1) Mayor inversión de tiempo, energía y recursos por parte de las hembras en el cuidado de la prole, con relación a los machos –es casi nula en estos últimos, excepto en un 95 por ciento de las especies de pájaros. 2) Alto nivel de competencia entre los machos para acceder a las hembras, que se expresa en interacciones agresivas, especialmente en épocas de apareamiento. 3) Las hembras discriminan, es decir, son selectivas respecto a la pareja; mientras que los machos copulan indiscriminadamente.
Quizá porque ambos se encuentran en el ámbito de las creencias más íntimas de los individuos. La sociedad en la que vivimos, y a la que aspiramos, han sido delineadas previamente por ideas políticas y creencias religiosas a las que nos aferramos muchas veces como verdades absolutas, indiscutibles. Cuando alguien, entonces, nos cuestiona esas ideologías o formas de entender el mundo que nos rodea, asumimos una actitud defensiva o, incluso, vamos al ataque.
Sus argumentos están basados en cientos de experimentos psicológicos realizados por él mismo y otros investigadores, los cuales son considerados como la base empírica para la creciente área de estudios denominada behavioral economics, la cual cuestiona muchos de los supuestos de la economía convencional.
A tal punto que el origen de nuestros valores, la moral, podría ubicarse en esa época, según Christopher Boehm en su libro más reciente (2012) titulado “Moral Origins. The Evolution of Virtue, Altruism and Shame.”



