Es importante la reflexión porque el presidente Pérez Molina, como el resto de sus antecesores en la era democrática, van a un ritmo vertiginoso de trabajo, sin oportunidad de tomar pausas para pensar qué es lo que están haciendo bien y mal, y sin mucho acceso a la opinión imparcial en el mundo de espejos por excelencia que es la política.
Así como él le ha pedido al mundo que se base en hechos concretos para abordar el tema de las drogas, podemos pedirle a él que haga lo mismo. Por ejemplo, podría seguir el ejemplo de casi toda América del Sur y despenalizar el consumo de marihuana. ¿Qué se lograría con esto? Evitar que la Policía meta presos a los jóvenes que no pueden pagar mordidas, el 15 por ciento de los inquilinos de las sobrepobladas cárceles.
Machos en las casas, en las calles y en la política. Machos que hacen que este país sea en el planeta uno de los más misóginos (que más odian a las mujeres) y patriarcales (que más las someten). Cuando les hacen encuestas a las mujeres urbanas sobre la cantidad de hijos que quieren tener, responden que dos o tres. Y tienen dos o tres. Y cuando les preguntan a las mujeres rurales, responden que les gustaría tener: dos o tres; pero tienen cuatro o cinco. Las mujeres en este patriarcado no son soberanas sobre su cuerpo y les imponen embarazos (y dominación).



