El poder de los ilusos
Hay quienes se niegan a soñar, temiendo al desencanto. Otros, tienen cosmovisiones limitadas por su experiencia y realidad, y están quienes creen que quien sueña es un iluso. Si esto es cierto, el mundo ha sido transformado por ilusos.
Martin Luther King venció el sistema segregacionista en Estados Unidos gracias a un sueño: “Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aun tengo un sueño…”.
Nelson Mandela fue símbolo de la lucha contra el apartheid. “Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas, en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que el he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es el ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Con esta declaración, cerró su alegato ante la justicia en 1961 antes de ser enviado a prisión. Veintisiete largos años terminaron de forjar la determinación de quien habría de constituirse en el primer presidente negro de Sudáfrica.
Abraham Lincoln creyó que era posible abolir la esclavitud y lo logró. “Es aquí donde resolvemos… que esta nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de la libertad y que el gobierno de la gente, por la gente y para la gente, no desaparecerá de la Tierra” expresó en el discurso que pronunciara en el Cementerio Nacional de los Soldados de Gettysburg en 1863.
Así como ellos, cientos de vidas dan fe de que soñar es necesario y lo es porque es preciso ver el futuro con esperanza, inspirar el espíritu humano, soportar la realidad y reducir el dolor que yace en la injusticia. La utopía de T. Moro es “el lugar que no existe en ninguna parte”, es el mejor de los estados posibles. Su presencia mueve y su ausencia conduce al fracaso.
La utopía es la meta, la ideología, el camino. Un camino en el que muchos suelen perderse pues hemos sabido de utopistas convertidos en terroristas o genocidas al exterminar categorías enteras de seres humanos con tal de arribar a ese estado ideal de cosas.
De personajes como Robespierre, Lenin, Stalin, Mao Tse Tung y Hitler –con sus Leyes de Nuremberg–, aprendimos que las ideologías esclavizan cuando se convierten en instrumentos de opresión, venganza, engaño y violencia. Pero liberan si son fuente de solidaridad, organización, protección y diálogo. Cuando el fin último es el bienestar del ser humano.
Evocar experiencias liberadoras provoca nostalgia y dibuja en nuestra frente un gran signo de interrogación ¿Cuáles son los nuevos adherentes sociales y dónde yace su poder movilizador? ¿A dónde se fueron los ideales, las ideologías y los liderazgos? ¿Será que efectivamente murieron sepultados en la avalancha del pragmatismo e individualismo actual?
Me parece que no. Siendo confesamente ilusa, siento que están en proceso de transformación y evolución silenciosa. Están gestándose en el capullo de las nuevas situaciones que nos afectan y un día les veremos capitaneando las nuevas causas sociales, pues no hay liderazgo sin causa ni causa capaz de cristalizarse sin la tutela de un liderazgo inspirador.
Politóloga egresada de la Universidad Rafael Landívar especializada en Mediación y Resolución de Conflictos. Docente universitaria; actual coordinadora del Programa de Opinión Pública de la URL; asociada permanente y Vicepresidente de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales -ASIES-. Este blog es un pequeño espacio de libertad que expresa únicamente mi sentir, experiencia y opiniones personales. Dado que este perfil tiene por objeto darle una idea de quién soy, anticipo que lo anterior dice poco. Soy, lo que escribo y cómo lo escribo. Mente y corazón tecleando estas letras. Twitter: carmenortize
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Comentarios
Me gusta la idea de que los
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Me gusta la idea de que los ideales y las ideologías deberían de ser promotoras de un diálogo cuyo centro sean las personas y no motivo de irrespeto, agresiones, descalificación, exclusión o prejuicios, como lo hemos visto en los últimos días. Hay una excesiva e insana ideologización de los hechos sociales y ello inhabilita para ver e interpretar adecuada y justamente la realidad.
El Cacif ha sepultado los
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El Cacif ha sepultado los sueños de los guatemaltecos visionarios. Ellos no desean perder sus privilegios y han contribuido a las estrofas de nuestro himno sean pura letra muerta. Y, lo peor es que no vemos en el horizonte a ningùn soñador de la talla de Meme Colom.
El vivir de ilusiones no
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El vivir de ilusiones no lleva a construir realidades, me parece irónico que mencione los sueños de Martín Luther King y Nelson Mandela; de una sociedad sin diferenciación étnica y no haya mencionado ni por asomo la lucha de siglos de infinidad de personas en contra de la discriminación étnica acá en Guatemala, este sólo es un error de varios que comete en su artículo.
El segundo, igual de grave, es el comparar a Lenin y Mao con Stalin, Hitler y Robespierre; denota el sesgo con el cual aborda las acciones de cada uno de los mencionados al principio. Por ejemplo, en el mismo tiempo en el que estuvo Mao a la cabeza en China, y es cierto que murieron 70 millones de personas de hambre, durante ese mismo tiempo hubo 5 presidentes en la India y murieron casi 100 millones de personas por lo mismo, ¿porqué ustede no lo incluyó en su artículo? ¿Por desconocimiento? ¿Por dejadez? ¿Por qué?. En la misma línea está Lennin, que sólo estuvo al frente de la URSS de 1918-1922 y fue durante ese tiempo donde se desarrolló de una forma increíble la economía y sociedad rusa ¿qué tiene eso de parecido con Stalin y Hitler?
Tercer error, porque no menciona que el iluso imperio estadounidense con sus pretenciones expansionistas y controladoras ha asesinado a más gente que el ejército nazi con todas las guerras que ha desatado, además de las muertes silenciosas que producen las condiciones socio-económicas a las que nos somete.
Cuarto error, Lincoln en efecto "soñó" con erradicar la esclavitud, pero en ningún momento mejoró las paupérrimas condiciones laborales de los afrodescendientes y nativos de las región; así que por muy lindo que haya sido su sueño en nada las condiciones de vida de estas personas.
Y para terminar, como dice Milán Kundera, el optimismo es el opio del pueblo.
Estimado Sr. Saquimux: Los
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Estimado Sr. Saquimux:
Los errores mencionados por su persona se resumen en uno solo: una lectura errónea= error de incomprensión.
Las ilusiones son el motor para construir realidades, o no es que antes de actuar siempre nos preguntamos por qué y para qué? Las respuestas regularmente responden a una visión, a principios y valores, o es que se anda a ciegas? se actúa como seres automatizados? como zombies?
Usted dice que L King y Mandela no venían de sociedades con discriminación étnica? algo que es completamente falso. Tampoco menciona las atrocidades cometidas por Robespierre, Lenin y Mao, por ejemplo? Con todo respeto le sugiero leer detenidamente la historia. No creo que el fin justifique los medios y sobre todo cuando los medios son cientos de vidas humanas, como también sucedió en Guatemala y ese es precisamente el enfoque del artículo, no analizar la política de la URSS, la India o la estadounidense.
Tener un sueño no significa ser el Mago Oz. Los milagros no existen en política, pero las transformaciones sí. Si bien estos personajes no contaban con poderes sobrenaturales para hacer crujir las estructuras y recomponerlas por arte de magia, sí marcaron pautas para desencadenar procesos, para cambiar políticas, actitudes y conductas.
Cordiales saludos
Carmen Ortiz
Antes de responder a su
Puntos: 1
Antes de responder a su premisa sobre una lectura errónea que conllevó a una incompresión de su artículo, empezaré por lo concerniente a su errónea lectura de mi opinión.
En ningún momento niego que en Sudáfrica y en el Estados Unidos no haya habido, y todavía la haya, discriminación y diferenciación étnica, mencioné que es irónico que se remita a esos ejemplos antes que a los más cercanos a nuestra realidad. Los ejemplos que usted cita son a la postre relativamente lejanos a nuestra realidad cotidiana.
Lo de Robespierre no lo menciono porque no hay nada que discutir, nadie niega que fue un ser despiadado del ala extremista de los jacobinos, por eso no lo mencioné. Pero me disculpo por ello, fue un error no abordarlo.
Respecto a las atrocidades Lenin y Mao me llama la atención que vuelva a ello y no mencione un hecho concreto; pero esto no justifica lo que hayan hecho, pero sería interesante que ya que entró en esta discusión las nombrase y las comparara con otros líderes, sin ir muy lejos, con las hechas por Bush y Obama por tener la “ilusión” que el “mundo entero” viva en “democracia”. Así que como usted, yo también, con todo respeto le sugiero leer detenidamente la historia; porque yo también creo que el fin no justifica los medios y sobre todo cuando los medios son cientos de vidas humanas.
Me parece penoso que al decir que se trata de analizar la realidad guatemalteca y no ninguna otra, usted se remita ejemplos foráneos y no a locales, por ejemplo Manuel Colom Argueta, Mario López Larrave o Rogelia Cruz, pero es cierto, como ellos y ella no fueron ilusos sino realistas, sus sueños no se pudieron realizar. Lo anterior me remite al otro “sueño” de Mather Luther King, http://kelzaky.posterous.com/el-otro-sueno-de-martin-luther-king, y que más que eso fue una realidad; y es probable que por eso mismo lo hayan asesinado.
A pesar que usted sabe que no es por magia ni milagros los cambios estructurales, al tener un parco análisis de la trascendencia de los personajes que menciona en su artículo, parecíera lo contrario.
Las ilusiones en sí no son el motor para construir realidades, simplemente son espejismo que permiten construir una realidad paralela a la que se está viviendo. El preguntarse el por qué y el para qué es parte de un ejercicio reflexivo que permite identificar y entender la realidad que se está viviendo y permite generar vías para transformarla a partir de una visión, principios y valores; que serán los que por medio de un proceso de subjetivación dará las pautas para actuar. En ningún momento aseveró que la humanidad actué como ser automatizado, o peor aún, como zombi.
Cordiales saludos
Miguel Saquimux.
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