Formada para el servicio público, dedicada a estudiar el desarrollo nacional, vi la oportunidad de intentar traducir tanta teoría en una práctica distinta; la ilusión egocéntrica de marcar la diferencia; la ingenuidad de pensar que estando dentro del Estado, con otros pocos sujetos afines, se lograría mover al monstruo un milímetro del portal, para que millones de connacionales tuvieran más oportunidades.
En 160 años (desde la de 1825, hasta la actual-1985-), nuestro Estado ha tenido al menos 7 Constituciones (1 cada 22 años en promedio), cada cual con una variopinta cantidad de reformas y enmiendas. Constituciones se intercalan con comisiones constitucionales, Asambleas Constituyentes o Estatutos Temporales de Gobierno. Vista así, nuestra actual Constitución es, después de la de 1879, una de las más estables. Y, hasta ahora, la menos tocada.
Lo ve así, a pesar de que son estos rasgos los más explotados por el mercado del turismo; aún cuando los vestigios arqueológicos de la civilización maya son protegidos por fundaciones del propio sector privado, como es el caso del sitio arqueológico El Mirador.



