En este contexto, una de las decisiones más impopulares pasa por aumentar la edad de jubilación. Sin embargo, esta medida ha sido tomada por muchos países, que ya la debatían antes del anuncio de la nueva crisis.
En 2005, Alemania elevó la edad para abandonar el mercado laboral, a los 67 años. La semana pasada, Francia aprobó un aumento de los 60 a los 62 años, e Italia y España elevaron la edad de retiro hasta los 67, como parte de las exigencias de ajustes fiscales y reformas estructurales, que la Unión Europea requería de estos dos países.
Los desafíos para el nuevo gobierno van más allá de la necesidad de garantizar seguridad. Lo laboral aporta dos elementos que deberán ser abordados con relativa urgencia, en función de crear condiciones de gobernabilidad y mejorar la imagen internacional de Guatemala:
Anteriores ejercicios de esta naturaleza fueron registrados oportunamente en las fotografías de ocasión, que pueden apuntarse como el único resultado tangible de estos procesos financiados por la cooperación internacional.
Un diagnóstico realizado a finales de 2008, en el marco de uno de los proyectos de la agenda de cooperación del Tratado de Libre Comercio (DR –CAFTA), determinó que uno de los problemas de las estadísticas en Guatemala era justamente la falta de mediciones periódicas –para esa época se encontraban disponibles los datos de la ENCOVI 2006, realizada en 2004, y poco o nada se había hecho posteriormente.
Ramonet, director de la edición en español de Le Monde Diplomatique, expone su preocupación por el futuro de la zona euro, y denuncia esa realidad con la que los países del Primer Mundo se han encontrado de repente: el poder no lo ejercen más los ciudadanos ni los gobiernos. Los mercados, y los especuladores financieros, parecen haber concentrado todo para sí y han reemplazado a las instituciones. La auditoria ciudadana sobre el desempeño de los gobiernos ha sido reemplazada por las calificadoras de riesgo.



