Le expliqué el por qué de la existencia de tal Organismo del Estado: crear, modificar y derogar leyes para el beneficio de todos; recibir el juramento de ley al presidente y vicepresidente y darles posesión de sus cargos; elegir algunos funcionarios de alto nivel, otorgar condecoraciones y honores públicos, y no podía faltar ―¡lo qué más les gusta!―, interpelar ministros con el fin de controlar los actos del Ejecutivo.
Junto con la expropiación a Repsol, la noticia que ha rebotado por todos los medios de la región es la disculpa del Rey de España. Don Juan Carlos ha lamentado que le hayan atrapado con las manos en el rifle, no solo por lo mal que se ve hoy en día asesinar por el puro gusto ―aún cuando la sociedad permita y financie la existencia de rescoldos del feudalismo― sino porque mientras se la pasa de lo mejor, España está sumida en una gravísima crisis económica que está cercenando el estado de bienestar de la gran mayoría de su población.
Mirá cómo construyen lo que mis pensamientos y mis fuerzas no tuvieron tiempo de terminar. Mirá cómo han transformado el dolor en ternura, el vacío y la angustia en pertenencia social, y el desesperante insomnio en tiempo para reflexionar. ¡Qué orgullosa me siento!
Siempre lo supimos y vos también lo sabías. No se puede detener la exigencia de justicia y libertad, como tampoco se puede detener un huracán o contener un terremoto. Así es la naturaleza y los humanos somos parte de ella.



