Cambio de pensum: ¿imposición o solución?

Según informes del mismo Ministerio de Educación, para el año 2009, únicamente 11 de cada 100 graduandos de secundaria podía leer conforme a lo esperado y solamente 3 de cada 100 podía resolver los problemas matemáticos conforme el estándar.
Si bien es cierto que mejorar la calidad de los profesores es una condición necesaria para mejorar la calidad educativa, no es cierto que para mejorar la calidad de la educación de los profesores debamos empezar por allí.

Muy pocos jóvenes guatemaltecos salen preparados para poder ingresar a la Universidad u optar a un empleo o abrir una empresa.  Por eso, parece natural que la discusión se vuelque sobre la generación de un cambio en el pensum de magisterio para mejorar la calidad de los profesores.

Sin embargo, ello me parece un error.  En este momento, la discusión sobre el cambio al pensum de magisterio debe considerarse irrelevante.  La razón es que, si bien es cierto que mejorar la calidad de los profesores es una condición necesaria para mejorar la calidad educativa, no es cierto que para mejorar la calidad de la educación de los profesores debamos empezar por allí. 

Cambiar el pensum de magisterio debe verse como una solución y no como una imposición.  Hasta que no se de ese brinco conceptual, el Ministerio de Educación estará perdiendo su tiempo en las mesas de negociación. 

¿Por qué digo que es posible pensar que el cambio de pensum de magisterio puede verse como una solución y no como una imposición?  El Ministerio de Educación necesita generar un claro interés y deseo de reforma por parte de los maestros y estudiantes actuales de magisterio para se genere la reforma en la preparación y capacitación de los maestros.  Ello debiese pasar por:

  • Lo que se exige 1: De forma gradual se estará exigiendo que los nuevos maestros contratados (para primaria y secundaria) tengan título universitario, de manera que para el año 2017 todo nuevo maestro sea graduado universitario. 
  • Lo que se exige 2: Se buscará homologar las pruebas de contratación de nuevos maestros con países de alto nivel educativo en América Latina y otros países en el mundo.
  • A cambio se ofrece 1: Aquellos maestros que tengan un título de licenciatura o superior y que aprueben el nuevo examen de contratación, tendrán un ingreso notablemente mayor (digamos 30% mayor) que el de aquellos maestros con profesorado o un título de magisterio. 
  • A cambio se ofrece 2: Generar mecanismos (educativos y financieros) que permitan a los profesores actuales estudiar una carrera universitaria.

Ante estas propuestas de reforma sí podemos hablar que el cambio en el pensum es una solución.  Si no se cambia el pensum, los estudiantes de magisterio no podrán ganar las pruebas, no podrán tener grado universitario y, por lo mismo, no podrán obtener una plaza con mayor salario.   Si eso no está claro, la reforma está destinada a fracasar.  Y con ello la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los futuros ciudadanos de este país.

Lisardo nació en Guatemala. Actualmente estudia su Ph.D. en Políticias Públicas en George Mason University, donde también trabaja como investigador. Estudió una Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Maryland, Estados Unidos, gracias a la beca Fulbright. Estudió economía en la Universidad Francisco Marroquín gracias a la Beca de Impulso al Talento Académico. Ha trabajado para el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) en temas de política económica, laboral, presupuestaria y social. También ha dado clases en las universidades Francisco Marroquín y Rafael Landivar. Además de la familia y los amigos, Lisardo encuentra alegría en un buen libro.

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