Consejos para padres de jovencitas

“Para hacer el amor, amor se necesita. Si hago una fiesta y no quiero que salga mal, no la improviso. El sexo es la fiesta del cuerpo. Por favor no la echemos a perder” (Ana Istarú, poeta costarricense).
Aceptémoslo, la fiesta llegará en cualquier momento, y es casi seguro que ellas no la van a planear, a menos que nosotros nos anticipemos al evento.

Así termina esta escritora una columna que titula “Consejos para una jovencita”. Ciertamente, aparte de la poesía desbordada en el texto, podemos encontrar la sabiduría de una mujer.

Sin embargo, es claro que cuando uno hace por primera vez un evento, cualquiera que sea, da lo mismo una fiesta que una convención. Necesita ayuda, asesoría y aún así, no todo saldrá perfecto. Solo la experiencia nos dará las enseñanzas necesarias para reducir los errores al mínimo.

Es interesante, pero a los chicos no se les dice que para hacer el amor, amor se necesita. Y de hecho, para muchos, poco tendrá que ver el amor en ese primer encuentro. Los padres con hijos varones, “modernos y de avanzada”, llegan apenas a la etapa de “debes usar condón, debes protegerte y no vayas a dejar a ninguna patoja embarazada”.

A las chicas en cambio, les hablamos de amor, de la fiesta del cuerpo y de no echarla a perder. Puede ser que este consejo esté cargado de idealismo, o de machismo, o sencillamente, se deba a que la mujer tiene más que arriesgar. Ella puede quedar embarazada, en cambio el varón no. Por eso nosotros, los padres de hijas, queremos posponer la fiesta. Algunos, la quieren retrasar tanto, que les parece que 30 años sería lo más sensato. Otros prefieren que la fiesta sea la de la noche de bodas.

En vez de ayudarlas a preparar la fiesta, los padres cerramos los ojos y negamos la realidad de que las chicas, al igual que los chicos, tienen ese desborde hormonal (más conocido como calentura, en el léxico popular). Están descubriendo su sexualidad, caricias nuevas y excitantes, besos apasionados y ese calorcito en la entrepierna. Todo esto es normal, es lo que sucede, es la naturaleza. Es un error negar este hecho, diciéndole que es malo sentir deseo sexual, o que es pecado, o que atenta contra la moral, porque lo único que estamos generando es un sentimiento de culpa, toda vez que la naturaleza la impulse al placer. El resultado será, un ejército de mujeres anorgásmicas.

Ayudemos a nuestras hijas a preparar el festejo, aportemos con nuestra experiencia, seamos parte de ese momento especial. Siendo madre de dos perlas, me atrevo a dar algunos consejos: Primero, respondan con claridad y sin tapujos las preguntas sobre el sexo y las relaciones sexuales. El conocimiento es la mejor herramienta para conocernos, y entender los cambios del cuerpo y sus reacciones. Pero más que nada hablen desde su experiencia más mundana, aparten esa pose de santos en pedestal, que nunca fueron. Explíquenles a sus hijas que es normal excitarse y, además, sabroso. Segundo, háblenle de la absoluta necesidad de protegerse en el acto sexual. Por favor, sin enfatizar en el castigo divino, sean claros en hablar de las enfermedades venéreas, del papiloma humano, del VIH/Sida y, por supuesto, del riesgo de quedar embarazada.  En lo más básico, enseñe a su hija cómo colocar un condón y dele libre acceso a éstos.

Aceptémoslo, la fiesta llegará en cualquier momento, y es casi seguro que ellas no la van a planear, a menos que nosotros nos anticipemos al evento. ¡Por favor, no echemos a perder la fiesta del cuerpo de nuestras hijas!

No tan joven como para hacer las cosas sin pensar ni tan vieja como para que se me olvide lo que hice. Economista por error, costarricense de nacimiento, magíster en Descentralización y Desarrollo Local. Me gradué como agente de cambio, pero debe de ser cambio de país, porque es lo que realmente he hecho en mi vida: rodar mundo. Conspiro contra todos los ismos: racismo, machismo, antisemitismo, chovinismo y otros que degraden y discriminen a una persona o a un grupo.

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