Entre ellos, las decisiones que debe tomar el Congreso en cuanto a varias iniciativas de ley en materia fiscal. Como he manifestado, de no aprobar urgentemente estas medidas la crisis por la que atraviesan las finanzas públicas planteará un escenario fiscal de pesadilla para el ganador de las elecciones.
Sin embargo, en Guatemala su defensa genera un debate ideológico y acalorado, casi como si se tratara de un asunto de fe.
Uno de los casos más recientes fue la discusión de concederle o no exención del impuesto de salida del país a los visitantes que arriban al país en cruceros. Se plantearon los más trasnochados y dogmáticos argumentos a favor de los privilegios fiscales, amenazando con el escenario apocalíptico (¿?) del retiro de las compañías de cruceros.
Una práctica frecuente durante una contienda electoral. Lo que es inaceptable es que los medios de comunicación se presten a este juego, dándose baños de pureza invocando principios y valores como la moral, la ética o la legalidad.
Días atrás, la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) reportó que la recaudación a agosto de 2011 registra un crecimiento de alrededor de 18% sobre lo recaudado en igual periodo de 2010. ¿Con este dato podemos ser optimistas?



