuerdo con Sergio en que fueron 100 Ixiles o más los que murieron. Fueron miles. Sergio también dice que fue algo más que genocidio y no encuentro una palabra que sea más que genocidio pero sí lo fue. Ese señor Eggenberger debería salir un poquito más allá de la cuesta de Villalobos y del puente Belice para conocer la realidad de Guatemala.
El comentario de don Juan
Puntos: 0
El comentario de don Juan José sí ilustra don Carlos Eggenberger. Usted confunde. Es un confundido de sí mismo. Haga lo que Juan José le dice. Hoy es sábado. Vaya a Cobán y visite el Convento donde se están exponiendo estas fotos. Yo las vi ayer y quedé horrorizada. Yo tenía algunas dudas, ahora ya no las tengo. Una cosa es estar en un restaurante caro hablando de si hubo o no genocidio y otra es enfrentar el lodo, los huesos, la piel momificada y los rostros de las familias de las víctimas.
Pero si desde el principio
Puntos: 0
Pero si desde el principio indiqué que sí habían ocurrido atrocidades y en ningún momento he insinuado que sean mentiras hechos tan lamentables como la masacre de 2R. Lo que he insistido es que no se buscaba exterminar a un grupo determinado como por ejemplo los ixiles, quichés o cachiqueles y "prueba" de ello es que ocurrieron en lugares de diferentes etnias. Así que lo de mencionar restaurantes, vivir en la ciudad, etc., como que no viene al caso. Y sí, Guatemala se adhirió a protocolos donde se señala el genocidio pero determinar que ocurrió no le corresponde solo a una parte en el conflicto,por lo que reitero que exponerlo ante una corte, en este caso la interamericana de DDHH, es apropiado. Puede confirmar lo que usted afirman o no.
Carlos: Yo también viví el
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Carlos: Yo también viví el conflicto armado interno y de acuerdo a lo que le transcribieron, del Artículo II de la Convención, sí hubo genocidio. Me tocó huir sin otro delito que haber heredado tierras que le gustaron a un finquero que ahora alega que no hubo genocidio y dijeron que a nosotros los indios tenían que acabarnos y a mi grupo lo acabaron. Salimos para México y sobrevivimos y las tierras las perdimos por ser indios. Cuando acabaron con mi grupo no tocaron a los ladinos. Lo más chistoso si se le puede llamar así es que yo aborrecía a los guerrilleros. Ahora, a mis 70 años, veo para atrás y si hubo genocidio. Yo lo invito a visitarnos. Vivimos en Orizaba, México, frontera con Playa Grande. Talvez así entienda que genocidio sí hubo. Mi tienda se llama "Las Flores", puede encontrarme y lo atenderemos bien, sin el odio con que nos miran a los que nos dicen indios.
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