Por: Mónica Mazariegos
Jueves, 24 Febrero, 2011 - 11:13
La crisis de la democracia liberal no es cuento nuevo. Y esta historia se trata sí, pero no sólo, de la caducidad de un modelo que no cumplió sus promesas de representación popular. Se trata además de que el alimento, el bienestar y la subsistencia material están en juego. Sea en Grecia o en Túnez, cuando asoma el fantasma del hambre y la escasez, las cosas se salen de control. Máxime si es el costo de un descarado rescate del capital de unos pocos, en medio de bancarrotas nacionales.



