La cual nos resulta muy fácil de aceptar, dado que por nuestra educación religiosa, estamos dispuestos a buscar al pecador y al santo. Pero resulta que, como nos aclaró el maestro Savater, no existe tal cosa, ya que los buenos a veces actúan mal y los malos también hacen cosas buenas. Sin embargo, los medios nos venden la imagen del malo que siempre hace cosas malas y del bueno, que es incapaz de cometer un acto indecoroso.
Fernando Savater la define como lo que le corresponde a cada quien, las responsabilidades morales de cada persona. La deontología es conocida también bajo el nombre de "teoría del deber". En cualquier caso, se trata de hacer lo propio y hacerlo con ética.
A los políticos les mandamos a mandar, dice Savater. Los ciudadanos les entregamos el poder de dirigir y ellos tienen la responsabilidad ética de ejercer ese poder con diligencia, competencia y transparencia.
Trazando un concepto
"Si, estando casado, miras a una mujer la primera vez, estás usando el sentido de la vista. Si la miras una segunda vez, estás permitiendo ser tentado. Si la miras una tercera vez, has abierto tu corazón al pecado. Más allá de esta tercera vez, es definitivamente pecado".
Nuevamente salen a flote lo mismos reproches, ¿quién mato y torturó más, quién hizo más o menos daño, quién sufrió más? Un clamor de justicia que obscenamente se mezcla con el odio y la venganza. ¿Hasta dónde llega uno y cuándo comienza el otro?
No me extraña que casos como el de Méndez Ruiz, salgan a la luz pública y se ventilen en los juzgados, sobre todo, porque provienen de sectores sociales con derecho a voz; mientras que los indígenas viven aún al margen de la justicia.



