En esta era de la imagen, Brújula (www.brujula.com.gt) se animó a tratar de explicar a los jóvenes, en su propio idioma, lo que sucedió el 1 de mayo, y que es la historia sin fin de Guatemala. Desde la primera vez que vi esa infografía me ha dado vuelta en la cabeza cómo se repite una historia, el principio y el fin de este documento que prepararon Liza, Roberto y la Chiquis. Ya se está acostumbrado a irse a las montañas.
Una de las fotografías más celebres de la historia de la humanidad es aquella que tomara Alberto Korda Díaz en 1960, en un funeral. La misma fotografía que sería convertida en icono por el artista irlandés Jim Fitzpatrick, en el octavo año de la década del sesenta, cuando los estudiantes en Paris lo tomaron como propio mientras el adoquín volaba por todos lados. Probablemente así se universalizó la historia del guerrillero argentino, hecho mártir un año antes en Bolivia.
Pero cuando lo hacen, se les tilda casi de criminales. El ejemplo de los estudiantes de magisterio es la prueba. Las protestas pacíficas fueron simplemente obviadas. Cuando se tomó uno de los pasos más importantes en la Ciudad de Guatemala, la sociedad en general, gracias a los medios de comunicación, los tachó de revoltosos. Vaya sorpresa para nuestra Guatemala.
Hacen muestra de su tacto y de su “educación” de manera pública, en medios de comunicación escritos. Se ha hecho gala no solo de nuestra intolerancia, de nuestro conservadurismo como sociedad, sino también de nuestra falta de respeto hacia los otros. Los otros son los que históricamente han sido pobres, bochincheros, inconformes. Para que no se me diga que hablo sin argumentos, les comparto algunos ejemplos ilustrativos. Tomados de la vida real, aunque no lo parezca en pleno siglo XXI.



