Sin duda, el principal acierto es el impulso efectivo a la reforma tributaria que en 2008 propuso el Grupo Promotor del Diálogo Fiscal (GPDF). La semana antepasada todos enarcamos las cejas con la aprobación de la “Ley Antievasión II”.
Así, el PP luego de ser una de las dos fuerzas políticas que bloqueó el Congreso en 2011, hoy parece controlarlo.
Acertó el gobierno de Pérez Molina al lograr aprobar las leyes que desde hace mucho tiempo se necesitan para empezar a resolver las crónicas deficiencias financieras del Estado. Pero también le asiste la razón a la sociedad civil y a la oposición política al señalar que las reformas aprobadas hasta ahora son insuficientes, por lo que la ley Antievasión II (Decreto No. 4-2012), y la ley de Actualización Tributaria (Decreto No. 10-2012) deben complementarse con otras medidas fiscales urgentes.
Debemos estar muy atentos y conscientes que en la medida que los contribuyentes cumplamos con responsabilidad y cabalidad el pago de nuestros impuestos, paralelamente tenemos más derecho de exigirle al gobierno cumplir sus obligaciones. En particular, el gobierno debe cumplir con su obligación fundamental de permitir la fiscalización y el control, sin restricción o impedimento alguno.



