Y pareciera que todos los participantes del Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la Fundación Carolina estamos en el mismo proceso de descubrimiento: de nuestros compañeros de viaje, de las culturas de los distintos países que representamos, de las ciudades que visitamos mientras se nos ofrecen las herramientas para poder ser mejores líderes y, por lo tanto, se nos impulsa a cambiar nuestros entornos.
Esta es la tercera y última semana del programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos y pareciera que ya todos tenemos claro que el concepto Iberoamérica está en construcción. Pudiera pensarse que si está en construcción no es una realidad, sino más bien un imaginario impuesto por políticos o grupos que de alguna forma tienen interés en hacernos creer que España, Portugal y América Latina somos una.
He pasado tres semanas afuera de Guatemala compartiendo con jóvenes de Iberoamérica y escuchando conferencias de los personajes más representativos de las sociedades española, portuguesa y, en general, europea.
En esa época se consideraba que cualquiera que disintiera en cuanto a la religión deslegitimizaba al Estado. Sin embargo, y contrario a esta solución, hay Estados que han encontrado en la secularización la unidad. Se ha despachado a la religión y se ha impuesto una visión común del mundo (v.gr. Estados nacionalistas o comunistas). Ninguna de las dos ha sido exitosa y tampoco han logrado su objetivo, pero sí nos han ayudado a encontrar un camino distinto, la laicidad.



