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Primer Testimonio
Lunes, 6 Febrero, 2012 - 08:26

Viré y puse la radio. La avenida era una mancha gris obscuro que apenas tomaba color con los faroles de mi auto. Cuanto más me acercaba a la Fiscalía, más parecía que rondaba una ciudad sitiada.

Cuando llegué, repetí la escena de mi salida: saludé al guardia, que abrazaba una Uzi como se toma una almohada para dormir. Estacioné el auto. Hice una llamada y me senté a esperar en el sitio donde se hacen las denuncias.

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Lunes, 13 Febrero, 2012 - 10:14

Pedí mi cambio. Me asignaron a la Unidad de la Niñez y la Adolescencia Víctima, que se dedicaba a investigar sobre todo abusos sexuales cometidos contra niños y adolescentes. Terrible. Aún recuerdo el primer caso que me asignaron, lo que sentí cuando leí la denuncia, ese profundo sentimiento de malestar que comienza con un dolor en las vísceras. Y da asco sí, pero como nunca lo había sentido, porque no era sólo eso: era tristeza, era pánico, era rabia. Sí. Era todo.

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Domingo, 19 Febrero, 2012 - 23:24

Llego a casa y enciendo la televisión. Me aferro a mi pequeña rutina de los domingos aciagos: mirar westerns. Los de Sergio Leone o mi recién adquirido gusto por los de Corbucci. Disfruto la profundidad ética de sus personajes, su parquedad como símbolo del hastío y el nihilismo.

Me gusta pensar que un domingo cualquiera vendrá una cuadrilla, dirigida por Manco o por Tunco y me llevará a pasear. Qué se yo. Hacer algo, que no sea convertirme en otra luz brillante en la habitación, una sombra grisácea parpadeante magnificada por el Plasma.

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Lunes, 27 Febrero, 2012 - 00:25

Cerca de la entrada estaba la cabina donde se controlaba el sistema de sonido. Uno de los agentes lo apagó y de inmediato la muchedumbre gritó enfurecida. Alzaban sus vasos de cerveza. Otros las botellas oscuras, derramando líquido y espuma sobre las mesas de vinilo rosa.

Los encargados vestían de vaqueros. Era una noche de evento especial. Por eso la habíamos escogido. Cinco días de seguimiento policial, con agentes al tanto de cada movimiento, habían dado frutos. Sabíamos que los peces gordos del negocio estarían ahí ese día.

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