El sábado recién pasado se celebró Flisol, otra actividad que más parece un festival de gente rara que un evento donde las personas que pueden cambiar este país se reúnen.
La conflictividad social es cada vez más alta, la inseguridad del país nos hace inmunes a la violencia, la corrupción nos tiene infectados. El machismo, el racismo, el radicalismo todos los ismos los tenemos en la cara, solo es de abrir los ojos.
La sorpresa es que las nuevas tecnologías han revolucionado la comunicación y que con apenas un año de haberse fundado, este medio ya es considerado por los analistas y por los cibernautas.
Plaza Pública es financiada en su mayoría por la Universidad Rafael Landívar (dirigida por jesuitas) y su director, Martín Rodríguez, se siente orgulloso de ser "progre". El editorial, como todos en todos los periódicos, refleja la tendencia del medio.
Este libro no es nada nuevo, de hecho la primera edición salió en 1853 y se llamaba: Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el
Yo empiezo a sentir que cada vez se pone más difícil, que nos estamos deshumanizando y que las cosas que están pasando son malas, muy malas.
Ayer, bajo cántaros de lluvia, una amiga muy querida me contó qué estaba pasando en el Colegio Alemán. Y es que tengo días de estar viendo en las redes sociales un movimiento que hasta anoche no me era claro. Lo que está pasando en palabras de mi amiga es "vergonzoso" yo creo que es más que eso.



