Aprender de los errores

Cuán sabia es esta frase y cuánto deseamos que pudiéramos aplicarla en cada momento de nuestras vidas. Si tuviéramos esa habilidad, nos ahorraríamos tanto trabajo.
“Aprender de los errores propios es de inteligentes, aprender de los errores de los demás es de sabios”

Obviamente, errar es de humanos pero también debiera ser el aprender de esos errores a la primera vez que se presentan. Lastimosamente el errar una y otra vez, tropezar con la misma piedra varias ocasiones, nos hace súper humanos.

El pasado 21 de abril se jugó el clásico español, el segundo gol del Real Madrid fue un calco de un gol anotado en el partido anterior por parte de Ronaldo. Aquí el error fue del mismo arquero Valdés quien deja su portería para achicar cualquier espacio para el remate de Ronaldo, pero lo hace de mala manera ya que deja desprotegida la portería y no cubre los espacios que Ronaldo pudiera tomar para llegar al gol.

Un partido de futbol es como cualquier momento de la vida. Cada jugada, cada segundo de los partidos jugados son como películas en la mente. Sobretodo cuando son errores, y los que somos muy autocríticos, tenemos esos momentos negativos grabados en la memoria. Uno trabaja durante la semana para corregir esos errores y que no se vuelvan a cometer en el futuro y sobretodo en momentos críticos como lo es el clásico del futbol de un país donde hay mucho dinero y prestigio en juego.

Si llevamos ese nivel de error un poco más arriba, me atrevo a señalar al entrenador Guardiola de no aprender de sus errores. Error, no en mantener siempre su estilo de juego y no adaptarlo según lo que presentaba el rival en dados momentos en cada partido, sino más bien el error de no perfeccionar su sistema de juego. ¿En que sentido? Se empecinó en no tener un centro delantero con las características que ayudara a su equipo a tomar la decisión de utilizar los centros hacia el área rival, o también tener jugadores con tiro de media distancia que lograrían neutralizar una barrera construida por el contrario que se encierra en su área. Nunca aceptó que su arquero no es el ideal para un estilo de juego tan ofensivo donde ese puesto es primordial para darle seguridad defensiva. No reforzó su línea defensiva donde necesitaba defensores fuertes en el uno contra uno y así poder protegerse cuando se estaba expuesto al momento que el equipo estaba volcado a la ofensiva. Dichos errores se vieron minimizados por la enorme calidad de sus jugadores quienes resolvían en ofensiva la mayoría de sus partidos y que utilizaban la presión en el campo rival para no darle la opción al rival a explotar las deficiencias defensivas que tenían. Pero, en partidos claves contra equipos con más oficio y más experiencia (Real Madrid o Chelsea) esos errores se vieron maximizados, errores tanto defensivos como la pobre diversidad en ofensiva.

Cuando los errores ocurren, es de inteligentes ser paciente, pero es de sabios el ver esa luz roja que se prende como señal de alerta.

 

Pablo Melgar, futbolista profesional. Estoy seguro de que el deporte (futbol en específico) tiene más que dar que un simple entretenimiento. Quiero mostrar una nueva cara (nunca antes vista) del futbol y los secretos, vivencias y anécdotas, que no están a la mano del público cada fin de semana. En mi experiencia universitaria (último semestre de mercadotecnia), me topé muchas veces con que podía llevar el futbol al mundo empresarial. Las bases del deporte y la práctica pueden ajustarse perfectamente a otros ámbitos y a la vida misma. Es por eso que nace este proyecto, para cambiar la percepción de la gente acerca del deporte… mi deporte..

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