En febrero pasado, el Ministerio de Economía (MINECO) y el Programa Nacional de Competitividad (PRONACOM) presentaron su agenda de competitividad. Existe el riesgo que esta agenda degenere en la consolidación del club de empresarios mediocres y flojos que hoy dependen de los privilegios fiscales para poder subsistir, en detrimento de los empresarios realmente eficientes y competitivos que sí pagan impuestos.
Durante el gobierno de Portillo quizá esa figura la encarnó el vicepresidente Reyes López, Vielmann y su séquito de “rambos” durante el de Berger, y Sandra Torres durante el de Colom. En los últimos días se ha generado revuelo y preocupación porque la vicepresidenta Roxana Baldetti sea ese personaje en esta administración gubernamental.
En su declaración (septiembre de 2011), los países participantes en la OGP se comprometieron a aumentar la apertura de los gobiernos, fomentar y proteger la participación ciudadana, promover la transparencia y luchar contra la corrupción con innovación y tecnología.
Muchas veces las comparaciones no son saludables. Sin embargo, quiero hacer una que tiene mucho de una lección que vale la pena que conozcamos y de la que humildemente, pero con espíritu emprendedor, también aprendamos.



